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Title: Clase, partido y dirección
Description: Esbozo inacabado de Trotsky sobre las causas de la derrota del proletariado español, contra las explicaciones de la revista «Que faire» y la política del POUM.
Author: L. Trotsky
Date: 01/12/1941
Category: 19 de Julio n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/19-de-julio/1941-12-19j-clase-partido-y-direccion
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*19 de Julio*, n.º 1, diciembre de 1941 (págs. 14-19). [PDF del número completo, primera parte](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/19%20de%20julio/1.pdf) · [segunda parte](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/19%20de%20julio/2.pdf)

¿POR QUE FUE DERROTADO EL PROLETARIADO ESPAÑOL? *(Problemas teóricos marxistas)*

(Nota editorial: entre los papeles del camarada Trotsky fueron encontrados un esbozo y notas fragmentarias que publicamos aquí en calidad de artículo, aunque no está terminado).

## LA EXPLICACION DE "QUE FAIR".

La medida en que el movimiento obrero ha sido lanzado atrás, puede juzgarse no sólo por la condición de las organizaciones de masas, sino también por los agrupamientos ideológicos y las pesquisas teóricas a que se han dado tantos grupos. En París se publica una revista, "Que fair". (Que hacer?) que se considera marxista a sí misma por no sé que razón, pero en realidad, está enteramente dentro de la forja empírica de los intelectuales burgueses de izquierda y de los aislados obreros que han asimilado todos los vicios de los intelectuales.

Como todos los grupos faltos de una base científica, sin programa, sin tradición alguna, esta insignificante publicación procuró agarrarse a los faldones del P.O.U.M., el que presentaba a las masas y a la victoria la más estrecha senda. Pero el resultado de semejantes lazos con la revolución española parece a primera vista completamente inesperado. El periódico no avanzó, si no que, por el contrario, retrocedió. Evidentemente esto caé por completo dentro de la naturaleza de las cosas. Las contradicciones entre la pequeña burguesía, el conservantísmo, y las necesidades de la revolución proletaria, se han desarrollado extremadamente. Es perfectamente natural que los defensores e intérpretes de la política del P.O.U.M., se encuentren lanzados muy atrás, tanto en el campo político como en el teórico. La publicación "Que Fair", no tiene ninguna importancia en sí y por sí misma. Pero ofrece un interés sintomático. Es por ello que consideramos aprovechable detenernos en su apreciación de [las c]ausas del colapso de la revolución española, ya [que la m]isma revela muy gráficamente los [ilegible]

Empezamos por una cita textual de una crítica sobre el folleto "España entregada", del camarada Casanova: "¿Por qué fué aplastada la revolución española? Porque, —réplica Casanova— el Partido comunista llevó una falsa política que desgraciadamente fué seguida por las masas revolucionarias. Pero, ¿cómo diablos las masas revolucionarias, al abandonar a sus anteriores líderes, siguieron la bandera del Partido comunista? "Porque no existía un auténtico partido revolucionario" (1) Estamos en presencia de una simple tautología. Una falsa política de las masas, un partido no maduro, o manifiesta ciertas condiciones de las fuerzas sociales (inmadurez de la clase trabajadora, falta de independencia del campesinado), que tienen que ser explicadas mediante los hechos presentados, entre otros, por Casanova mismo, o es producto de la acción de algunos malvados individuos o grupos de individuos, acciones en discordancia con los esfuerzos de las "personas serias", capaces únicamente de salvar la revolución. Después de tantear el primer camino marxista, Casanova toma el segundo. Pernoctamos en el dominio de la demonología pura; el criminal responsable de la derrota es el gran Diablo Stalin, respaldado por los anarquistas y demás diablos menores; el Dios de los revolucionarios no envió a España, desgraciadamente, un Lenin o un Trotsky, como hizo en Rusia en 1917".

Sigue la conclusión: "Esto ocurre cuando la ortodoxia osificada trata por todos los medios de violentar los hechos". Esta altanería teórica adquiere la mayor pomposidad por el hecho de que es difícil concebir cómo tan gran número de banalidades, vulgaridades y errores específicos del conservatismo filisteo, pueden caber en tan pocas líneas.

