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Title: Marx a Engels, Argenteuil, 3 de agosto de 1882
Description: Marx cuenta su jornada de cura en Enghien, el parte de los médicos, su primer encuentro con Guesde, Deville y Mesa, la independencia de la prensa de París ante la intervención en Egipto, y su juicio definitivo sobre Achille Loria.
Author: Karl Marx
Date: 1882-08-03
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1882-08-03%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Argenteuil el 3 de agosto de 1882. Se conserva completa. Marx mezcla constantemente inglés y francés; dejamos en esas lenguas, en cursiva, las expresiones con color propio y traducimos el resto. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1534, pp. 547-550) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1882-08-03%20Marx%20an%20Engels).*

Jueves, 3 de agosto de 1882.

11 Boulevard Thiers, Argenteuil.

*Dear Fred*:

La dificultad para escribir cartas se explica así: a las 7 y media de la mañana empiezo a lavarme, vestirme, tomar el café del desayuno, etc.; a las 8 y media de la mañana, salida para Enghien; casi siempre no vuelvo hasta las 12; luego, *déjeuner* en Argenteuil *en famille*; de 2 a 4 de la tarde, reposo; después, paseos y correrías con los niños, hasta que a uno se le van la vista y el oído (y sobre todo también el pensamiento) mucho más a fondo que al Hegel de la *Fenomenología*;[^1] por último, a las 8 de la tarde, la cena, y con ella la jornada concluida. ¿Dónde queda entonces tiempo para la correspondencia?

Tussychen ayuda muchísimo a Jennychen, y su estancia apenas podría considerarse una temporada de descanso si Tussy no fuera tan buena con los niños y con la pobre Jennychen; y en estas circunstancias específicas ha desarrollado cualidades que en Londres dormitan.

Tussy y Laura todavía no se han visto, y apenas lo desean. Pero, aunque solo sea por decoro, tendrán que encontrarse por lo menos una vez en mi casa.

Y ahora, el parte de salud. Mi cura empezó el 17 de junio. Hasta ahora el tiempo ha tenido tan poco de tiempo de verano (francés) corriente que el *établissement thermal* da por fracasada (*failure*) la temporada, que en Enghien empieza en junio, y se espera algo «mejor» para agosto y septiembre. Cambios constantes de temperatura, cielo muy nublado, *sobre todo por la mañana*, con cara de lluvia y de *orages*,[^2] vientos fuertes, aire preñado de vapor de agua, y de ahí a menudo *une chaleur lourde*,[^3] alias el estado «*close*» londinense. A duras penas se han librado los franceses de la alianza inglesa;[^4] en cambio, el clima inglés (*I mean* en especial el clima de Londres) parece naturalizarse cada vez más aquí, en París y sus alrededores. Al menos este año es así. Naturalmente, entretanto también hay algún día bonito o algún trozo de día. En estas circunstancias, mi cura tiene que luchar con «obstáculos agradables». Lenchen recordará que cierto día tanto el reconocimiento del doctor Feugier como el que hizo unas horas más tarde el doctor Dourlen dieron el mismo resultado: los *râlements*[^5] habían desaparecido, y con ello también el carácter «bronquial» del catarro. No te comuniqué «tal cosa»; me barruntaba que este catarro bronquial no había estertorado aún su última palabra. En efecto, en cuanto empeoró el tiempo un momento, volvió a estertorar. Sabía que la tos no había «desaparecido» (naturalmente, sí estaba mucho más suavizada); pero podía quedar un resto de tos una vez cambiado su carácter.

También el lunes pasado (31 de julio) el doctor Feugier[^6] encontró al auscultarme que el estertor persiste, aunque más débil; el tiempo, dijo, es justamente para esta clase de enfermedades de una adversidad maligna. Por término medio los pacientes solo necesitan 3 semanas de cura de azufre; de hecho, mucha gente no podría aguantarla más tiempo sin exponerse a accesos de fiebre, etc. Dada mi constitución, por lo demás más robusta, le parecía lo mejor prolongar la cura hasta *mediados de agosto* —ya que también la tos, sobre todo por las mañanas, sigue molestando—, con *inhalation, baths, douches* y bebiendo del manantial sulfuroso; pasada esa fecha, sería contraproducente. Naturalmente, me someto por completo al consejo médico. Por otra parte, eso sí, probablemente será demasiado *tarde* para el plan de la Engadina; tanto Feugier como Dourlen temen que, si no, pueda exponerme a *adventures* de temperatura que, sobre todo en mi estado, no hay que provocar sin necesidad. Espero que *en todo caso* vengas por unos días (los Lafargue te encontrarán fácilmente alojamiento en París), no solo para deliberar contigo *que faire après*;[^7] sobre todo comprenderás cuánto anhelo volver a verte, ¡después de todos estos *damned vésicatoires*!, ¡y de estar un par de veces a punto de desplomarme!

