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Title: Algunos datos sobre la crisis de la agricultura en los Estados Unidos
Description: La ruina de los granjeros independientes norteamericanos ante la concentración monopolista de la tierra y de la maquinaria agrícola.
Author: Adam Cornplanter
Date: 01/01/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 16
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-01-algunos-datos-sobre-la-crisis-de-la-agricultura-en-los-estados-unidos
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*Alarma*, nueva serie, n.º 16, enero de 1971 (págs. 5-6). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2016.pdf)

A medida que los monopolios completan el control de la economía del país, declina la situación de los granjeros. Estos han aumentado enormemente su productividad valiéndose de los conocimientos científicos y del equipo más nuevo. En los últimos 25 años han doblado la producción de trigo y maiz por acre. El costo de las labores ha bajado, los precios también, las inversiones en equipo subido enormemente. Las malas tempories siguen causando pérdidas de cosechas. El margen de operación es tan estrecho, que algunas veces fuerza la venta a menos del coste. Otras veces, tierras fertilísimas quedan sin cultivar, porque es menor pérdida no producir cosecha alguna que vender una buena cosecha por debajo del coste. Cuarenta años atrás los granjeros constituían un tercio de la población del país; ahora menos de un décimo. ¿Si los granjeros se ven obligados a abandonar, puede continuar la sociedad actual?

En un siglo, el precio del bushel de trigo, en la ciudad de Nueva York, ha bajado de 2,06 a 2,0[ilegible] dólares (un bushel = 0,3637 hectólitros). Así, del trigo que contiene un pan que el público paga 25 centavos, el granjero cobra unos 4 centavos. Si la venta fuese libre, el precio del trigo apenas cambiaría.

El 1 de diciembre de 1966, el precio del azucar bruto en Nueva York era de 1,60 centavos la libra. El azucar moreno y sin refinar, cuesta empaquetado a las amas de casa 23,25 centavos libra. Refinado y granulado, menos, de 16 a 20 centavos. Siempre en Nueva York, el granjero cobra menos de 12 centavos por el quart de leche (un quart = 1,136 litros) que el ama de casa paga de 28 a 30 centavos.

La posición del granjero ha decaído profundamente comparada con la del obrero de fábrica. Cien años atrás, un obrero de fábrica cobraba de 2 a 4 dólares por semana; hoy cerca de 100. A principios del siglo pasado, la mecanización de la industria textil en Inglaterra destruyó los textiles caseros. Las compañías suministraron los capitales necesarios para maquinaria y fábricas grandes. En igual situación se encuentra ahora los granjeros americanos.

Hace 40 años, un granjero que arrendaba la tierra podía comenzar con unos 300 dólares. Hoy, un tractor, los arados y una segadora-trilladora cuestan 40.000 dólares. Entonces, una granja de 80 acres (unas 32 hectáreas) podía sustentar a una familia; hoy son necesarios 700 a 2.000 acres para una utilización rentable de la maquinaria. Comprar tal cantidad de tierra y el equipo necesario resulta imposible para la mayoría de los granjeros. Por lo general poseen algunos centenares de acres y el resto han de arrendarlo, frecuentemente dando parte de la cosecha en lugar de dinero contante.

Bancos, compañías de seguros y otras grandes empresas están estableciendo corporaciones agrícolas, plantaciones gigantescas. Es provechoso para ellas trabajarlas incluso con pérdida, porque les valen exenciones fiscales para sus otras empresas y porque les entrega el control de uno de los dominios limitados del país: la tierra.

Mediante su poder público, las compañias han emprendido proyectos de irrigación, de fuerza eléctrica y cultivos que aumentan aún el valor de sus posesiones. Si, como está ocurriendo, los granjeros independientes son aniquilados y reemplazados por obreros asalariados agrícolas empleados por los grandes terratenientes, ocurrirán de cierto grandes trastornos en la vida económica, social y política de este país.

Han sido hechas algunas tentativas de ayuda a los granjeros, pero fracasadas. Las diversas teorías sobre destrucción o reducción de cosechas, conservación de tierras, etc., ensayadas en los últimos 33 años, se basan todas en la productividad. Por consecuencia, quienes reciben en cantidad apreciable la ayuda por aquellas prevista, son los grandes terratenientes. Una compañía azucarera recibió 1.000.000 de dólares por disminuir su zafra. Un indidividuo rentó una reducción de indios estéril a razón de 50 centavos por acre, y recibió del gobierno, acto seguido, un dolar por acre en premio de no sembrar trigo, ganando unos 500.000 dólares por cruzarse de brazos. Otro "granjero" obtuvo un millón de dólares de "ayuda" del plan de almacenamiento de víveres, y así sucesivamente. La política capitalista encuentra siempre el camino de ayudarse a sí misma.

Puesto que la utilización rentable de la maquinaria reduce el coste por unidad de mercancia, lo probable es que la mecanización de la agricultura americana continue. La industria de maquinaria agrícola es casi un sólo monopolio; el tamaño de la maquinaria aumenta; el precio también continuará aumentando probablemente. Y será aún menor el número de granjeros independientes capaces de continuar su ocupación. En cambio, a medida que los monopolios acaparan la industria alimenticia, los precios iran subiendo.

La historia nos ofrece diversas situaciones parangonables con la presente. Bástenos la de Roma. La segunda y tercera guerra de Cartago fueron largas y costosas. Los campesinos pobres romanos, quebraron. La nobleza se apoderó de la tierra; latifundios inmensos trabajados con esclavos. La economía romana se hundió. Los parados romanos se sumaron a los esclavos en repetidos intentos de reforma mediante la rebelión. El servicio militar, de un año hasta entonces, se transformó en obligatorio durante 18 meses. Tras un siglo de alteraciones, los ricos derrocaban la República. Los emperadores basaban su poder no en el pueblo, sino en el ejército. El ejército designaba a sus propios capitanes como emperadores y frecuentemente vendía la designación. Asesinaba a un emperador para vender el puesto a otro. Ese caos militar organizado, duró 400 años. Mientrastanto, las grandes propiedades continuaron ensanchándose, hasta que, casi a finales del Imperio, seis latifundistas poseían la mayoría de la Galia. Hoy hay 5 o 6 grandes compañías de automóviles, de seguros, de acero, etc. Estamos en camino de no tener más que 5 o 6 latifundistas. He ahí una de las causas de la ruptura del conservantismo tradicional de la sociedad americana.

Adam Cornplanter