El autor de la cita mencionada evita dar explicación alguna de la derrota de la revolución española; únicamente indica explicaciones tan profundas como la necesidad de "condiciones de las fuerzas sociales". La evasión no es accidental. Estos críticos del bolchevismo son todos teóricos cobardes, por la sencilla razón de que no tienen nada sólido bajo sus pies. Para no revelar su propia bancarrota, hacen juegos de manos con los hechos y merodean en torno a las opiniones de los demás. Limítanse a insinuaciones y medias ideas, como si no tuvieran tiempo para explanar toda su sabiduría. Evidentemente, no poseen sabiduría alguna. Su altanería está revestida de charlatanismo intelectual.

Analicemos una por una las insinuaciones y medias ideas de nuestro autor. Según él, una falsa política de las masas puede ser únicamente explicada si "manifiesta ciertas condiciones de las fuerzas sociales", tales como inmadurez de la clase trabajadora y falta de independencia del campesinado. Ningún buscador de tautologías podría encontrar otra más completa. Una "falsa política de las masas" es explicada por una "inmadurez" de las masas. Pero, ¿qué es "inmadurez" de las masas? Evidentemente una predisposición a la falsa política. En qué precisamente consiste la falsa política y quienes fueron sus iniciadores —los líderes o las masas—, es justamente lo que nuestro autor silencia. Con una tautología, descarga la responsabilidad sobre las masas. Esta clásica superchería de todos los traidores, los desertores y sus abogados, es particularmene repulsiva en relación con el proletariado español.

En Julio de 1936, para no referirnos a un período anterior, los trabajadores españoles repelieron el asalto de los oficiales, que habían preparado su conspiración bajo la protección del Frente Popular. Las masas improvisaron milicias y crearon comités obreros, los reductos de su futura dictadura. Por otra parte, las organizaciones dirigentes del proletariado ayudaron a la burguesía a destruir estos comités, a liquidar al ataque de los trabajadores a la propiedad privada y a subordinar las milicias obreras al mando de la burguesía; y el P.O.U.M. participó también en el gobierno, asumiendo una responsabilidad directa por este trabajo de la contrarrevolución. ¿Qué significa la inmadurez del proletariado en este caso? Evidentemente sólo que, a despecho de la justa línea política elegida por las masas, éstas fueron incapaces de quebrantar la coalición con la burguesía de los socialistas, stalinistas, anarquistas y el P.O.U.M. Esta muestra de sofística, tiene por punto de partida un concepto de madurez absoluta, es decir, condiciones perfectas de las masas, con las que éstas no necesitarían ninguna dirección acertada, y, más aun, podrían vencer contra su propia dirección. No existe ni puede existir tal madurez.

Pero [ilegible] mostraron tan certero instinto revolucionario y cualidades superio[res] [ilegible] hubieron de someterse a dirigentes trai[dores] [ilegible] sabios. Nuestra contes[tación] [ilegible]linación. La
 [ilegible] momentos más críticos, el ángulo adquirió 180 grados. Directa o indirectamente, los líderes ayudaron entonces a sojuzgar a los obreros mediante la fuerza armada.

En Mayo de 1937, los trabajadores de Cataluña se sublevaron no sólo sin su propia dirección, sino contra ella. Los líderes anarquistas —patéticos y despreciables burgueses con máscara barata de revolucionarios— han repetido centenares de veces en su prensa, que **si hubiera querido la C.N.T. tomar el poder y establecer su dictadura en Mayo, hubiera podido hacerlo sin niguna dificultad**. Esta vez los líderes anarquistas decían la verdad sin adulteración. La dirección del P.O.U.M., se arrastraba realmente a los pies de la C.N.T., cubriendo únicamente su política con diferente freseología. Fué gracias a ésto, y únicamente a ésto, que la burguesía logró vencer el levantamiento de Mayo, del "inmaduro proletariado". Es necesario no comprender absolutamente nada en la esfera de las relaciones entre la clase y el partido, entre las masas y los líderes, para repetir el vano aserto de que las masas españolas sencillamente siguieron a sus líderes. Lo único que puede ser dicho es que las masas, tratando siempre de abrirse paso al buen camino, encontraron superior a sus fuerzas producir, precisamente en el fuego de la batalla, una nueva dirección correspondiente a las demandas de la revolución. Tenemos ante nosotros un proceso profundamente dinámico, las diversas etapas de la revolución sucediéndose rápidamente, los líderes, o varios sectores de ellos, desertando súbitamente al campo de la clase enemiga, y nuestros sabios se dan a una discusión puramente estática: ¿por qué la clase trabajadora como un todo siguió una mala dirección?

