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Title: La alianza sindical C.N.T.-U.G.T.-S.T.V. y otros pactos
Description: Crítica de la alianza sindical CNT-UGT-STV y del Frente de Fuerzas Democráticas, que se limitan a acatar la legalidad capitalista.
Author: G. M.
Date: 01/03/1962
Category: Alarma n.º 9
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1962-03-la-alianza-sindical-c-n-t-u-g-t-s-t-v-y-otros-pactos
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*Alarma*, n.º 9, marzo de 1962 (págs. 8-9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1962%20Alarma%2009.pdf)

La alianza firmada entre la C.N.T., la U.G.T. y la Sindical de Trabajadores Vascos (S.T.V.) no es para fecilitarse. La "Declaración de principios y bases de funcionamiento" adoptada por esos tres organismos no comprende un sólo punto revolucionario o siquiera inspirado en un vago impulso de rebelión frente a las condiciones sociales que han engendrado la dictadura franquista. Un somero análisis basta para convencerse de ello. En efecto, el punto tercero de las *Bases*, el mas radical de todos, compromete los firmantes a:

> "Restablecer las libertades públicas hasta alcanzar el pleno disfrute de los derechos del hombre tal como los define la Declaración de los Derechos del Hombre, aprobada por la asamblea de las naciones unidas, el 10 de diciembre de 1948 (Libertad de asociación, propaganda oral y escrita, etc.).

La joven generación abrumada por la práctica cotidiana de la dictadura verá tal vez en ese punto una promesa atrayente, toda una subversión si se realise. Nada mas alejado de la realidad. La referida declaración de las Naciones Unidas no ampara mas que los derechos del hombre sometido a la explotación y al dictado político del capitalismo. Dificilmente podría ser de otro modo, pues las N.U. son la asociación de Estados propietarios del capital mundial. Por añadidura, los derechos por su declaración consentidos son letra muerta en la mayoría de los países del bloque occidental y de los llamados neutrales, así como en todos los países del bloque oriental. Mas admitamos un momento que mañana alcanzasen plena vigencia en España. ¿Se resolvería así el problema que la sociedad tiene planteado desde hace mas de 30 años? En manera alguna. Por relación a las libertades necesarias y posibles *inmediatamente*, las de la referida declaración representan apenas lo consentido por un reglamento de presidio a los hombres condenados. Así pués, la base tercera se limita a dar buenas las reglas de la sociedad capitalista.

Todavía merece la pena notar la muy intencional formulación de ese punto de las *Bases*: "Restablecer las libertades públicas HASTA alcanzar el pleno disfrute, etc." Es decir, que los firmantes, si en su mano estuviere, no autorizarían de lleno los derechos y libertades de la legalidad burguesa, sino que erigiéndose en mentores de un pueblo tenido por menor, incapaz, atrasado, etc., le dosificarían la libertad a su albedrío. El pacto es a lo sumo un proyecto de constitución otorgada.

Es muy natural que se pronuncie en tal sentido la llamada Sindical de Trabajadores Vascos, pues se trata en realidad de un organismo clerigo-patronal que se considera llamado a conjurar una nueva revolución con rociadas de hisopo. Tampoco es de extrañar que la U.G.T. incline la cerviz. Hace decenios que los partidos socialistas han adoptado todos los valores de la sociedad actual, la explotación incluida. Lo nuevo es que la C.N.T. haga acto de contrición y se incline también ante la misma legalidad. Novedad muy relativa, puesto que desde los primeros meses de la guerra civil dió consenso al stalinismo en la destrucción de las conquistas revolucionarias. Firmando el pacto da caracter dominante y estabilidad orgánica en su seno a las tendencias pro-constitucionalismo burgués.
Hace años que sostenemos nosotros la imposibilidad de un sindicalismo revolucionario, por mas anarquista o marxista que se diga. Todo sindicalismo vira pronto o tarde en ventaja del capital, y en la escala de la evolución social ha mostrado una gran afinidad afinidad orgánica con el capitalismo de Estado, es decir, por aquello mismo que los enemigos del proletariado llaman socialismo. Humillándose a la U.G.T. y a los hombrecillos de crucifijo que dirigen la sindical vascongada, la C.N.T. llega al cabo de su ciclo evolutivo. Ya no puede ser mas que un organismo adicional de la legalidad capitalista. La defensa revolucionaria de los intereses económicos del proletariado habrá de buscar nuevas formas de organización: comités directamente elegidos en los lugares de trabajo. Por este medio la clase obrera accederá a la expropiación del capital y a la supresión del trabajo asalariado, tarea que es incompatible, por sí sola, con la organización sindical, incluso imaginando la mejor.

En vano el punto número 4 de las *Bases* promete "oponerse a qualquier otro régimen antidemocrático" que intente suceder al franquismo. Las fuerzas mundiales en presencia no se dejan encadenar por las palabras. La tendencia dictarial del capitalismo español, hasta ahora encarnada en el clero y el ejército, es una necesidad de sus características peculiares dentro el marco histórico concreto. Esa tendencia puede hallar nuevo exponente en el capitalismo de Estado, que ya ha dado pruebas de su eficacia reaccionaria en tantos países, pero no puede ser anulada mas que por la muerte del capitalismo. Y si el pacto en cuestión se revelará ineficaz para poner coto a los desmanes del clero y el ejército, frente a la dictadura del capitalismo de Estado no representará siquiera un leve obstáculo. Es imposible salir del atolladero sin acabar con la economía de capital y salario.

El mismo orden de ideas ha dado origen al llamado Frente de Fuerzas Democráticas. Esas democráticas fuerzas están compuestas por mitad de franquistas inveterados que ahora se rotulan monárquicos y demócratas cristianos, y del Partido socialista. Como otros organismos similares constituidos en el pasado, es probable que el Frente de Fuerzas democráticas no pase de algunas secretarías en el exterior, mas los consabidos conciliábulos con personajes del interior que hacen varios juegos al mismo tiempo. Lo que está de antemano excluido es que haga llamamiento a la población contra el régimen, y menos a la sublevación de los oprimidos. Su intención es deliberadamente contraria: asegurar la sucesión del franquismo dentro del actual orden social.

Esos pactistas pseudo-demócratas prometen someter a votación la clase de régimen que haya de instaurarse en España. Abusan de las palabras y de la actual incultura ideológica. Someterán a comicio, a lo sumo, monarquía o república, dos formas políticas, entre otras, de la misma sociedad capitalista. Una verdadera elección de régimen ha de hacerse sobre la base del sistema de propiedad: socialismo o capitalismo, precisando, además, que la propiedad de Estado es no menos capitalista que la individual. Aun para decidir sobre eso, las masas trabajadoras se encuentran en neta situación de inferioridad, puesto que toda la riqueza y los medios de influenciar mediante la propaganda están en manos de sus adversarios. De todas maneras, no serán llamadas a tomar una decisión de ese género por los señores del Frente, ni tampoco por los adoradores de Moscú.

Los problemas concretos a decir son estos: ejército y policía profesionales o su disolución y armamento del proletariado; economía basada en el capital y el trabajo asalariado o en la gestión obrera de producción y distribución; democracia parlamentaria o basada en comités obreros. Pero esas y otras cuestiones decisivas han de resolverse por la lucha del proletariado, como en 1936.

G. M.
