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Title: Testamento de León Trotzky
Description: Testamento de Trotsky de febrero-marzo de 1940, con una presentación de Alarma.
Author: León Trotsky
Date: 01/05/1960
Category: Alarma n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1960-05-testamento-de-leon-trotzky
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*Alarma*, n.º 6, Mayo 1960 (págs. 10-11). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1960%20Alarma%2006.pdf)

> Via Praga, el ejecutor y los inspiradores del asesinato de León Trotzky se regocijan en Moscú. Al mismo tiempo, el heredero y colaborador de Stalin urde con sus semejantes-rivales la partición imperialista del mundo, por la paz o por la guerra. Se consideran libres de hacerlo, porque con el asesinato alevoso de Coyoacán creyeron haber alejado para siempre la revolución. Pero la sombra del proletariado en armas se cierne sobre los déspotas de la Tierra. La firme y pura creencia de Trotzky en la revolución mundial alienta en los pechos de todos los oprimidos y nos incita al combate.
>
> ALARMA

Mi alta presión sanguínea (en ascenso contínuo), engaña a quienes me rodean sobre el verdadero estado de mi salud. Continuo activo y apto para el trabajo, pero el desenlace está evidentemente cerca. Estas líneas serán publicadas despues de mi muerte.

No tengo necesidad de refutar aquí, una vez mas, las estúpidas y viles calumnias de Stalin y sus agentes: en mi honor revolucionario no hay una sóla mancha. Yo no he entrado jamás, ni directa ni indirectamente, en acuerdo de trasmano alguno, o siquiera en negociación, con los enemigos de la clase obrera. Millares de oponentes a Stalin han caido víctimas de semejantes acusaciones falsas. Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y acordarán a los verdugos del Kremlin el trato que merecen.

Doy calurosamente las gracias a los amigos que siguieron siéndome leales durante los momentos mas penosos de mi vida. No pudiéndolos nombrar a todos, no nombraré a ninguno en particular.

Sinembargo, creo justificado hacer una excepción con mi compañera, Natalia Ivanovna Sedova. Además de la dicha de ser un combatiente en pro de la causa del socialismo, el destino me concedió la dicha de ser su esposo. Durante los cuarenta años casi de nuestra vida común, ella ha sido una fuente inagotable de amor, grandeza de alma y ternura. Ella ha soportado grandes sufrimientos, sobretodo en el último período de nuestra vida. Pero me reconforta un tanto el hecho de que haya conocido también dias de felicidad.

He permanecido siendo un revolucionario durante cuarentitrés años de mi vida consciente; durante cuarentidós de ellos he luchado bajo la bandera del marxismo. Si hubiere de recomenzar, procuraría, claro, evitar tal o cual error, pero el curso general de mi vida permanecería incambiado. Moriré revolucionario proletario, marxista, materialista
dialéctico y por consecuencia ateo recalcitrante. Mi fe en el porvenir comunista de la humanidad no es menos ardiente, sino muy al contrario, mucho mas firme hoy que en los tiempos de mi juventud.

Natacha acaba al momento de acercarse a la ventana del patio, entreabriéndola mas para que el aire pueda entrar en mi cuarto mas libremente. Puedo ver la ancha banda de yerba verde a lo largo de la pared, por encima de ella el cielo azul claro y sobre el todo la luz del sol. La vida es bella. Que las generaciones futuras la limpien de todo mal, de toda opresión y de toda violencia, y gocen de ella plenamente.

Coyoacán 27 febrero 1940. L. Trotzky

Todos los bienes que queden después de mi muerte, todos mis derechos de autor (rentas de mis libros, artículos, etc.), deben ser puestos a disposición de mi mujer, Natalia Sedova. 27 febrero 1940. L. Trotzky.

En caso de que muriésemos los dos juntos... (*El resto de la página está en blanco*).

3 marzo 1940

La naturaleza de mi mal (alta y creciente presión sanguínea) es tal —según mi entender— que el fin debe presentarse de manera súbita, lo mas probable —también mi hipótesis personal— por una hemorragia cerebral. Es el mejor fin que pueda yo desear. Sinembargo, es posible que yo me equivoque. (No tengo la menor gana de consultar obras especiales sobre eso, y los médicos, naturalmente, no me dirán la verdad). Si la esclerosis hubiere de prolongarse (por el contrario, al presente siento mas bién un flujo de energía espiritual debida a mi alta tensión sanguínea, pero eso no durará), entonces me reservo el derecho de fijar yo mismo la hora de mi muerte. El "suicidio" (si semejante palabra tuviere sitio en tal circunstancia) no sería en forma alguna expresión de un exceso de desesperación o abandono. Nos hemos dicho mas de una vez, Natacha y yo, que se puede llegar a condiciones físicas tales que valga mas poner fin a sus dias por sí mismo, o, mas exactamente, al proceso demasiado lento de muerte.... Pero cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte, moriré con una fe inquebrantable en el porvenir comunista. Esa fe en el hombre y en su porvenir me da, incluso ahora, una fuerza de résistencia que no conseguiría dar ninguna religión.

L. Tr.
