---
Title: Mapamundi político: China
Description: El acercamiento entre Pekín y Washington, previsto por Alarma desde hacía diez años, desconcierta a la izquierda pro-china.
Date: 01/07/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 18
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-07-mapamundi-politico-china
---

*Alarma*, nueva serie, n.º 18, julio de 1971 (págs. 19-20). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2018.pdf)

La voltereta política de Pekín ha cogido por sorpresa a las organizaciones izquierdistas, incluyendo aquellas que señalan en la China actual un sistema burgués, tanta es la torpeza del pensamiento teórico en la actualidad. Sinembargo, era más bien fácil prever que tarde o temprano Mao Tse-tun tendría que recurrir al país del dólar, tanto por razones económicas internas cuanto por rivalidades asiáticas y siberianas con Rusia. Permítasenos decir sin presunción, pero sí en prueba de la validez de nuestros análisis concretos y generalizaciones históricas, que nosotros esperábamos el suceso. Hace 10 años que lo teníamos previsto. En *Alarma*, primera y nueva serie, quienquiera puede leer afirmaciones como estas: "Las conversaciones secretas entre embajadores (en Varsovia y otras capitales) terminarán un día u otro dando resultados"; "Mao Tse-tun se verá obligado a ir más allá que Tito en la denuncia de Moscú"; "está ya claro que Mao Tse-tun no recibirá Formosa (Taiwan) sino como dádiva, de manos de Moscú... o de Washington"; "tampoco China podrá sustraerse al imperio de Moscú sin introducirse en la zona económica occidental", etc.

El acercamiento entre Pekín y Washington tiene por ambos lados una importancia económica y militar grande, pero mucho más para China que para Estados Unidos. Por otra parte, es también una demostración de que Washington concederá a Pekín mayor parte que Moscú en la redistribución imperialista de la península indochina, ya en puerta. De ahí que Chu En-lai se abrió el pecho acordándose de "la gran amistad" que ha unido siempre a los pueblos chino y americano. Y ya puesto en vena sentimental, no escatimó ante un enviado especial de Tito (el "revisionista", el "traidor", el "fascista", el "agente del imperialismo yankee") su profunda admiración por la tenacidad con que el gobierno yugoslavo ha sabido defender su independencia frente al imperialismo (sobrentendido el ruso).

Para quienes han mantenido posiciones como la nuestra, todo eso y mucho más que pasamos por alto es motivo de regocijo y aval irrecusable de cuanto hemos afirmado. En cambio, para los pro-chinos, como para aquellos trotzkistas que se dicen "educados al calor de la revolución china y vietnamita", esas son muchas culebras que tragar. Pero tienen estómago sólido: las deglutirán, y continuarán tan campantes diciéndose lo que no son: revolucionarios.