Existe un antiguo epigrama liberal-evolucionista: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Sin embargo, la historia muestra que un mismo pueblo puede tener diferentes gobiernos, en el transcurso de una época comparativamente breve (Rusia, Italia, Alemania, España). Además, el orden de ellos no se sucede en una y la misma dirección: del despotismo a la libertad, como imaginaron los evolucionistas liberales. El secreto está en que un pueblo encierra clases hostiles, y las clases mismas encierran diferentes y en parte antagónicos estratos que caen bajo diferentes direcciones. Además, los pueblos sufren la influencia de otros pueblos, constituídos a su vez en clases. Los gobiernos no expresan el crecimiento sistemático de la "madurez" de un "pueblo", sino que son el producto de la lucha entre las diferentes clases y entre los diferentes estratos en el seno de la misma clase, y, finalmente, de la acción de las fuerzas externas: alianzas, guerras, conflictos, etc. A esto hay que añadir que un gobierno, una vez establecido, puede durar mucho más tiempo que la correlación de fuerzas que lo produjo. Es precisamente de estas contradicciones históricas que surgen las revoluciones, golpes de estado, contrarrevoluciones, etc.

La misma introducción dialéctica es necesaria al tratar el problema de la dirección de una clase. Imitando a los liberales, nuestros sabios aceptan tácitamente el axioma que dá a cada clase la dirección que [merece]. En realidad, la dirección no es un "reflejo"

de una clase o el producto de su propia creación libre. Una dirección se moldea en el proceso de los choques entre las diferentes clases y las fricciones entre los diversos estratos dentro de una clase dada. Una vez creada, la dirección se alza invariablemente sobre su clase y adquiere predisposición, en consecuencia, a la presión e influencia de otras clases. El proletariado puede "tolerar" durante mucho tiempo, una dirección que haya sufrido una completa degeneración interna, sin haber tenido la oportundad de expresarla en medio de grandes acontecimientos. Un gran choque histórico es necesario para revelar crudamente la contradicción entre la dirección y la clase. Los más poderosos choques históricos son las guerras y las revoluciones. Precisamente por esta razón, la clase obrera es frecuentemente cogida de improviso por la guerra y la revolución. Pero incluso cuando la antigua dirección ha mostrado su corrupción interna, la clase no puede improvisar inmediatamente otra nueva dirección, especialmente si no ha heredado del período anterior serios cuadros revolucionarios capaces de utilizar el colapso del antiguo partido dirigente. El marxismo, es decir, la interpretación dialéctica y no escolástica de la relación interna entre una clase y una dirección, no deja una sola piedra sin remover, de la sofística leguleya de nuestro autor.

## COMO MADURARON LOS TRABAJADORES RUSOS

El autor concibe la madurez del proletariado como algo estático. Pero durante una revolución, la conciencia de clase es un proceso dinámico que determina directamente el curso de aquélla. ¿Era posible, en enero o febrero de 1917, e incluso en marzo, tras la caída del zarismo, responder a la pregunta de si el proletariado ruso había "madurado" suficientemente para conquistar el Poder en ocho o nueve meses? Social y políticamene, la clase obrera erá entonces sumamente heterogénea. Durante los años de guerra había sido renovada con un 30 o un 40 por ciento de elementos pequeño-burgueses, a menudo reaccionarios, a costa de los campesinos retrasados, las mujeres y la juventud. En marzo de 1917, el Partido bolchevique era seguido por una insignificante minoría de la clase trabajadora, y además, había desacuerdo dentro del partido mismo. La inmensa mayoría de los trabajadores apoyaba a los mencheviques y a los "socialistas-revolucionarios", es decir, a los conservadores socialpatriotas. Menos favorable incluso, era la situación respecto al ejército y al campesinado. Debemos añadir a esto el bajo nivel general de la cultura del país, la falta de experiencia política en las más amplias capas del proletariado, especialmente en las provincias, para no hablar de los campesinos y soldados.

