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Title: Potencia del imperialismo
Description: La penetración del capital norteamericano en Europa occidental y la impotencia del nacionalismo económico frente a ella.
Date: 01/10/1963
Category: Alarma n.º 4 (nueva serie)
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1963-10-potencia-del-imperialismo
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*Alarma*, nueva serie, n.º 4, octubre 1963 (págs. 16-17). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1963%20Alarma%2004.pdf)

Desde hace bastante tiempo el capital yankee mira hacia Europa occidental. En los últimos años sus inversiones directas en nuevas industrias y la adquisición, por compra de acciones, de importantísimas compañías ha sobrecogido a los gobiernos de los países agrupados en el Mercado Común, principalmente el francés. Temiendo que el poder de decisión económica, base de la "independencia nacional", se les escape, han pensado en poner dificultades legales, punto menos que prohibitivas, a la inversión de nuevos capitales estadunidenses.

Ya en julio, Kennedy contestaba indirectamente a los gobiernos europeos en su informe al parlamento: "El más libre movimiento de capitales y la participación creciente de instituciones financieras y de personas extranjeras en la propiedad y en el financiamiento de los negocios americanos... servirán para reforzar los lazos económicos y políticos del mundo libre... Los valores de las firmas privadas americanas pueden y deben ser una de nuestras exportaciones mejor vendibles". Y en este mes de octubre, corroborando la política económica oficial, el presidente de la Chase Manhattan Bank, David Rockefeller, decía a los gobiernos de Europa occidental: "Nuestra respuesta, hela aquí: venid y traed a vuestra vez vuestros capitales; os acogeremos con los brazos abiertos".

El gobierno Kennedy tiene, como se sabe, "el magno designio" de llegar a un mercado común con Europa occidental, más tarde extensible a otras zonas de América Latina, Africa y Asia. Sus inversiones en Europa llevan la mira de ser parte en las decisiones de cada economía nacional, y para disipar la aprensión que causan, ofrece al capital europeo la paridad: comprad las acciones de nuestros truts, invertid en Estados Unidos cuanto os parezca. Paridad de derecho; ventaja de hecho. La potencia industrial y financiera del imperialismo yankee es tal, que salvo obstáculo legal o militar está en condiciones de preponderar incluso en países tan industrializados como los del Mercado Común. Y preponderar significa atraer a sí mayor porcentaje de plusvalía, con el subsecuente incremento de capital. He ahí la potencia del imperialismo moderno en su forma económica pura, y la razon primera de la "independencia" de las colonias. La ocupación militar y administrativa se ha hecho supérflua, cuando no directamente perjudicial a la mejor marcha de los negocios imperialistas. Por eso, sólo la revolución proletaria, iniciando una producción y una distribución para el consumo, no mercantil, podrá contrarrestar la expansión de los dos principales imperialismos y producir contra ellos la rebelión de sus respectivos proletariados. Nacionalización de la economía y patriotismo son factores capitalistas, y como tales impotentes frente a fuerzas mayores de su propia naturaleza. Quieran que no, y por más que pretendan engañar al mundo diciéndose socialistas, una u otra metrópoli imperial se los subordina sin esfuerzo.
