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Title: Mapamundi político: Pakistán
Description: La represión pakistaní en Bengala, apoyada a la vez por China, Rusia y Estados Unidos, revela la unidad capitalista de los imperialismos.
Date: 01/04/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 17
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-04-mapamundi-politico-pakistan
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*Alarma*, nueva serie, n.º 17, abril de 1971 (págs. 14-15). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2017.pdf)

No hace mucho, el Pakistán entró en guerra con la India a propósito de la provincia de Cachemira, al mismo tiempo que acusaba a su enemigo, no sin razón, de practicar allí una represión dura y constante. La intervención diplomática de Rusia, cuyos intereses corrían riesgo, en Pakistán de ceder el paso a los de China caso de optar ella por la India, en la India de hundirse en ventaja de los de Estados Unidos caso de optar por Pakistán, consiguió hacer cesar las hostilidades.

Lo sucedido estos días en Bengala, el llamado Pakistán Oriental, vuelve a plantear una situación parecida en marco no muy diferente. Pero ahora es el gobierno de Pakistán el que aparece como reo de los delitos de que entonces acusaba a la India, también con entera razón. Los papeles son intercambiables y la defensa de la "soberanía" de este o aquel territorio mero pretexto para sacar adelante intereses de muy distinta naturaleza.

Describamos el laberinto. Para empezar, Bengala nada tiene de común con Pakistán en cuanto nación, aparte la predominancia de la religión islámica. La formación de un sólo país con dos territorios separados por más de 2.400 kilómetros, fué obra de la antigua potencia colonizadora, Inglaterra, cuyo poderío económico allí y en todo su antiguo dominio está siendo substituido por el de Estados Unidos y el de Rusia en concurrencia. La India, que a la independencia no admitió sino de mal talante la creación de un Pakistán independiente, ve en él un enemigo irreconciliable a debilitar por todos los medios, especialmente mediante la autonomía, la secesión o si posible la incorporación a la India del territorio bengalí. Los E.U. tienen interés en mantener las mejores relaciones posibles con Pakistán y con la India a la vez, a fin de evitar una penetración rusa decisiva y como parapetos frente a China. Asimismo Rusia para competir con Estados Unidos, no menos que para cerrar el camino de China hacia el sur. Por su lado, China, que ambiciona territorios comprendidos en la India, su principal enemigo en el continente asiático, pero no más que Rusia en Siberia, se esmera asintiendo a cuanto hace y dice Pakistán. Así el régimen pakistaní, uno de los más arcaicos y oscurantistas del mundo, goza del apoyo y de las armas ofrecidas a porfía por Rusia, Estados Unidos y China. Los pertrechos de guerra de su gobierno son modernísimos y enormes comparativamente a su capacidad económica. En fin, del trato que Pakistán reserva a Bengala da idea este hecho: durante el cataclismo todavía reciente, que causó cien mil muertos o más, la aviación no fué movilizada para salvar una sóla vida, mientras que empezó a largar sus cargamentos de bombas apenas conocido el resultado de las elecciones que dieron abrumadora mayoría al partido autonomista de Sheikh Mujibur.

Ni qué decir tiene que el retrógrado gobierno pakistaní es tan partidario del "derecho de los pueblos a disponer de sí mismos" como Pekín y sus otros dos amigotes. En consonancia con su falsedad, ha desencadenado una represión excepcionalmente sangrienta contra los partidarios de la independencia y de la autonomía por igual, masa de hombres sin armas y apenas organizada. Nada de extraño en todo eso, excepto para los barateros de la progresividad del Tercer Mundo. Lo singular, aunque tampoco extraño para revolucionarios, es que China sea la potencia que más incondicionalmente se ha puesto al lado de Pakistán. La carta de Chu En-lai al reaccionario general Yahya Kanh, por segunda vez en pocos años culpable de ametrallamiento de los trabajadores, es inconcusa. Fechada el 12 de abril, no sólo reclama la unidad de los dos Pakistanes, sino que aprueba la "medidas" tomadas —o sea la represión— para preservarla. La conocida y demagógica consigna de Pekín, se transforma bruscamente en su contraria: "¡Pueblo bengalí oprimido, sométete!".

Por su parte, Rusia y Estados Unidos, principales proveedores de armas al ejército pakistaní, con Francia y China en segundo término, respaldan también "la unidad de Pakistán", si bien formulan críticas o reservas tocantes a la represión. Es que los dos primeros imperialismos tienen que tratar a la India con muchos miramientos, sobretodo en problemas de tal índole, mientras que China, por el contrario, la trata como enemigo potencial y ve en el asunto una inesperada ocasión de ganar terreno en Pakistán, en detrimento de Rusia.

De todas maneras, la unanimidad de China, Estados Unidos y Rusia en favor del régimen bestial de Pakistán, es toda una declaración de principios sobre su unidad capitalista fundamental, coincidan o luchen entre sí en un lugar u otro. Y se verá también a los falsarios de Vietnam respaldar la política de Yahya Kanh, el Thieu pakistanés. Escarmiento, aún más que lección, que no aprovecharán los pseudo-izquierdistas de nuestras latitudes.