¿Cuál era el activo de los bolcheviques? Al principio de la revolución, solamente Lenin sostuvo una clara y minuciosa idea de la concepción revoluciona[ria] [ilegible] [los líd]eres rusos del partido estaban dispersos [ilegible] Partido [ilegible] [desarro]llo real de la revolución, y se reforzaba con cada uno de los acontecimientos. Estos factores del activo, obraron maravillas en la situación revolucionaria, esto es, en correspondencia con la concepción de Lenin, la que estaba en armonía con el curso verdadero de revolución. Gracias a ello encontró apoyo entre decenas de millares de obreros avanzados. En pocos meses, basándose en el desarrollo de la revolución, el partido se halló capaz de convencer a la mayoría de los trabajadores de la justeza de sus consignas. Esta mayoría, organizada en Soviets, pudo, a su vez, atraer a los soldados y a los campesinos. ¿Cómo puede ser agotado este proceso dinámico, dialéctico, con una fórmula sobre la madurez o inmadurez del proletariado? Un importantísimo factor en la madurez del proletariado ruso, en febrero y marzo, fué Lenin. Y no caía del cielo. El personificaba la tradición revolucionaria de la clase trabajadora. Para que las consignas de Lenin se abrieran camino hacia las masas, tenía que existir confianza de los cuadros en la dirección, una confianza basada en toda la experiencia anterior. Eliminar estos elementos mediante un puro cálculo, es ignorar la revolución viviente, substituir a ella una abstracción —la "correlación de fuerzas"—, porque el desenvolvimiento de la revolución, consiste precisamente en que la correlación de fuerzas es incesante y rápidamente cambiante, bajo el golpe de los cambios en la conciencia del proletariado, la atracción de los estratos retrasados a los avanvados, la creciente confianza de la clase en sus propias fuerzas. El resorte vital de este proceso es el partido, precisamente como el resorte vital en el mecanismo del partido es la direccción. El papel y la responsabilidad de la dirección en una época revolucionaria, es colosal.

La victoria de Octubre es un testimonio serio de la "madurez" del proletariado. Pero esta madurez es relativa. Pocos años después, el mismo proletariado permitió que la revolución fuera estrangulada por una burocracia salida de sus filas. La victoria no es en manera alguna el fruto sazonado de la "madurez" proletaria. La victoria es una tarea estratégica. Es necesario utilizar las condiciones favorables de una crisis revolucionaria, para movilizar a las masas tomando como punto de partida el nivel dado de su "madurez"; hay que impulsarlas adelante, enseñarles que el enemigo no es, ni mucho menos, omnipotente; que está desesperadamente destrozado por contradicciones, y que tras la fachada imponente, prevalece el pánico. Si los bolcheviques hubieran dejado de llevar a cabo este trabajo, ni siquiera podía haberse hablado de revolución proletaria. Los soviets habrían sido barridos por la contrarrevolución, y sabios minúsculos de todos los países, habían escrito en artículos y libros de tono pontifical, que sólo visionarios enfrascados hubieran podido soñar para Rusia una dictadura del proletariado, tan reducido numéricamente y tan poco maduro.

Igualmente abstracta, pedantesca y falsa, es la referencia a la "falta de independencia" del campesinado. ¿Dónde y cuándo han observado nuestros sabios [ilegible] [desem]peñar un importante papel en la revolución, pero sólo auxiliar.

En muchas ocasiones, los campesinos españoles han actuado audazmente y luchado valientemente. Pero para despertar a toda la masa campesina, el proletariado tenía que sentar el ejemplo de un levantamiento decisivo contra la burguesía, e inspirar al campesino fé en la posibilidad de la victoria. Entre tanto, la actividad revolucionaria del propio proletariado era paralizada a cada paso por sus mismas organizaciones.

"La inmadurez" del proletariado, la "falta de independencia" del campesinado, no son factores decisivos ni básicos de los acontecimientos históricos. Respaldando la conciencia de clases, están las clases mismas, su fuerza numérica, su actuación en la vida económica. Respaldando a las clases está un sistema específico de producción, el que a su vez está determinado por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Por qué no decir entonces que la derrota de la revolución española fué causada por el bajo nivel de la técnica?

