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Title: Marx a Engels, Montecarlo, 20 de mayo de 1882
Description: Marx cuenta solo a Engels, y no a sus hijas, que el doctor Kunemann le ha encontrado en Montecarlo una recaída de la pleuresía y una bronquitis crónica, y retrata al médico, los vejigatorios y el mal tiempo que le persigue.
Author: Karl Marx
Date: 1882-05-20
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1882-05-20%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Montecarlo el 20 de mayo de 1882. Se conserva completa. Marx mezcla constantemente inglés y francés; dejamos en esas lenguas, en cursiva, las expresiones con color propio y traducimos el resto. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1527, pp. 540-542) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1882-05-20%20Marx%20an%20Engels).*

20 de mayo de 1882.

Hôtel de Russie, Montecarlo (Mónaco).

*Privately.*[^1]

*Dear Fred*:

Sería inútil contar esto a mis hijas, porque las asustaría sin motivo. Pero tengo que informar *somebody at least* de lo que me ha pasado últimamente.

En la última carta (no sé muy bien si a ti directamente, o a Tussy, o a Laura) escribí que te contaría más después de mi entrevista con el doctor Kunemann. Esta tuvo lugar el 8 de mayo; es alsaciano, con formación científica (médica); por ejemplo, me habló del [descubrimiento] del doctor Koch sobre el bacilo antes de que me llegara tu carta;[^2] hombre de mucha clientela; tiene por lo menos 52 o 54 años a cuestas, pues en 1848 era estudiante en la Universidad de Estrasburgo; como político, encuentra en el diario *Temps* el órgano que conviene a su temperamento;[^3] la ciencia le ha convencido de que todo avanza solo «despacio»; nada de precipitaciones revolucionarias, que si no obligan luego a marchar casi otro tanto «hacia atrás» (como en la procesión de Echternach, *p. e.*);[^4] la educación de la masa y de la «no masa», primera condición, etc. *In one word, politically, a republican philistine*;[^5] todo esto lo menciono aquí para que veas por qué no me metí con él en ese terreno, salvo para hablar de la política «maquiavélica» de Carlos III, tirano absoluto de Mónaco.[^6] Me tiene por un hombre del 48, y aparte de esa fecha no le di más datos sobre mi otra *public activity*. Vamos al asunto. Al principio dedujo de mi *tarjeta de visita*, donde figura «Dr.», y que le hice llegar por su criada, que yo era doctor en medicina, y se convenció aún más por la *tarjeta del doctor Stephann*, que le entregué, y *ditto* por la *de mi médico recién conocido* de Interlaken; luego, la tarjeta del doctor Donkin, al que mencioné como amigo de mi amigo el profesor Ray Lankester, porque quería saber quién me había tratado en Londres, etc.[^7] Después le di a leer la *consultation écrite* de Stephann.

Así que, como me consideraba colega médico, *either theoretically or practically*, después de auscultarme y percutirme me habló sin pelos en la lengua. Y, para mi espanto: *la pleuresía otra vez*, aunque en menor grado, *solo un punto a la izquierda, en la espalda*; la bronquitis, en cambio, más o menos *¡crónica!* Creía que con 1 o 2 *vésicatoires* se acababa la cosa (*pleurésie*);[^8] pero el *9 de mayo* (*mardi*), primer vejigatorio; *el 13 de mayo* (*samedi*), 2.ª visita mía a Kunemann, prescrito un segundo vejigatorio, que no pudo aplicarse, una vez seco el primero, hasta el 16 de mayo (*mardi*); el *19 de mayo* (viernes) volví a verle; auscultación y percusión; lo encontró mejor, sobre todo el *épanchement* reducido a poca cosa;[^9] opinaba (porque estos médicos temen que al paciente se le acabe la paciencia, con toda la semana cada vez *plus ou moins* estropeada y torturada) que no hacía falta seguir adelante con los vejigatorios; que ahora podía contentarme con las fricciones de *tincture of iodide* (que Stephann me había prescrito contra lo bronquítico) en las partes superiores *y ahora también en las inferiores* del lado izquierdo del pecho y de la espalda. A eso le declaré yo, en cambio, que, si el *épanchement* no había desaparecido del todo, prefería otro vejigatorio (para el 23 de mayo, *mardi*); que por el doctor Stephann sabía que, cuando se trata de pleuresía, la tintura de yodo no es más que un remedio débil, inseguro, que da largas al asunto. Al propio Kunemann le resultó evidentemente mucho más grato que me decidiera por el remedio heroico; espero ahora que el 26 o el 27 de mayo me diga que esta *segunda rechute* ha sido la última (*pro nunc*).[^10]

En efecto, esta vez el «destino» se ha mostrado, a este respecto, de un modo espantoso y más consecuente casi incluso que en las tragedias del doctor Müllner.[^11] ¿Por qué declara Kunemann (y yo ya lo sabía por «experiencia») tan «crónico» lo bronquítico? Porque en toda la Riviera el tiempo se ha vuelto tan inusualmente malo, anormal; aunque él opinaba que eso quizá era normal, en la medida en que *el tiempo de enero a principios de mayo* había traído muy poca lluvia, casi ninguna; un tiempo demasiado bueno y cálido; tenía que llegar una reacción. Yo se lo expliqué de forma más sencilla: todo eso se debía a mi llegada de Argel; el 4 de mayo traje la lluvia a Marsella y, tras alguna resistencia, el tiempo adoptó —*mutatis mutandis*— en mi actual lugar de residencia el carácter del «temporal» argelino que yo acababa de atravesar. Hace falta mucha paciencia, sobre todo por parte de los destinatarios de mis cartas. Tal *repetitio*, demasiado aburrida. ¡Una vida inútil, vacía y encima cara!

Mañana escribo a Tussy, porque de las cartas sin contestar la suya es la más antigua. Hoy me molesta escribir, porque la piel nueva que ha formado el vejigatorio tiende todavía, al agacharme, a rozarse dolorosamente con el chaleco o con la camisa. *Notabene*: lo que escribo a mis hijas es la verdad, pero *no toda* la verdad. ¿Para qué asustarlas?

Tuyo, Mohr.

El error del doctor Kunemann sobre mi condición de *colega «médico»* se aclaró cuando, en la primera visita, acabó negándose a cobrar; tanto más dulce fue cuando se enteró de que yo era un *lego* y, por tanto, también tenía que «soltar la pasta».

[^1]: «Confidencial».
[^2]: Robert Koch había anunciado en Berlín, el 24 de marzo de 1882, el descubrimiento del bacilo de la tuberculosis.
[^3]: *Le Temps*, diario parisino republicano moderado.
[^4]: La procesión danzante de Echternach (Luxemburgo), en la que, según la tradición popular, se avanzaba dando pasos adelante y atrás. *P. e.*: *par exemple*, «por ejemplo».
[^5]: «En una palabra, políticamente, un filisteo republicano».
[^6]: Carlos III, príncipe de Mónaco, bajo cuyo reinado se abrió el casino de Montecarlo.
[^7]: Horatio Bryan Donkin, médico de Marx en Londres. Edwin Ray Lankester, zoólogo inglés, amigo de Marx.
[^8]: *Vésicatoires*: vejigatorios, emplastos que levantan ampollas en la piel y que se usaban contra la pleuresía.
[^9]: *Épanchement*: derrame (pleural).
[^10]: *Rechute*: recaída. *Pro nunc*: por ahora.
[^11]: Adolph Müllner (1774-1829), autor de «tragedias del destino» (*Schicksalstragödien*), como *Die Schuld* («La culpa»).
