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Title: Las dos caras de la represión franquista
Description: Correspondencia de España: el régimen tolera la oposición de los intelectuales y reserva la represión implacable para los obreros.
Author: R. Aro
Date: 01/05/1960
Category: Alarma n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1960-05-las-dos-caras-de-la-represion-franquista
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*Alarma*, n.º 6, Mayo 1960 (págs. 5-6). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1960%20Alarma%2006.pdf)

Despues de la dimisión de Arrese, el ministro de la vivienda, todo el mundo puede suponer que el regimen está en crisis. Franco ya no puede confiar en sus esbirros; éstos se indisciplinan y desertan, por lo que puede comprenderse fácilmente lo aterrorizado que debe estar "el Caudillo".

Como es hombre de recursos sobre todo si se trata de tomar medidas disciplinarias y en bién de la salud de su descompuesto sistema, es fácil que ahora el "generalísimo" trate de sumir España en el terror, como durante los primeros años de post-guerra. Con tal fin, Franco hará de cada ciudadano un sospechoso, y se verá en cualquier chiste una conspiración contra el regimen, hasta llegar a cometer cualquier crimen para dar justificación a la necesidad de sembrar el pánico.

Si Franco toma tales medidas, será por dos razones. La primera que no está dispuesto a transigir con la mas mínima petición que el pueblo haga, pues para tenernos a raya no tiene otro recurso que ese, el de desarollar la represión; y la segunda es para poner orden y disciplina entre sus secuaces, pues éstos, aunque en alguna ocasión se llamen opositores al régimen temen como el mismo Franco el menor cambio que diera la mas mínima libertad al pueblo español, porque todos ellos sin excepción se han distinguido por sus méritos al servicio de la causa que está destrozando España.

Aparte los atentados de Madrid a la bomba, que es lo que puede justifiar la serie de detenciones de estos últimos meses? Se sabe además que algunos de los detenidos han sido incomunicados hasta de sus defensores. Franco no puede presentar en esta ocasión el mas mínimo pretexto. Desde que desencadenó esa campaña represiva no ha habido ningún movimiento que la justifique. Como se sabe, muchos de los detenidos son intelectuales, pero no es una novedad que los intelectuales hagan oposición. Todo el mundo sabe que en España los intelectuales siempre han hecho crítica, cosa que el régimen toleraba, ya que casi toda la intelectualidad pertenece a familias acomodadas y hasta influyentes dentro del régimen, y por otra parte Franco sabe que no es esa la verdadera oposición al franquismo, o al menos a su "obra". A quién verdaderamente teme el régimen es a la clase explotada, a esa gran masa que ha demostrado ya su autonomía en cuanto a movilizarse en nombre de cualquier pacto o componenda que trate de garantizar la tranquilidad y la continuidad de los privilegiados, incluyendo los nacidos con el actual régimen.

Otra cuestión que afecta a la crísis en que se encuentra el gobierno es que cada día tiene menos influencia entre los intelectuales y la gente de profesiones liberales, cada vez mas numerosos éstos. Cada día manifiestan mas su hostilidad al régimen, sin que por ello se
identifiquen con la clase obrera, pues una parte de ellos se enrola en la llamada democracia cristiana y la otra en el stalinismo. Por ese decía yo antes que esta no era la verdadera oposición al sistema actual español, pues ni la solución de los católicos ni la pregonada por el stalinismo sacará a la clase obrera de su condición de explotada y sometida. No obstante, esa oposición entra en discrepancias con Franco, pero unicamente con él, ya que cada una de las dos corrientes quiere poner en el poder al clan que representa. No se pueden considerar intelectuales verdaderamente opositores al sistema actual sino quienes, denunciando el capitalismo en todas sus formas, incluso la rusa, sumen sus fuerzas a las de la clase obrera en pro de la revolución social. Bienvenidos los que sean capaces de dar ese paso.

Tenemos suficientes experiencias de que lo único que el régimen reprime implacablemente son los movimientos de carácter popular, cualquier manifestación de la clase obrera, única clase que desde los primeros momentos del franquismo marchó en sentido contrario al del "glorioso movimiento", nefastamente conocido en España. Casi la totalidad de las categorías superiores económicamente se le sometieron cuando no le hicieron el juego. Hoy, cuando elementos de esas capas sociales bien vistas por el régimen entran en oposición con él, adoptan ante la clase obrera la misma posición que en los tiempos en que se sometían, es decir, parecen ignorar o se muestran indiferentes al aspecto mas dramático del problema español: la situación del hombre explotado. Si me equivocara al hacer esta crítica estoy dispuesto a rectificar si demuestra lo contrario, pero de una manera concreta y no con citas filosoficas.

En el encuentro de la manifestación de Madrid que tanto ruido hizo, entre estudiantes opositores al régimen y estudiantes falangistas, el balance fué un estudiante falangista herido gravemente de un tiro. Por otra parte, tenemos la puesta de bombas reciente en lugares de Madrid donde nada podía temerse, de no ser lo improvisto. Por la manera en que fueron reprimidos uno y otro hecho, podemos llegar a la conclusión de quién es el verdadero opositor y por lo tanto el que será verdaderamente reprimido. En el choque entre estudiantes el régimen impuso penas de compromiso; en cambio, por lo de las bombas ha habido un *fusilamiento*. Y que conste que no se trata de un error judicial. La única diferencia consiste en que los de las bombas eran obreros.

Para liberarse del yugo que el régimen facista le ha impuesto, la clase obrera necesita como mínimo tener cierta orientación ideológica, pues sin ésta se corre el riesgo de facilitar cualquier arreglo del cual no se beneficiaría la mayoría de la población que sufre con mas rigor el azote franquista.

Lo primero para todo movimiento dispuesto a emplearse con todos sus medios y energía, es tener visión de la verdadera situación española interior y exterior, porque dejándonos llevar por la buena intención y la voluntad corremos el riesgo de que nuestros esfuerzos sean vanos o mal aprovechados.

R. Aro