Nuestro autor substituye un determinismo mecánico al acondicionamiento dialéctico del proceso histórico. De ahí los retruécanos baratos sobre el papel de los buenos o malos individuos. La historia es un proceso de lucha de clases. Pero las clases no ponen a contribución todo su peso atomática y simultáneamente. En el proceso de la lucha de clases se crean diversos órganos que desempeñan un papel independiente e importante, y están sujetos a deformación. Esta constituye también la base para el papel de las personalidades en la historia. Naturalmente, existen importantes causas subjetivas que crearon el papel autocrático de Hitler, pero solamente lerdos pedantes del "determinismo", pueden actualmente negar su enorme papel histórico. La llegada de Lenin a Petrogrado, el 3 de abril de 1917, hizo virar a tiempo al partido bolchevique, capacitándolo para llevar a la victoria la revolución. Nuestros sabios pueden decir que si Lenin hubiera desaparecido en los comienzos de 1917, la revolución de Octubre hubiera tenido lugar "exactamente lo mismo". Pero no es así. Lenin representaba uno de los elementos vivos del proceso histórico. Personificaba la experiencia y la perspicacia del sector más activo del proletariado. Su oportuna aparición en la arena de la revolución, era necesaria para movilizar la vanguardia y darle una oportunidad de unir la clase obrera y las masas campesinas. En momentos cruciales de viradas históricas, la dirección política puede trocarse en un factor tan importante, como lo es el mando supremo en los momentos críticos de la guerra. La historia no es un proceso automático. De lo contrario, ¿para qué partidos, para qué programas, para qué lucha teórica?

## EL STALINISMO EN ESPAÑA

"Pero cómo diablos —pregunta, como ya vimos [ilegible]— las masas revolucionarias, al abandonar [a sus anteriores líderes, siguieron] la bandera del P[artido comunista?]" [ilegible]
[ilegible]teada.  No es verdad que las masas revolucionarias abandonaran a todos sus antiguos líderes. Los trabajadores que ya estaban conectados con organizaciones específicas, continuaron adheridos a ellas, aunque observaban y murmuraban. En general, los trabajadores no rompen fácilmente con el partido que les inició en la vida consciente. Además, el encubrimiento mutuo dentro del Frente Popular, les adormecía; puesto que todo el mundo está de acuerdo, las cosas deben marchar perfectamente. Las masas nuevas, frescas, se inclinaron naturalmente a la Komintern, por ser el partido que realizó la única revolución proletaria victoriosa, y el cual —esperaban—, sería capaz de asegurar armas a España. Añadamos que la Komintern fué el más celoso campeón de la idea del Frente Popular lo que inspiraba confianza en las capas de obreros inexpertos. Dentro del Frente Popular, la Komintern era el mas celoso campeón del carácter burgués de la revolución: esto inspiraba confianza a la pequeña burguesía, y en parte a la media. He aquí por qué las masas "siguieron la bandera del Partido Comunista".

Nuestro autor describe, la cuestión como si el proletariado estuviera en un almacén bien proveído de calzado, eligiendo un par de botas. Incluso esta simple operación, como es sabido, no resulta siempre bién. Tocante a nueva dirección, la elección es muy limitada. Sólo gradualmente, sólo sobre la base de la propia experiencia, a través de diversas etapas, pueden amplias capas de masas llegar a convencerse de que una nueva dirección es mas firme, de mayor confianza, más leal que la antigua. Sin duda, durante la revolución, es decir, cuando los acontecimientos cambian rápidamente, un partido débil puede hacerse poderoso rápidamente, con tal que interprete lúcidamente el curso de la revolución y posea cuadros sólidos, que no se intoxiquen con frases ni les aterrice la represión. Pero un partido semejante debe de existir antes de la revolución, ya que el **proceso de selección de los cuadros, requiere un considerable período de tiempo del que no se dispone en la revolución.**

