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Title: Recomendaciones a nuestros grupos y camaradas
Description: Orientaciones prácticas del FOR a sus grupos y simpatizantes en España sobre iniciativa propia, propaganda y creación de núcleos.
Author: F.O.R. Núcleo M
Date: 01/07/1966
Category: Alarma n.º 9
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1966-07-recomendaciones-a-nuestros-grupos-y-camaradas
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*Alarma*, n.º 9, julio 1966 (págs. 3-4). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1966%20Alarma%2009.pdf)

Es equivocado esperar que en cada caso o problema que se presente en una localidad o en escala nacional el núcleo M dé directivas. En primer lugar, porque las dificultades para transmitirlas de mano a mano son frecuentemente insuperables, debido a la extrema limitación de nuestros recursos, y también porque aún cuando pudiera hacerse llegarían tarde la mayoría de las veces. En segundo lugar, porque mandar directivas por cartas, como quisieran algunos camaradas, no servirá en la mayoría de los casos sino para informar a la policía, cuando no para meter en la cárcel a quienes las reciben. No existe censura legal, pero los esbirros del régimen interceptan lo que les da la gana. En tercer lugar, cosa sobre la cual cada uno debe reflexionar, porque la actitud a adoptar ante cualquiera de los problemas que surgen exige iniciativas particulares y rápidas a tomar sobre el terreno, mientras las líneas y principios generales de nuestra conducta están contenidas en los textos ya transmitidos. Hay pues que estar siempre en condiciones de consultar las colecciones de *Alarma*, la primera serie y la segunda en curso, así como *Pro Segundo Manifiesto comunista*. Ahí se encontrará inspiración para actuar y consignas concretas, textos a reproducir y distribuir, e ideas a desarrollar o a adaptar en cada caso de que se trate. Pronto estaremos en condiciones de suministrar el folleto impreso *Cuatro mentiras y dos verdades* y quizás algún ejemplar del libro sobre el período revolucionario de 1930-39, *Jalones de derrota: promesa de victoria*.

No ignoramos que los problemas de orden práctico constituyen a menudo la dificultad mayor, sobretodo para militantes sin experiencia. Pero precisamente en tal aspecto, nadie puede aconsejar a nadie, excepto sobre generalidades, puesto que el cuando y el cómo hacer algo depende de múltiples factores cambiantes de una localidad a otra y en la misma localidad según el momento y el asunto. Desdeluego, dondequiera haya una demostración de protesta allí deben estar nuestros camaradas, pero sin permitir nunca que se les confunda con esos franquistas contritos que son los católicos, ni con los falsarios mosco-pekineses. Deben intervenir con nuestras posiciones y consignas, sea en forma escrita o verbalmente, conversando con los demás protestarios y pregonándolas. Para tales ocasiones, nuestros pasquines gomados son irremplazables. Sus consignas son de muy fácil reproducción y distribución de mano a mano o a voleo. Actualmente, las posibilidades de intervenir en esa forma o en demostraciones públicas son esporádicas y fugaces; tanto más importa aprovecharlas desplegando la máxima osadía e inventiva.

Eso no obstante, debemos señalar que el trabajo de mayor alcance consiste en la creación de núcleos de Fomento Obrero Revolucionario en barrios y localidades nuevos y la ampliación de los existentes. Nadie está mejor pertrechado que nosotros para llevar adelante la labor de formación revolucionaria de la juventud. De esa labor puede depender, en determinadas condiciones no muy improbables, que la efervescencia en gestación alcance el grado de ofensiva de masas, y una vez alcanzado éste dependerá, desdeluego, el éxito revolucionario.

La influencia ejercida por las grandes organizaciones, más vaga que concreta por ahora, reposa sobre bases falsas, a saber, sus enormes recursos económicos y la ignorancia política general, tan cultivada por la dictadura, y de otra manera por esas mismas organizaciones. Ideas contra ideas y a igualdad de posibilidades publicitarias, las nuestras no tardaría mucho en prevalecer, pues comparándolas cualquier obrero medianamente inteligente sentirá repulsión por quienes le ofrecen por modelo a seguir la explotación a la americana o a la rusa. Tenemos pues que contrarrestar nuestra debilidad monetaria sabiendo presentar nuestras ideas a los hombres más osados y despiertos. Preocupándose de ello sin cesar, es imposible no obtener resultados, incluso si la selección de personas a abordar no fuere siempre acertada. La riqueza de las grandes organización es miseria ideológica, en algún caso podredumbre completa; nuestras ideas, por el contrario, son el único tesoro que, a la larga, no se gastará en balde y que se renovará siempre.

Hay quienes se impacientan de no hacer progresos rápidos, o que temen la desmoralización cuando el contacto con nosotros no es frecuente. Lo último, cuando
ocurre, puede ser subsanado sin grandes dificultades por los camaradas del interior, que siempre disponen de varios recursos para ponerse en relación con nosotros, incluso el recurso de venir, mientras que insistir por nuestra parte cuando sospechamos intervención o vigilancia policíaca, sería, en el mejor de los casos, una imprudencia, en el peor una estupidez que daría a los esbirros del régimen ocasiones que esperan y que a veces provocan. Por eso tenemos por regla esperar a que nuestros camaradas se las ingenien para deciraos qué ocurre, antes de volver a mandarles cualquier cosa.

A los camaradas que habiendo leído por casualidad *Alarma* y el *Segundo Manifiesto Comunista*, o uno de los dos, se han puesto espontáneamente a propagar nuestras ideas o a hacer grupo, les felicitamos, antes que nada de su valerosa decisión. Inciativas de ese género se revelarán muy fecundas. El hecho de que se hayan producido en diversos casos (a nuestro saber) sin que aun tengamos la satisfacción de conocer a los hombres que las han tomado, constituye el mejor aval que los trabajadores puedan darnos y al mismo tiempo ejemplo y estimulante para otros. Por si estas recomendaciones tienen la suerte de llegar a sus manos, digámosles cuan importante sería que viniesen a entrevistarse con nosotros. No ofrece dificultad ponernos en antecedentes de su venida en forma que el enemigo no pueda enterarse. En pocos días se aprenderá mucho aquí, además de que tendremos plena libertad para concertar actividades orgánicas de mayor penetración. Conocerse personalmente, ser amigos, *tenerse completa confianza* mutua es indispensable para la futura organización revolucionaria del proletariado español.

En cuanto a la impaciencia manifestada por ciertos de nuestros amigos, muy loable por el entusiasmo que la origina, menester es aplicarla y aplacarla creando nuevos grupos, tomando inciativas propias, formándose teóricamente y ayudando a la formación de los menos preparados o de reciente ingreso. Es indispensable que en el momento oportuno, o sea, al presentarse la posibilidad de actuar legalmente, seamos bastantes en las principales ciudades y zonas industriales o agrícolas para poder disputar la calle y las fábricas a las organizaciones cuya política conservadora o reaccionaria aparecerá entonces develada y se revelará funesta. Ganar diez militantes que tengan clara conciencia de lo que somos, vale más que cien vagamente adheridos. Acometiendo tal trabajo, no puede existir impaciencia revolucionaria que no encuentre satisfacción.

F.O.R.
Núcleo M
