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Title: Marx a Engels, Hannover, 7 de mayo de 1867
Description: Marx informa del comienzo de la impresión de El capital, agradece a Engels que le haya permitido terminar la obra y comenta la situación de Hannover bajo los prusianos y las perspectivas de guerra.
Author: Karl Marx
Date: 1867-05-07
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1867-05-07%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Hannover el 7 de mayo de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1022, pp. 388-391) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1867-05-07%20Marx%20an%20Engels).*

Hannover, 7 de mayo de 1867.

Querido Fred:

*D'abord*,[^1] muchísimas gracias por tu intervención en los *casus delicti* más urgentes, y también por tu carta detallada.

Primero, *business*. El maldito Wigand no empezó a imprimir hasta el 29 de abril, de modo que el primer pliego para revisar lo recibí anteayer, el día de mi cumpleaños. *Post tot pericula!*[^2] Las erratas eran relativamente insignificantes. Esperar aquí toda la impresión es imposible. En primer lugar, me temo que el libro va a salir mucho más gordo de lo que había calculado. En segundo lugar, no me devuelven el manuscrito, así que para muchas citas, sobre todo donde entran en juego cifras y griego, tengo que tener a mano el manuscrito de casa, y tampoco puedo endosarle al doctor Kugelmann un alojamiento demasiado largo. Por último, Meissner pide el 2.º tomo para finales del otoño como muy tarde. Así que hay que ponerse a trabajar duro cuanto antes, sobre todo porque para los capítulos sobre el crédito y la propiedad de la tierra han aparecido muchos materiales nuevos desde que redacté el manuscrito. En invierno hay que terminar el tercer tomo, de modo que para la primavera que viene toda la obra esté despachada. Naturalmente, se escribe de un modo muy distinto cuando van llegando *au fur et à mesure*[^3] los pliegos de lo ya despachado y bajo la *pressure* del librero.

Entretanto, el tiempo aquí no ha pasado en balde. Se han escrito cartas a todos los rincones y en la mayoría de los periódicos alemanes han salido noticias previas.

Espero y creo con confianza que dentro de un año seré un hombre lo bastante hecho como para reformar de raíz mi situación económica y sostenerme por fin de nuevo sobre mis propios pies. Sin ti nunca habría podido terminar la obra, y te aseguro que siempre me ha pesado como una pesadilla en la conciencia que dejaras desperdiciarse y oxidarse en el comercio tu formidable fuerza, sobre todo por mí, y que, *into the bargain*,[^4] tuvieras que vivir conmigo todas mis *petites misères*. Por otra parte, no puedo ocultarme que todavía tengo por delante un año *of trial*.[^5] He dado un paso del que depende mucho, a saber, si desde el único lado desde el que es posible se ponen a mi disposición algunos cientos de libras. Hay una perspectiva aceptable de resultado positivo, pero estaré en vilo unas *about* 6 semanas. Antes no tendré una respuesta definitiva. Lo que más temo —aparte de la incertidumbre— es la vuelta a Londres, que dentro de 6-8 días será inevitable. Las deudas allí son considerables, y los maniqueos[^6] esperan «con urgencia» mi regreso. Luego, otra vez, las miserias familiares, las colisiones domésticas, el acoso, en lugar de ponerse al trabajo frescamente y sin agobios.

El doctor Kugelmann y su mujer me tratan de la manera más amable del mundo y me leen en los ojos cualquier deseo. Son personas excelentes. La verdad es que no me dejan tiempo para «escrutar los sombríos caminos del propio yo». *Apropos!* El asunto de Bismarck tienes que guardarlo en absoluto secreto.[^7] Prometí no hablar de él a nadie, ni siquiera a Kugelmann. Esto último lo he cumplido. Pero, naturalmente, había hecho la *reservatio mentalis* de exceptuarte a ti.