## LA TRAICION DEL P.O.U.M.

A la izquierda de todos los partidos españoles, se alzaba el P.O.U.M., que reunía elementos revolucionarios proletarios, seguramente no muy fuertemente ligados antes al anarquismo. Pero fué precisamente este partido el que desempeñó un papel fatal en el desarrollo de la revolución española. No pudo convertirse en un partido de masas, porque para ello era primero necesario derrocar a los viejos partidos, y derrocarlos sólo era posible mediante una lucha irreconciliable, mediante una exposición despiadada de su carácter burgués. Ahora bién, el P.O.U.M., aun criticando a los viejos partidos, se subordinó a ellos en todas las cuestiones fundamentales. Participó en el bloque electoral del Frente Popular; entró al gobierno que liquidó los comités obreros; emprendió una lucha para reconstituir esa coalición gubernamental; capituló una y otra vez frente a los líderes anarquistas; juntamente con estos, condujo una falsa política sindical; tomó una actitud vacilante y antirrevolucionaria hacia los acontecimientos de Mayo de 1937. Evidentemente, desde el punto de vista del determinismo en general, se puede reconocer que la política del P.O.U.M., no fué accidental. Todo tiene una causa. Sin embargo, la serie de causas que engendraron el centrismo del P.O.U.M., no son, en manera alguna, un puro reflejo de las condiciones del proletariado español o catalán. Dos causalidades movíanse en ángulo, la una hacia la otra, y en determinado momento entraron en conflicto. Teniendo en cuenta la experiencia internacional anterior, la influencia de Moscú, la influencia de cierto número de derrotas, etc., se puede explicar, política y psicológicamente, por qué el P.O.U.M., se reveló un partido centrista. Pero esto no altera su carácter centrista, ni altera el hecho de que un partido centrista actúa invariablemente como freno de la revolución, se rompe la cabeza a cada momento, y puede causar el colapso de la revolución; ello no altera el hecho de que las masas catalanas fueran mucho más revolucionarias que el P.O.U.M., el cual, a su vez, fué mucho más revolucionario que sus líderes. En estas condiciones, achacar la responsabilidad de la falsa política a la "inmadurez" de las masas, es entregarse al charlatanismo puro, al que frecuentemente, recurren los políticos quebrados.

La falsificación histórica, consiste en que la responsabilidad por la derrota de las masas españolas es descargada sobre las masas mismas y no sobre los partidos que paralizaron, o sencillamente quebrantaron el movimiento revolucionario de las masas. Los abogados del P.O.U.M., niegan sencillamente la responsabilidad de los líderes, para permitirles escapar al peso de la misma. Esta impotente filosofía, que trata de acomodar las derrotas como eslabones necesarios en la cadena del desenvolvimiento cósmico, es totalmente incapaz de plantear, y rehusa hacerlo, problemas de factores tan concretos como programas, partidos, personalidades, que fueron los organizadores de la derrota. Semejante filosofía del fatalismo y la postración, es diamentralmente opuesta al marxismo, en cuanto que es teoría de la acción revolucionaria.

La guerra civil es un proceso en el que las tareas políticas se resuelven por medios militares. Si el resultado de la guerra fuera determinado por las "condiciones de las fuerzas de clase", la propia guerra no sería necesaria. La guerra tiene su organización, su propia política, sus propios métodos, su propia dirección, por los que su suerte es directamente determinada. Nauralmente, las "condiciones de las fuerzas de clase" suministran la base a todos los demás factores políticos; pero así como los cimientos de un edificio no reducen la importancia de las paredes, ventanas, puertas, tejado, igualmente las "condiciones de clase" no invalidan la importancia de los partidos, su estrategia, su dirección. Disolviendo lo concreto en lo abstracto, nuestros sabios se detienen exactamente a medio camino. La solución más "profunda" del problema, habría sido proclamar la derrota del proletariado español, como debida al insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas. Esta clave es accesible a cualquier bufón.

Reduciendo a cero la significación del Partido y [ilegible] niegan, en general, la po[sibilidad] [ilegible]
[ilegible]bles. El capitalismo ha dejado de progresar; el proletariado no crece numéricamente; por el contrario, es el ejército de los parados el que crece, y esto tiene que reducir, no aumentar, la fuerza combativa del proletariado. También produce un efecto negativo sobre su conciencia. Tampoco hay ninguna razón para creer que bajo el régimen capitalista el campesinado pueda alcanzar una más alta conciencia revolucionaria. La conclusión del análisis de nuestro autor es de completo pesimismo, un alejamiento de las perspectivas revolucionarias. Hay que decir, para hacerles justicia, que ellos mismos no saben lo que dicen.

