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Title: Santo Domingo, miniatura del atolladero mundial
Description: La intervención norteamericana en la República Dominicana y la impotencia de la democracia burguesa en los países atrasados.
Date: 01/05/1965
Category: Alarma (nueva serie) n.º 7
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1965-05-santo-domingo-miniatura-del-atolladero-mundial
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*Alarma*, nueva serie, n.º 7, mayo de 1965 (págs. 4-5). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1965%20Alarma%2007.pdf)

Dictaduras tan atroces y de duración tan prolongada como la de Trujillo en la República Dominicana, provocan invariablemente una aversión tal, que lleva las masas a considerar bueno cualquier régimen que les ponga fin. Por eso acogieron con los brazos abiertos, en 1961, a Juan Bosch, que no tenía, [ilegible], ninguna solución que ofrecer. Un golpe de Estado de los generales [ilegible], no sin la venia de Washington, vino a magnificar la [ilegible] de Juan Bosch y de sus secuaces políticos. Lo contrario habría ocurrido [ilegible] que él hubiese continuado gobernando, pues no por ser aquel [ilegible] pequeño y pobre está al margen de la situación objetiva [ilegible] de la sociedad capitalista. Es esta tal, que los países rezagados, es decir, los que no han alcanzado la etapa liberal del capitalismo, no podrán ya vivir en ella como forma económica y política estable. La razón no es, cual afirman muchos [ilegible] que se pretenden cultos, que el pueblo ignorante y miserable no está preparado para la democracia, sino que por el contrario, requiere libertades y satisfacciones materiales muy superiores a las que consiente la democracia capitalista. La economía y las necesidades del devenir humano tienen hoy un sólo latir en todos los continentes, naciones y terruños. No es cuestión de hacer la revolución burguesa en los países atrasados y la proletaria en los adelantados, sino ésta en todos. Y a falta de ella, la dictadura capitalista, desnuda o con taparrabo, es el lote de los países atrasados, y el de los adelantados la degeneración dirigista y policíaca de la moribunda democracia burguesa.

Durante el tiempo en que Bosch ocupó el poder, le sobró apoyo para deshacerse de ejército y policía de Trujillo, armar a las clases pobres, única garantía contra los opresores de dentro y de fuera, poner en manos de quienes trabajan las haciendas y las compañías americanas o nacionales. Prefirió hablar de desarrollo capitalista y nombrar ministro de la guerra (¿contra quién?) a un general que lo exportó a Puerto Rico cuando le convino. El fracaso de la democracia burguesa era completo y encima ridículo y deshonroso, tal como ha ocurrido en tantos otros sitios desde hace cuarenta años.

Caamano y los restos del parlamento burgués que le designaron Presidente, no podían revelarse mejores que Juan Bosch, a pesar del apoyo combativo que los trabajadores les han prestado. En el fondo no se trata de hombres, sino de ideas y de medidas muy concretas a tomar. Sin cambiar de arriba abajo el sistema social no se puede encontrar la fuerza moral y material para hacer frente a la intervención de Washington. Esa fuerza hay que ponerla en movimiento en América Latina, y *sobre todo en Estados Unidos*. Caamano no ha intentado movilizar sino... al general de Gaulle.

Hace pocos años, Fidel Castro y los suyos, meros anti-imperialistas, o sea burgueses humillados por otros burgueses mucho más fuertes, revelándose incapaces de combatir al imperialismo yankee con las armas de la revolución proletaria, corrieron a ponerse bajo el ala de otro imperialismo fuerte, precisamente el que ha machacado la revolución en Rusia para comenzar y luego en otros países. Eso ha sido, cierto, muy enfadoso para Washington, por razones estratégicas en primer término; para los trabajadores cubanos ha representado la substitución de una dictadura capitalista por otra, sin que el nuevo protector extranjero sustraiga menos plusvalía que el anterior.

Ahora, mientras Washington acusaba a Caamano de ser instrumento de agentes de Moscú —o de China, no está claro— Caamano y el mismo Juán Bosch protestaban plañideramente su buena fe americanófila. Ni una voz, ni un gesto que midiese por el mismo rasero a los dos Grandes que atenazan el mundo y que les contrapusiera sus propias clases explotadas. Esta actitud, que parecerá una humorada a los oportunistas y una provocación a los falsarios del comunismo era la única susceptible de conferir a la lucha de las masas una alta significación revolucionaria, y, redoblándola, una fuerza moral de irresistible persuasión. Habría quitado a Washington el argumento de impedir el establecimiento de una nueva zona de apoyo económico-militar de las potencias rivales, permitiendo también atraer a los soldados americanos. Si bién en el caso de Santo Domingo eso no hubiese probalemente impedido la intervención militar, la habría forzado a descararse como intervención esclusivamente contrarrevolucionaria; y, beneficio supremo, se habría visto en tal caso a Moscú y clientes aprobar la intervención de marina y aviación yankees.

Hoy en Santo Domingo, mañana en España, Venezuela, la India o Burundi, el problema es esencialmente el mismo: abrir camino a la revolución reclamando la acción del proletariado americano, ruso, chino, etc., contra sus respectivos gobiernos, o hacer deshonrosamente el juego de unos u otros.

Mientras no surja un movimiento de ese género, hablen los falsarios de anti-imperialismo y sonríanles los oportunistas. Son juguete de las contradicciones reaccionarias mundiales.

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> En cuanto las nociones sociales acostumbradas "entran en contradicción con las condiciones existentes (...) las condiciones sociales existentes han entrado en contradicción con la fuerza de producción existente; lo que, por lo demás, puede también producirse en determinado círculo nacional de condiciones, por el hecho de presentarse la contradicción, no en ese círculo nacional, sino entre la conciencia nacional y la práctica de las otras naciones, es decir, entre la conciencia nacional y la conciencia universal de una nación...".
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> "El proletariado no puede existir sino en función de la historia universal, igual que su acción, el comunismo, no puede existir sino en calidad de existencia vinculada a la historia universal". Existencia vinculada a la historia universal, es decir, existencia de los individuos ligados directamente a la historia".
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> Karl Marx: *Oeuvres Philosophiques*. Tomo VI, pgs. 171 y 178. Ed. Costes.
