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Title: Servid, servid, serviles
Description: Las bases militares concedidas por Franco a Bonn y París, y el servilismo de la oposición ante los bloques.
Date: 01/05/1960
Category: Alarma n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1960-05-servid-servid-serviles
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*Alarma*, n.º 6, Mayo 1960 (págs. 13-14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1960%20Alarma%2006.pdf)

No puede decirse de país alguno que esté hoy completa y verazmente informado. Se presentan en todas partes al público noticias falsas y propaganda dirigida que una prensa casi universalmente venal acoge a ciencia y conciencia de su falsedad. En ese aspecto, la España pisoteada por el franquismo no se ha deja adelantar por ningún otro país. Así, mientras sobre el asunto de las negociaciones hispano-germanas, el mundo sabe hoy una parte de la verdad al menos, en España la opinión ha sido mantenida en completa ignorancia por el gobierno, a pesar de que éste hubo de responder a las declaraciones oficialmente hechas en otros países.

Tanto el gobierno de Madrid como su persignado colega de Bonn desmienteron en el primer momento, con la sinceridad que los caracteriza, que estuvieren tratando de nada concerniente a la guerra. Pocos dias después, no pudiendo negar la evidencia, reconocían el hecho, revolviendose contra quienes le dieron publicidad, boicoteadores del Pacto del Atlántico y otros conchavados de Moscú, según dijeron por una parte *Arriba* y por otra la macabra prensa de Adenauer. Pero el público español sigue desconociendo la realidad, a saber, que Madrid ha concedido a Bonn un número indeterminado de bases de avituallamiento para el nuevo ejército germano occidental, bases "logísticas" dice el solapado eufemismo oficial. El *Times* de Londres recordó, en descargo de Bonn, que los acuerdos internacionales que prohiben el armamento nuclear a la Alemania occidental "no contienen cláusula alguna que impida a los alemanas fabricar bombas y cohetes en territorio extranjero". Por este y otros testimonios de cita supérflua, se tiene la certidumbre de que Madrid ha entregado a Bonn no solo almacenes de armas y municiones, sino también centros de fabricación de proyectilés intercontinentales y de bombas atómicas. Cualquier dia de estos, el siniestro bufón de El Pardo podría anunciar, traduciendo del alemán, que también él ha penetrado los secretos nucleares. Y no es improbable que exista ya un retén de artefactos atómicos en los laboratorios de Adenauer en España.

Tras las enormes concesiones al ejército americano, otras de alcance desconocido, pero no ciertamente insignificante, al nuevo ejército alemán. Y ahí no acaba la partición militar de España. De las declaraciones tocante a las bases alemanas hechas por el gobierno francés, y de los coloquios entre determinados representantes políticos y militares españoles y franceses se deduce que Paris está a punto de obtener de Madrid o ha obtenido ya tanto como Bonn.

Así, España está virtualmente convertida, por obra del "glorioso movimiento nacional", en campo de maniobras, almacén y taller mor-
tíferos de las potencias occidentales. Como todo movimiento que eleva la nación y la embriaguez patriótica a virtud, criterio sumo, el franquismo no tiene otro criterio político real que el de mantener su explotador despotismo sobre la mayoría de los habitantes de la nación. Con tal objeto hizo la guerra civil y desencadenó el terror, con tal objeto vende el país y rampa ante las potencias extranjeras, ayer las de el Eje, hoy las del bloque occidental.

Entre los opositores de Franco, los emigrados tanto como los del interior, los compromisos militares del régimen despiertan, ya una indignación falaz e interesada, ya una crítica mitigada y de pura forma. Los secuaces de Moscú gritan, ¡traición!, porque se trata de concesiones al bando imperialista occidental. Pero caso de gobernar ellos toda la Península sería un coto militar ruso, para conseguir lo cual ponen a contribución las mismas patrañas sobre la patria que ha manoseado el franquismo. Por su parte, los opositores no moscovitas saben que si el gobierno de España les cayese entre las manos respetarían punto por punto todos los compromisos militares de Franco. Su táctica antifranquista consiste en convencer a los señores del Pacto del Atlántico que ellos instalados en los ministerios de Madrid serían aliado mas eficaz que Franco.

Al servilismo de Franco corresponden servilismos manifiestos en la oposición, que sólo esperan, para materializarse en similares hechos, tocar las riendas del gobierno. Es que la obra nauseabunda de Franco no puede ser contrarrestada por los parciales de ningún imperialismo, sino por la acción revolucionaria del proletariado, acción irrealizable sin ver desde ahora en los dos bloques un sólo enemigo. Nuestros aliados, los proletarios de todos los países, sean rusos o americanos, no tienen interés en ocupar bases militares en España, sí en sublevarse contra sus respectivos gobiernos.

A los franquistas y a cualquier imitador posible digámoles a la cara: servid, servid, serviles; las necesidades revolucionarias del proletariado sólo pueden hallar satisfacción contra vosotros. Vuestra obra será aniquilada.