Te extraña que, con el odio a Prusia que hay aquí, los nacional-liberales (o, como los llama Kugelmann, *los europeos*) hayan salido tan bien parados de las elecciones. La cosa es muy sencilla. En todas las ciudades grandes perdieron; en los lugares pequeños vencieron gracias a su organización, que existe desde los tiempos de Gotha.[^8] Estos tipos muestran en general lo importante que es la organización de partido. Lo dicho hasta aquí vale para Hannover. En el Hesse Electoral, la intimidación prusiana, apoyada por los gritos de los del Nationalverein, ha ejercido una influencia ilimitada. Entretanto, los prusianos se conducen aquí a la manera persa. No pueden, desde luego, trasplantar a la población a sus provincias orientales, pero lo hacen con los funcionarios, hasta los revisores del *railway*, y con los oficiales. Hasta los pobres diablos de los carteros tienen que irse a Pomerania. Mientras tanto, puedes ver todos los días trenes de hessianos, hannoverianos, etc., en el ferrocarril hacia Bremen, para emigrar a los *United States*. Desde que existe la buena Alemania, nunca había enviado desde todas sus partes semejante barullo humano a través del Atlántico. Uno quiere escapar de los impuestos, otro del servicio militar, el tercero de la situación política, y todos del régimen del sable y de la tormenta de guerra que amenaza.

Me divierto mucho aquí con los burgueses (de sentimientos prusianos). Quieren guerra, pero *immédiatement*. Los negocios, dicen, no pueden soportar más tiempo la inseguridad, y ¿de dónde demonios van a salir los impuestos si se prolonga el estancamiento de los negocios? Por lo demás, difícilmente te haces una idea de la presión que la última guerra y los impuestos han ejercido sobre la población rural de Prusia. Aquí, en la vecindad prusiano-westfaliana, por ejemplo, hay una situación verdaderamente irlandesa.

*By the by*, hace un par de días el director de la fundición por acciones de aquí (sobre todo para la fabricación de tubos de agua y de gas) me llevó a ver la fábrica. En conjunto está muy bien organizada y utiliza muchos aparatos muy modernos. Pero, por otro lado, todavía se tornea mucho a mano (en detalles) donde los ingleses y los escoceses emplean maquinaria automática. Con el mismo director fui al taller de la estatua de Hermann.[^9] La cosa avanza tan despacio como Alemania. La cabeza de Hermann, tan colosal que a su lado pareces un niño, tiene un aire de lo más tonto y honrado, y el señor Arminio fue ante todo un diplomático. La honradez westfaliana solo le servía de máscara de una cabeza muy refinada. Por casualidad, poco antes de salir de Londres, había vuelto a tratar al señor Arminio en la edición de Grimm de las fuentes históricas, que ya conoces.

¿Te acuerdas de J. Meyer (de cerca de Bielefeld), que no imprimió nuestro manuscrito sobre Stirner, etc.,[^10] y que nos echó encima al jovencito Kriege?[^11] Hace unas semanas, en Varsovia, adonde había ido por negocios, se tiró por la ventana y tuvo la amabilidad de romperse el cuello.

Nuestro amigo Miquel,[^12] que se declaró tan dispuesto a sacrificar la libertad a la unidad, dicen que especula con grandes puestos. *Le brave homme*[^13] se equivoca en sus cálculos, a mi juicio. Si no se hubiera arrojado tan incondicional y fanáticamente en brazos de Bismarck, podría haber conseguido una buena propina. ¿Pero ahora? ¿Para qué? Por su actuación en el Parlamento de la Alemania del Norte es tan odiado que está encadenado a los prusianos como un galeote a otro. Y a los prusianos, como es sabido, no les gustan las *dépenses* «inútiles» y superfluas. Hace poco el periódico de Bismarck, la *Norddeutsche Allgemeine*, del perro cochino de Brass,[^14] publicó un artículo muy ingenioso sobre estos del Nationalverein, en el que dice que ni siquiera puede atenerse al *de mortuis nil nisi bene*.[^15] Despedía a los lacayos de Bismarck de la Confederación del Norte y del Nationalverein con patadas aplicadas con arte y *con amore*.

En cuanto a la guerra, soy de tu misma opinión. *Ahora* solo puede ser dañina. Un aplazamiento, aunque solo fuera de un año, valdría oro para nosotros. Por un lado, Bonaparte y Guillermo el Conquistador se ponen necesariamente en ridículo. La oposición en Prusia vuelve a despertar (su único órgano ahora: *Die Zukunft*, de Berlín, fundado por Jacoby),[^16] y en Francia pueden producirse acontecimientos. Los negocios van cada vez peor, y la miseria en el continente ya no podrá acallarse a gritos ni con frases teutónicas ni con frases galas.

