---
Title: Enseñanzas de la lucha
Description: Balance de las huelgas asturianas de 1962: menos trabajo y más paga, comités obreros elegidos y ruptura con sindicatos, iglesia y stalinismo.
Author: Fomento Obrero Revolucionario, Núcleo M
Date: 01/09/1962
Category: Alarma (nueva serie) n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1962-09-ensenanzas-de-la-lucha
---


*Alarma*, nueva serie, n.º 1, septiembre de 1962 (págs. 8-9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1962%20Alarma%2001.pdf)

Decíamos en nuestra proclama a los huelguistas, a principios de mayo (la reproducimos en este número de *Alarma*) que "el capital puede perfectamente conceder los aumentos de salario reclamados", y que era el gobierno el que los negaba por interesarle, en primer lugar, derrotar políticamente a los trabajadores, convencerlos de que no vale la pena organizarse y someterlos a la arbitrariedad dictatorial. De ello tenemos ahora confirmación. En diversos lugares, las empresas pidieron a los trabajadores continuar trabajando, comprometiéndose ellas, en cambio, a concederles lo mismo que consiguieran los otros obreros mediante la huelga. En todos los casos la proposición fué rechazada, aunque en algunos no sin disputas y hasta riñas entre los asalariados. La solidaridad de clase se impuso.

En ese aspecto la huelga astur ha sido un triunfo espléndido. Cuanto hubiera podido esperarse de la unanimidad y la fraternidad del proletariado lo ha ofrecido éste con colmo, pese la ausencia completa de dirección siquiera en la escala de un distrito o de un grupo de pozos pertenecientes a la misma empresa. Las reservas de organización y de conciencia política que esa espontánea unanimidad encierra permite entrever maravillas. La clase obrera ha salido de la huelga reforzada, optimista, satisfecha de su propia conducta, y por lo tanto en excelentes condiciones para acometer acciones de mayor envergadura. Puede mirar con confianza el porvenir.

Precisamente porque el espíritu combativo resultante de la huelga es excelente, debemos evitar debilitarlo en acciones aisladas, secundarias o improvisadas. El campanazo de Asturias ha estremecido a toda la clase trabajadora española, y en menor grado hasta la propia clase trabajadora internacional. Los hechos de abril y mayo se cuentan como hazañas en todas partes. En la mente de los explotados de la península entera va abriéndose camino la idea de repetir lo de Asturias de norte a sur y de occidente a oriente. Hay que dejar madurar esa idea. Se convertirá inevitablemente en hecho en momento no lejano. La coyuntura económica es favorable al desarrollo de nuevas luchas; la disposición política de las masas aun más. En los meses venideros se producirán nuevas huelgas en diversas partes del país. Hay que saber esperar el momento en que se lancen a la lucha los trabajadores de una región industrial importante, para desatar de nuevo en Asturias a la huelga general, y ligar a las reivindicaciones econímicas las políticas: ¡Abajo Franco, abajo el capitalismo! ¡VIVA LA REVOLUCION PROLETARIA!

Teniendo tal perspectiva en cuenta, las huelgas del mes de agosto han sido indudablemente un error causado por la alegría de la victoria anterior. La reivindicación de la "semana inglesa" (40 horas) será obtenida y sobrepasada si sabemos organizarnos y escoger el momento propicio para ir al paro. Para triunfar, un nuevo movimiento ha de ser mas amplio y concertado, lo que supone un acuerdo con los trabajadores de otras regiones, ataque común que difícilmente resistiría la dictadura. Por fortuna, las precitadas huelgas de agosto no parecen haber causado perjuicio serio a la combatividad del proletariado astur. Pero, ¡cuidado con dilapidar energías!

Si las huelgas de abril y mayo han sido, en lo político, una victoria incontestable y prometedora, y no sólo para los explotados asturianos, en lo económico el resultado es distinto, pese las apariencias. ¿Qué han obtenido los trabajadores? Un tanto adicional por tonelada de carbon extraido, por el número de piezas fabricadas a la hora o al dia en las industrias, o bién sólo por las horas extraordinarias que extenuan a los hombres. El capital estará siempre dispuesto —sobretodo para aplacar la ira de sus esclavos— a consentir aumentos de ese género, porque representan, únicamente, mayor explotación, beneficios crecientes para él. En efecto, mediante el destajo, el perfeccionamiento de la maquinaria o su aceleración, las empresas sacan más mercancias con la misma o menor inversión en salarios. En cambio, el insignificante número de pesetas más cobradas por cada obrero se les escurren de entre las manos por la carestía subsecuente de la vida. Mas, aun suponiendo que tal no fuere el caso, *todo aumento de la paga obrera que en lugar de acortar agrande los beneficios del capital* concede a éste mayor capacidad de explotación y absolutismo redoblado sobre la sociedad en general. Ese resultado será mucho peor aun si el propietario principal o general es el Estado, organismo con el que todos los reaccionarios, viejos y nuevos, pretenden identificar la sociedad, y hasta el propio socialismo.

De ahí que la lucha de la clase trabajadora deba orientarse a obtener cada vez mayor paga con menor tiempo e intensidad de trabajo. La lucha por reivindicaciones en tal sentido, como las ha propuesto únicamente Fomento Obrero Revolucionario, lleva directamente a la supresión de la explotación capitalista y del poder político que la ampara, fuere cual fuere su denominación o su justificación legal.

Así pues, tras las consideraciones generales anteriores, la primer enseñanza de las luchas de abril y mayo es la necesidad de enderezar las exigencias del proletariado en pro de MENOS TRABAJO, MAS PAGA, PLENA LIBERTAD. Idea general a aplicar en cada sitio según permitan las condiciones de lucha y la conciencia revolucionaria de los trabajadores.

La segunda enseñanza es la necesidad de organizar comités obreros por elección democrática, que relacionándose con los trabajadores y comités de diferentes regiones preparen una huelga en escala peninsular (Portugal también), comités que han asumir la dirección de las luchas economicas y políticas del proletariado contra Franco y Salazar, contra el capitalismo en general. Tal es el principio de la democracia revolucionaria que ha de culminar en el ejercicio del poder político por el proletariado.

La tercer y no menos importante enseñanza es la necesidad urgente de desprenderse de la influencia traidora de los sindicatos, de la iglesia, del stalinismo, de los partidarios de la reconciliación nacional. Pero esto y lo anterior supone la creación de núcleos ideológicos afines a F.O.R. El proletariado carece de una organización revolucionaria propia; si no la creamos la victoria de la revolución se revelará imposible.

Sobre tal problema, que en el fondo es el decisivo, véanse los números 1 y 2 de *Alarma*, serie anterior.

FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO
Núcleo M.
