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Title: ¡Atrás los falsarios!
Description: Contra los intelectuales prosoviéticos que presentan la guerra de Vietnam como revolución, cuando es un reparto interimperialista.
Date: 01/07/1966
Category: Alarma n.º 9
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1966-07-atras-los-falsarios
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*Alarma*, n.º 9, julio 1966 (págs. 5-6). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1966%20Alarma%2009.pdf)

Con la guerra de Vietnam está repitiéndose, en mucho peor y en mayor escala, lo ocurrido en 1914 al ser invadida Bélgica por el entonces poderoso ejército alemán. Intelectuales de izquierda y líderes obreros oportunistas salieron en defensa del "pequeño y heróico David" en tan desigual batalla contra el Goliat teutónico. En la sociedad capitalista se encuentran siempre, y hoy mucho más copiosamente que antaño, escritores y artistas laureados, así como organizaciones, para mostrar su generosidad humanista en causas nada limpias. Los de 1914 fueron fustigados por los internacionalistas, Lenin el primero, que denunciaron en sus dengues protectores del débil mero pretexto para sumarse a su propio imperialismo, en cuyo campo se encontraba la agredida Bélgica.

En nuestros días, los Sartre, Picasso y Picassitos de todas las latitudes incurren en igual falsía a propósito de Vietnam, pero con todos los agravantes. No sólo nos presentan la causa que abrazan como justa y anti-imperialista, sino además como revolucionaria, dorando así la utilización perversa que de ese calificativo hacen quienes tantas revoluciones han destruido en 40 años. Pero sus declaración en favor del martirizado Vietnam contribuyen al martirio de la población vietnamita, pues son también mera añagaza. Una sóla salvedad cabe: el imperialismo que los sicofantes contemporáneos defienden es, en numerosos casos, el de su elección, al menos mientras se los permita la legalidad burguesa y el equilibrio del terror. El espectáculo de Picasso recibiendo "el diploma de la Medalla de oro del premio Lenin de la paz", precisamente de manos de Ilya Ehrenburg, uno de los escritores más prostituidos que existan, cómplice de Stalin en la deportación y el asesinato de tantos escritores y artistas, sujeto a quien ya Lenin trató de inmundicia viviente, nos mete de lleno en los bajos fondos del charlatanismo político mundial.

En plena batalla española, al mismo tiempo que Picasso pintaba su "Guernica" respaldaba la política del stalinismo, que desarmando y expropiando al proletariado tildaba de agentes de Franco a quienes hacían la revolución o la preconizaban siquiera. La misma gente, y el mismo Picasso, son quienes ahora ponen tanto ahinco en jacarear sobre una revolución vietnamita absolutamente inexistente. Es hoy ley sin excepción que *quienes destruyeron la revolución hecha en España* califique de revolución cualquier operación de tanteo para-imperialista. Volvamos pues a recordar nosotros, frente a las incontables mentiras propagadas en todas las lenguas, que en Vietnam mismo el conato de revolución social iniciado en Hanoi al final de la guerra mundial fué aplastado por Ho Chi-minh, que continuó después el exterminio de los revolucionarios en complicidad con las tropas francesas. Igual colaboración se establece de necesidad entre el llamado Vietcong, entre sus mandos, concretamente dicho, y los mandos de las tropas contrincantes, entre los peleles del Sur y los del Norte, en última instancia entre Moscú, Washinton y Pekín. Una vez liquidada la revolución por Ho Chi-minh, Vietnam y la península indochina entera tenían que convertirse en encrucijada de reyerta interbloques. A medida que pasa el tiempo, más se ve claro que serán Washington y Moscú, tras interpósitos satélites los causantes de esa guerra desde su primer etapa nórdica, quienes agenciarán la paz con el mismo u otro reparto, o desencadenarán la catástrofe (1).

Que Moscú adorne con medallitas y otros fetiches más directamente áureos a quienes le favorecen en un nuevo reparto imperialista de Indochina, única motivación verdadera de esa guerra, a nadie asombrará. La mayoría de los tales están comprometidos hasta la coronilla en los crímenes políticos y de sangre perpetrados por el Kremlin, durante Stalin y después, en su ya apenas disimulado empeño contra la revolución rusa y mundial. Pero sí cabe decirles: Señores, permitid si os place que vuestras obras y vuestras personas sean utilizadas para alienar
conciencias, cual las iglesias han hecho siempre con arte, artistas y escritores; pero cesad vuestra cháchara hipócrita sobre los pueblos y la paz. Arrimarle el hombro al segundo de los imperialismos en importancia económica y militar no es menos deshonroso que arrimárselo al primero. Sois la Legión Americana del bando opuesto y vuestras vaciedades anti-imperialistas valen tanto como la hitleriana "lucha contra la plutocracia". Incluso vuestro anti-trotzkismo asemeja, por su estupidez y barbarie, al anti-semitismo fascista.

Los hombres que en Vietnam son empujados a la matanza por las dos partes, tropas americanas incluidas, no tienen otra salida digna que la indicada por Lenin durante la guerra de 1914-18: en lugar de morir como esclavos sumisos por los intereses de sus respectivos amos, arriesgar la vida para fraternizar entre esclavos a fin de acabar con la esclavitud. Ninguna otra conducta puede ser revolucionaria, pues los enemigos del pueblo vietnamita están en Hannoi tanto como en Saigón, y más allá, en los estados mayores americanorusos.

(1) Véase, en el número 7 de *Alarma*, nueva serie, el artículo: *Mercaderes de carne de cañón en Vietnam*.