Laurachen me escribió que *Deville* se marcharía la noche del 2 de agosto a su ciudad natal, Tarbes. Pero como yo había expresado el deseo de verle, Mesa propuso un *déjeuner* en su casa el 2 de agosto, donde me encontraría con los Lafargue, *ditto* con Deville y Guesde.[^8] Era la primera vez que aceptaba una reunión así. (Lo que me sigue afectando es hablar animadamente, o sea, charlar —*post festum*—.) Salió bien. Me parece que la gente del *Citoyen*[^9] tiene éxito con sus *meetings* públicos sobre los *affaires* egipcios, etc.; en cuanto a lo que da de sí su periódico, en cambio, *ils laissent beaucoup à désirer*.[^10] Por cierto, *aun dejando aparte los llamados periódicos socialistas*, una parte grande, y la más influyente, de la *prensa de París* es incomparablemente más independiente que la de Londres. Pese a la presión de la mayoría de los *professional politicians*; pese a la conspiración de la *République Française*, del *Temps* y del *Journal des Débats* —que trabajan juntos bajo la dirección directa de Gambetta—; y no menos pese a los intentos de soborno de los financieros (Rothschild, etc.), directamente interesados en la cruzada con los ingleses contra Egipto, la prensa de París ha echado por tierra todo intento (incluido el enmascarado de Freycinet) de intervenir con Inglaterra o con una cuádruple alianza; sin ella Clemenceau no habría logrado la victoria parlamentaria.[^11] Pero ¿dónde hay en Londres siquiera un átomo de prensa «independiente»?

La verdad es que no recuerdo dónde está en mi biblioteca el *grandes opus* de Loria; tampoco me parece que valga la pena que te tomes la molestia de buscarlo.[^12] Sabes que, tras leer el «*opus*» (*or rather* su 1.ª mitad, pues las fantasías del señor Loria en la 2.ª mitad sobre su ideal normal, la pequeña propiedad de la tierra, *i. e.* la pequeña propiedad campesina, *cómo construirlo con fundamento*, no tuve paciencia más que para hojearlas), la empalagosa adulación privada hacia mí y la «superioridad» que se daba en público, o sea, algunas falsificaciones de mis opiniones para poder refutarlas más cómodamente, no me edificaron en absoluto. Sin embargo, aunque a primera impresión no quería tener nada que ver con él, entré en más trato con él porque mostraba talento, porque había empollado mucho; porque era un pobre diablo que me escribía mucho de su sed de saber; porque era todavía muy joven, y sus tendencias, nada juveniles desde luego, sino más bien de sabihondo prematuramente viejo, parecían comprensibles, en parte por la situación italiana y en parte por la escuela de la que venía; también porque se esforzaba por apropiarse, en la medida en que entonces le era posible, del método de investigación que había encontrado en *El capital*, a veces no sin éxito. Que evidentemente se lisonjeara de dejar anticuado *El capital* con su «Propiedad de la tierra» me divertía y me agradaba. Con todo, me quedaban dudas, sobre todo acerca del «carácter» del jovencito.

Pero, después de leerme estos 2 folletos, a los 2 días de llegar aquí Tussy le di mi juicio final, muy categórico y definitivo —de palabra—, ¡adivina!, *en los mismísimos términos que la propia Tussychen se asombró de encontrar en tu carta del 31 de julio*, que le enseñé. ¡Así que tú y yo no solo hemos llegado exactamente al mismo resultado, sino *a la misma formulación exacta*! En estas circunstancias, en adelante solo cabe mantenerse frente a él en una actitud *irónica y distante*, ¡sin entrar más en el asunto! Es mucho peor que el Kauzkitzchen, que al menos tiene muy buena voluntad.[^13]

A propósito de Hirsch: si de verdad ha colaborado con Mehring, el partido no se lo perdonará nunca.[^14] Si le veo, se lo plantearé directamente. Por lo demás, en lo que toca a la polémica sobre mi *status*, habría sido mejor callar. ¿Qué van a creer los obreros? ¡Que yo soy, por así decirlo, un falso enfermo que no hace sino derrochar tanto tiempo y tantos medios sin una necesidad seria!

Los Lafargue se mudan la semana que viene a su verdadera vivienda, que, según dicen, es muy bonita y barata para lo que son los *logements* de aquí.

*Au revoir, old boy.* Saludos también a Lenchen.

Tuyo, Mohr.

[^1]: Marx juega con la locución alemana «que a uno se le vayan el oír y el ver» (quedarse aturdido) y con el primer capítulo de la *Fenomenología del espíritu* de Hegel (1807), sobre la certeza sensible, en el que se disuelven el «ver» y el «oír» inmediatos.
[^2]: *Orages*: tormentas.
[^3]: «Un calor pesado».
[^4]: En julio de 1882, mientras la flota británica bombardeaba Alejandría (11 de julio) y preparaba la ocupación de Egipto, Francia se negó a intervenir junto a Inglaterra.
[^5]: *Râlements*: estertores.
[^6]: El doctor Feugier, médico del balneario de Enghien.
[^7]: «Qué hacer después».
[^8]: Gabriel Deville, Jules Guesde y José Mesa, dirigentes del Parti ouvrier francés; Mesa, tipógrafo español, había sido uno de los fundadores de la Internacional en España y vivía en París.
[^9]: *Le Citoyen*, diario parisino en el que escribían entonces Guesde y sus amigos.
[^10]: «Dejan mucho que desear».
[^11]: La *République Française* era el diario de Léon Gambetta; *Le Temps* y el *Journal des Débats*, los grandes diarios moderados de París. Charles de Freycinet, presidente del Consejo, pidió a finales de julio de 1882 créditos para proteger el canal de Suez; la Cámara se los negó el 29 de julio, tras un discurso de Georges Clemenceau contra la intervención, y el gabinete cayó.
[^12]: Achille Loria (1857-1943), economista italiano. Su libro *La rendita fondiaria e la sua elisione naturale* («La renta de la tierra y su eliminación natural») se publicó en Milán en 1880.
[^13]: Apodo burlón de Karl Kautsky.
[^14]: Carl Hirsch, periodista socialdemócrata alemán que vivía en París. Franz Mehring era entonces un periodista adversario de la socialdemocracia.
