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Title: Mapamundi político: España
Description: El consejo de guerra de Burgos contra militantes de ETA, la crítica del nacionalismo terrorista y la campaña de amnistía de las Comisiones Obreras.
Date: 01/10/1970
Category: Alarma (nueva serie) n.º 15
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1970-10-mapamundi-politico-espana
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*Alarma*, nueva serie, n.º 15, octubre de 1970 (págs. 12-13). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1970%20Alarma%2015.pdf)

Basta de crímenes franquistas, alto a la represión. Salvad de manos del verdugo a los nacionalistas Vascos que serán juzgados en noviembre, en Burgos, por un consejo de guerra sumarísimo, contra seis de los cuales el tribunal reclama pena de muerte. Tal es el tema reiterado por la ETA en numerosas octavillas distribuidas en España y Francia.

En verdad que esos seis hombres, o parte de ellos, corren peligro de ser enviados al garrote o fusilados, pues se ven acusados de haber dado muerte a un tal Melitón Manzanas, uno de los tantos torsionarios de Franco. Tratándose de policías o de guardias civiles abatidos, el régimen no ha reculado nunca ante la ejecución de los acusados. En muchos casos anteriores ha condenado y matado sin prueba alguna. En el caso actual, la organización a que pertenecen los acusados, la ETA, reconoce ser ella la que mató a Manzanas, lo que un tribunal franquista interpreta fácilmente como prueba fehaciente contra cualquiera de los afilados a ella. Sólo la presencia de algunos curas entre los encartados podría tal vez inducir el tribunal a cierta objetividad.

Desde luego, todo debe ser hecho contra la justicia franquista y en favor de los 16 procesados. Hay que pedir juicio público y tribunal civil, mediante octavillas y organizando huelgas y manifestaciones. Venticuatro horas antes del día señalado para el juicio --todavía incierto-- Burgos debería quedar paralizado por una huelga general. En tal sentido recomendamos actuar a nuestros camaradas y a los revolucionarios en general.

Eso dicho y eso haciendo, es imprescindible añadir: no menos urgente que salvar a los amenazados de muerte por el franquismo, es salvarlos también del influjo de la ETA, a ellos y a cuantos la han tomado por algo revolucionario. La ETA es una organización nacionalista, burguesa por más que ella afirme lo contrario, por añadidura clerical y no sin importantes infiltraciones filo-chinas. Una organización que a estas alturas recurre al terrorismo como método de lucha, es una organización de irresponsables, si no manejada por calculadores, y sobretodo, sin nada que ver con la revolución social. La revolución y el nacionalismo, válgase o no de procedimientos terroristas, son radicalmente incompatibles. Sólo por un tremendo equívoco debido en gran parte a lo poco conocidos que son los grupos revolucionarios, gana a trabajadores y hombres sanos... y los gasta o los sacrifica en una actividad sin finalidades históricas, cuando no en actos que sólo sirven para agravar la represión.

Una organización acogida bajo la protección de Bumedien, cuya justicia y asesinatos secretos equivalen en cualquier sentido a los de Franco, no está siquiera en condiciones de luchar con efectividad contra el terrorismo permanente de la legislación y la policía del régimen. ¿Y qué clase de justicia impondría ella caso de triunfar? La de sus modelos argelino y chino, zahumada por la Santa Madre Iglesia. Eso no, señores patritas.

El proletariado no tiene problemas de patrias ni de regiones. Salvemos sí, a los amenazados de muerte por Franco, pero salvémoslos también de los patrioteros embaucadores de la ETA. Sería darles dos veces la vida.

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Las Comisiones Obreras, se nos dice, están a punto de lanzar una campaña pro-amnistía. La publicidad complaciente que cualquiera de sus acciones o proyectos encuentran en la prensa occidental, la reconocidamente burguesa no menos que la stalinista, proclama a las claras que las Comisiones son los organismos sindicales que nos deparan para el futuro post-franquista. Sabiéndolo sus líderes, se han apoderado de la reclamación de amnistía, una constante del movimiento revolucionario y de la clase obrera en general, pero a fin de conseguir objetivos extraños a dicha clase. En 1936, en medio de una situación social rayana en la insurreción obrera, el Frente Popular se apropió también la consigna de amnistía, a fin de poner a los trabajadores en la necesidad de pronunciarse, al mismo tiempo que por ella, por el programa del F.P., por entero capitalista, intencionalmente ideado para rechazar la revolución, y que consintió la militarada clérigo-militar-fascista.

Los señores de las Comisiones obreras pretenden repetir la faena. Defienden la amnistía, para para mejor introducir, a cambio de ella, un post-franquismo anti-revolucionario, el representado por sus dos promotores principales. Los trabajadores deben responder: ¡Amnistía y revolución! ¡Abajo todo programa capitalista que se encubra con la amnistía!