Los reproches que hacen a la conciencia de las masas son enteramente fantásticos. Los obreros españoles, así como los campesinos, han dado lo máximo que pueden dar como clase, en una situación revolucionaria.

"Que fair" es sólo una de esas pequeñas escuelas, iglesias o capillas, que espantadas por el curso de la lucha de clases y por las enbestidas de la reacción, publican su periódiquito y sus estudios teóricos en un rincón, al margen del desarrollo real de las ideas revolucionarias y echando al lado el movimiento de las masas.

## LA REPRESION DE LA REVOLUCION ESPAÑOLA

El proletariado español aparece víctima de una coalición compuesta por imperialistas, republicanos, socialistas, stalinistas, anarquistas, y el P.O.U.M. en el ala izquierda. Todos paralizaron la revolución socialista que el proletariado español había comenzado a realizar prácticamente. Nadie ha inventado, hasta ahora, otros métodos que bárbaras represiones, matanzas de la vanguardia, ejecución de los líderes etc. Evidentemente, el P.O.U.M., no quería esto. Quería, por una parte, participar en el gobierno republicano, y entrar en el bloque general de los partidos gobernantes como una oposición leal, pacífica; y, por otra parte, quería establecer pacíficas relaciones de camaradería cuando se trataba de una implacable guerra civil. Precisamente por estas razones, el P.O.U.M. aparece víctima de las contradicciones de su propia política. La política más consistente en el bloque de los partidos gobernantes, fué perseguida por los stalinistas. Ellos fueron la vanguardia combativa de la contrarrevolución republicano-burguesa. Quisieron eliminar la necesidad del fascismo, demostrando a la burguesía española y mundial que ellos mismos se bastaban para estrangular la revolución proletaria, bajo la bandera de la "democracia". Este fué el punto principal de su política. Los quebrados del Frente Popular español tratan ahora de descargar la culpa sobre la G.P.U. Confío en que nosotros no seremos sospechosos de lenidad hacia los crímenes de ésta. Pero vemos claramente, y decimos a los obreros que la G.P.U. actuó en este aspecto únicamente como el más resuelto destacamento al servicio del Frente Popular. Esa era la fuerza de la G.P.U., ese el papel histórico de Stalin. Sólo filisteos ignorantes pueden descartarlo con estúpidas chanzas sobre el gran Diablo.

[ilegible] [lacay]os de Moscú declararon burguesa la revolución española, en beneficio de Inglaterra y Francia. Sobre este fraude fué levantada la pérfida política del Frente Popular, política que habría sido completamente falsa, incluso si la revolución española hubiera sido burguesa. Pero desde el principio mismo mostró su carácter proletario, mucho más gráficamente que la revolución rusa de 1917. En la dirección, del P.O.U.M., existen caballeros que consideran que la política de Andrés Nin fué demasiado "izquierdista"; que lo verdaderamente justo hubiera sido haber continuado como ala izquierda del Frente Popular. La verdadera desgracia, fué que Nin, cubriéndose con la autoridad de Lenin y la revolución de Octubre, no pudo acostumbrerse a la idea de la ruptura con el Frente Popular. Victor Serge, quién se precipita a comprometerse con actítudes frívolas frente a problemas serios, escribe que Nin no quiso someterse a los mandatos de Oslo o Coyoacán. ¿Que persona seria puede reducir a comadrería ruín el problema del contenido de clase de una revolución? Los sabios de "Que fair" no tienen ninguna clase de respuesta para este problema; ni siquiera lo comprenden. ¡De cuán real significación es el hecho de que el "inmaduro" proletariado fundara sus propios órganos de poder, tomará las empresas, pretendiera regular la producción, mientras el P.O.U.M., procuraba por todos los medios evitar la ruptura con los anarquistas burgueses, quienes en alianza con los burgueses republicanos y los no menos burgueses socialistas y stalinistas, atracaron y ahogaron la revolución proletaria! Naturalmente, smejantes "bagatelas" tienen solo interés para los representantes de la "ortodoxia osificada". Los sabios de "Que Fair" poseen, en cambio, un aparato especial para medir la madurez del proletariado y de la correlación de fuerzas, independientemente de todos los problemas de la estrategia revolucionaria de clase...
