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Title: Marx a Engels, [Londres,] 18 de septiembre de 1878
Description: Marx cuenta las andanzas de Barry ante la policía de París tras la detención de Hirsch y Guesde, se burla del «Daily Telegraph» y del modo de citar de Samter, y da noticias de Kovalevski, Ralston y Montefiore.
Author: Karl Marx
Date: 1878-09-18
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1878-09-18%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Littlehampton, escrita en Londres el 18 de septiembre de 1878 (el lugar no figura en la carta). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1478, pp. 480-482) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1878-09-18%20Marx%20an%20Engels).*

18 de septiembre de 1878.

*Dear Fred*:

*All right.*

Te adjunto una carta de Kaub; devuélvemela, por favor, porque todavía no la he contestado. Hirsch se ha portado como un loco durante su estancia en París y parece empeñado a toda costa en ganarse el martirio. Por lo demás, de las operaciones de París se ve claramente cuánta razón tenías al advertirme contra mi peregrinación a París.

¡Bonita república, que se deja mandar por el señor Bismarck-Stieber![^1] Anoche vino Barry. El congreso de Lausana no se celebró; se enteró ya en París, y por eso se quedó allí. Hirsch y él fueron a la reunión solo como *reporters*, pero ya la habían disuelto, o más bien habían detenido a sus miembros; a Hirsch lo detuvieron más tarde, durante la noche, en su propia casa. Al día siguiente, el irreprimible Barry se presentó en la prefectura de policía (provisto en el bolsillo de escritos que acreditaban que era corresponsal del *Standard* y *colaborador de la Whitehall Review*).[^2] Allí vio a un subalterno y le expuso su deseo de ver a «sus amigos» Hirsch y Guesde. Entonces le dieron las señas de los dos comisarios de policía que habían detenido a Hirsch y a Guesde.[^3] Los dos se pusieron furiosos ante la desfachatez de aquel *bifstaek*[^4] inglés y acabaron por echarlo a empujones de la oficina. Barry, impertérrito, vuelve a la prefectura y consigue llegar hasta el gran Gigot.[^5] Este «*polite*» policía, tras cambiar unas palabras con el gran Barry, le declara que él habla un inglés insuficiente y Barry un francés insuficiente, y llama a un intérprete. Contenido principal de la entrevista: que lo que Barry le decía sobre la no participación de Hirsch correspondía al juez de instrucción, no al prefecto de policía. La detención era «legal», etc. A lo que Barry: *It might be legal in France for ought he knew, but it would not be so in England*. Entonces Gigot, con solemne énfasis: *Les étrangers qui viennent chez nous etc. doivent se soumettre aux lois de la Ré-pu-bli-que frrrançaise*. A su vez, *the brazen Barry, shaking his head*: «*Vive la République!*».[^6] Esta última exclamación le hace subir la sangre a la cara a Gigot, que le da a entender a Barry que no tiene por qué intercambiar ideas políticas con él, etc. Esta vez, sin embargo, a Barry solo lo despidieron cortésmente hasta la puerta.

Ha coronado su desvergüenza, esta vez divertida, conmigo. Me cuenta, en efecto, que se va otra vez una semana a Hastings con su familia y que ahora tendré *yo* tiempo de prepararle el material para unos artículos (en la *Nineteenth Century*).[^7] Por poco le va peor con este nuevo atentado que en las cuevas de los dos comisarios de policía franceses.

El periódico más desvergonzado de Londres vuelve a ser el de Levy.[^8] En su editorial de hoy cuenta a sus lectores que Reichensperger se ha declarado en nombre del «Centro» *a favor* de la ley (así leyó Levy el reptil berlinés que le suministra la correspondencia) y que la mayoría de Bismarck es cosa hecha.[^9] Por lo demás, hasta Levy, pese a toda su admiración por el *great chancellor*, tiene que reconocer que el Grande *had rather the worse*[^10] en el duelo verbal con el «brillante» Bebel.