A mi juicio, el aplazamiento de la guerra se lo debemos *exclusivamente* al Ministerio Derby.[^17] Es antirruso, y Rusia no se atreve a dar la señal antes de estar segura de Inglaterra. Gladstone, *the phrasemonger*[^18] (totalmente bajo la influencia de lady Palmerston, de Shaftesbury y de lord Cowper), y Bright, sin olvidar a Russell, le ofrecerían las garantías del necesario estado de ánimo inglés. También en 1859 hubo que quitar de en medio a Derby para poner en escena el espectáculo de Italia. Bismarck, en el Parlamento de la Alemania del Norte, se ha visto obligado a arrojar a los polacos el guante de la manera más brutal y a entregarse con ello en cuerpo y alma al zar.

En el ejército prusiano reina entre los mejores oficiales una gran desconfianza hacia los rusos, como he comprobado aquí en persona con el capitán von Bölzig (regimiento de la guardia, educado en el cuerpo de cadetes, prusiano monárquico, pero buen tipo). «No entiendo la conducta de Bismarck en Schleswig del Norte. Solo los rusos —esto lo dijo él por su cuenta— tienen interés en mantenernos más tiempo en tensión con Dinamarca».[^19] También llamó a Federico Guillermo IV un «oscuro hombre honrado»[^20] que había hecho de Alemania durante medio siglo la criada de Rusia. Dijo que los oficiales rusos eran unos «cagados», que el ejército, salvo los regimientos de la guardia, no valía nada, que solo Austria era capaz de medirse con el ejército ruso, etc. Yo le metí además muchas pulgas en la oreja sobre los moscovitas.

Y ahora, *adio*. Muchos recuerdos a Mrs. Lizzy.

*Tout à vous*

Tuyo, Mohr.

[^1]: «Antes de nada».
[^2]: «¡Después de tantos peligros!».
[^3]: «A medida que».
[^4]: «Por añadidura».
[^5]: «De prueba».
[^6]: Juego de palabras con *Mahner*, «los que apremian»: los acreedores.
[^7]: La visita del abogado Warnebold en nombre de Bismarck (véase [1867-04-24 Marx a Engels](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1867-04-24%20Marx%20a%20Engels)).
[^8]: El partido de Gotha, los liberales partidarios en 1849 de una Pequeña Alemania bajo Prusia, antecesores del Nationalverein.
[^9]: El monumento a Hermann (Arminio), el jefe querusco que derrotó a las legiones de Varo en el año 9, levantado en el bosque de Teutoburgo, cerca de Detmold; no se terminó hasta 1875.
[^10]: Julius Meyer, industrial westfaliano, que en 1846 se comprometió a financiar la publicación de *La ideología alemana* y se echó atrás ([*La ideología alemana. III. San Max*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20La%20ideolog%C3%ADa%20alemana.%20III.%20San%20Max)).
[^11]: Hermann Kriege (1820-1850), «verdadero socialista» que hizo propaganda sentimental en Nueva York; véase la [*Circular contra Kriege*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20Circular%20contra%20Kriege) (1846).
[^12]: Johannes Miquel (1828-1901), antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, dirigente nacional-liberal de Hannover, más tarde ministro de Hacienda de Prusia.
[^13]: «El buen hombre».
[^14]: August Brass (1818-1876), antiguo revolucionario de 1848, director de la *Norddeutsche Allgemeine Zeitung*, órgano de Bismarck.
[^15]: «De los muertos, nada sino bien».
[^16]: Johann Jacoby (1805-1877), médico de Königsberg y demócrata; *Die Zukunft* se publicó en Berlín desde 1867.
[^17]: El Gobierno conservador de lord Derby (1866-1868).
[^18]: «El fabricante de frases».
[^19]: El tratado de Praga preveía un plebiscito en el norte de Schleswig sobre su vuelta a Dinamarca, que Prusia nunca celebró.
[^20]: Expresión del *Fausto* de Goethe («Mein Vater war ein dunkler Ehrenmann»).
