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Title: Mapamundi político: España
Description: La ruptura entre Carrillo y Líster y el papel del partido stalinista como auxiliar de un futuro capitalismo español.
Date: 01/01/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 16
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-01-mapamundi-politico-espana
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*Alarma*, nueva serie, n.º 16, enero de 1971 (págs. 17-18). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2016.pdf)

La ruptura entre los stalinistas Carrillo y Lister interesa a la clase obrera por iguales razones que la división entre los partidarios del régimen. Siempre es mejor que el enemigo de clase esté dividido. Porque el partido de dichos individuos, unido, cuarteado o en picadillo, es un partido capitalista más, cualquier cosa crean los hombres jóvenes a quienes engaña el apelativo. No era ya comunista cuando Lister y Carrillo ingresaron a él. En efecto, en nombre de la expropiación de los monopolios empuja al monopolio único, que suprime a la clase asalariada toda posibilidad de defensa (ahí está Polonia).

Aprovechemos la oportinidad para decir que los partidos ligados al stalinismo sin excepción, sean pro-chinos, pro-rusos o "pluralistas" a la manera del italiano, al que Carrillo mimetiza, son inseparables de la existencia del capitalismo. Como gestores y explotadores directos si tienen todo el poder, o bien como auxiliares indispensables a la explotación cotidiana allí donde, siendo fuertes, el poder pertenence a otros capitalistas... por ahora al menos. Es éste el caso de Italia y en menor grado de Francia. La revolución que ha de expropiar el capital, poner los instrumentos de producción y todos los bienes creados por el trabajo en manos de los trabajadores mismos, destrozará del mismo empeño esos y los demás partidos capitalistas.

A los pluralistas les ocurre como a muchos franquistas en desbandada. Tienen que desolidarizarse hoy de su jefe para seguir flotando y prosperando. Se ven obligados a poner cara de buenos chicos demóratas y hasta tolerantes, porque sus propios aliados posibles tienen miedo a sus habituales puñaladas por la espalda. En el caso concreto de Carrillo, su pluralismo coincide con la situación que a su partido reserva lo convenido entre Estados Unidos y Rusia: la de auxiliar de un futuro capitalismo español predominantemente clerical. España cae en la zona de influencia reconocida por los rusos a los americanos y forzoso es que la política del stalinismo se acomode a los planes estrategicos del mando supremo.

De cualquier manera que sea, al menor incidente cae el colorete democrático y aparece la faz stalinista tal como es. Así, Lister ha acusado a Carrillo de haber entregado a la policía franquista gente enviada por él a España y de haber complotado la muerte de Comorera y de Monzón. Esos hechos acusatorios ocurrían hace luengos años. Durante tanto tiempo, Lister guardó un silencio natural, de cómplice. Carrillo responde, con su inalterable cara dura, que se trata de acusaciones "grotescas", que recuerdan los tiempos de Beria. Pero en tiempos de Beria, Carrillo aplaudía con exaltación a los asesinatos perpetrados bajo órdenes de Beria, si bien por cuenta del régimen ruso, y ya en España contribuyó al asesinato de los revolucionarios.

Tampoco tendría nada de grotesco que Carrillo acusase a Lister de haber mandado matar a quienes sea. Cualquier cosa se digan el uno al otro en ese dominio cae dentro de lo creible, de lo que han hecho en otras fechas. Por lo tanto, si una acusación concreta es inventada, podría ser verdad. Lo sabe cualquier persona algo informada.