De los folletos de Utin solo he mirado, además, el de «*Adolph Samter*» (*La reforma del sistema monetario*);[^11] cómo cita —(me cita a menudo, pero todavía más a menudo copia parafraseando; todo el folleto acaba en el disparate de introducir, en lugar del *billete de banco*, el «*billete de mercancía*», que en sustancia habría iniciado el gobierno prusiano en 1848 con los *bonos de las cajas de préstamos*)—, aquí tienes una *sample*:[^12] yo digo: «Aunque el oro y la plata *no* son por naturaleza dinero, el dinero es por naturaleza oro y plata, etc.»; él, dando el número de página correcto, ofrece como cita: «El oro y la plata *son* por naturaleza dinero. *Marx*, etc.».[^13] El arte de saber leer parece estar extinguiéndose cada vez más en Alemania entre las clases «cultas». En este Samter, ni siquiera hay mala intención en la cita, contraria al sentido y a la gramática. Así, da como cita de Petty «el trabajo es el padre y la naturaleza la madre de la riqueza *material*», porque yo digo de la riqueza «material» que para ella vale lo de Petty, etc.[^14]

*Apropos!* Nuestro *fat boy*, Kovalevski, volvió a encontrarse en Suiza con Ralston; este le preguntó enseguida si conocía al ruso social que lo había descrito a él (a Ralston) en el folletín de la *Frankfurter Zeitung* como *humbug*, *coward*, etc. (El artículo era de mi mujer.)[^15] Kovalevski barruntó de dónde soplaba el viento, pero contestó con verdad que no conocía a ningún ruso así. Desde entonces, Ralston (que se le ha vuelto a echar encima aquí) se ha vuelto mucho menos confiado. (El folletín en cuestión se refería a una vulgar chapuza cometida por Ralston sobre la *Russian Revolutionary Literature*.)

Ayer estuvo en casa el señor Montefiore júnior; se va a Berlín; y, cosa muy característica del joven mundo literario inglés, en particular del londinense, le dijo a Tussy: «¡Si los prusianos me hicieran el favor de detenerme uno o dos días! ¡Qué materia tan magnífica para un artículo de revista o una *letter to the Times*!».[^16]

Estuve en tu casa y te envié la carta que había allí.

*Addio.* Tuyo, Mohr.

[^1]: Wilhelm Stieber (1818-1882), jefe de la policía política prusiana, organizador del proceso de los comunistas de Colonia de 1852.
[^2]: *Reporters*: «periodistas». El *Standard*, diario conservador de Londres; la *Whitehall Review*, semanario londinense.
[^3]: En septiembre de 1878 el gobierno francés prohibió el congreso obrero internacional convocado en París e hizo detener a sus organizadores, entre ellos Jules Guesde (1845-1922); Carl Hirsch fue detenido y expulsado de Francia.
[^4]: Así, en francés macarrónico, por *bifteck*: «bistec», mote de los ingleses.
[^5]: Albert Gigot, prefecto de policía de París.
[^6]: «Podrá ser legal en Francia, que él supiera, pero no lo sería en Inglaterra». «Los extranjeros que vienen a nuestra casa, etc., deben someterse a las leyes de la Re-pú-bli-ca frrrancesa». «El descarado Barry, moviendo la cabeza». «¡Viva la República!».
[^7]: *The Nineteenth Century*, revista mensual de Londres.
[^8]: El *Daily Telegraph*, de Joseph Moses Levy.
[^9]: «Reptiles» llamaba Bismarck, y por burla todo el mundo, a los periodistas a sueldo del gobierno, pagados con el «fondo de los reptiles».
[^10]: «El gran canciller»; «salió más bien malparado».
[^11]: Adolph Samter, *Die Reform des Geldwesens* (Berlín, 1869).
[^12]: «Muestra».
[^13]: La frase de Marx está en la *Contribución a la crítica de la economía política* (1859) y en el capítulo segundo del primer tomo de *El capital*.
[^14]: La frase de William Petty se cita en el capítulo primero del primer tomo de *El capital*: el trabajo no es la única fuente de los valores de uso que produce, de la riqueza material; «el trabajo es su padre y la tierra su madre».
[^15]: William Ralston Shedden-Ralston (1828-1889), traductor inglés de literatura rusa. Jenny Marx escribía crónicas para la *Frankfurter Zeitung*. *Humbug*: «farsante»; *coward*: «cobarde».
[^16]: Leonard Montefiore (1853-1879), joven escritor inglés. *Letter to the Times*: «carta al *Times*».
