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Title: Mapamundi político: Turquía
Description: La oleada represiva del ejército turco, verdadero amo del país, y la necesidad de su disolución por las masas.
Date: 01/07/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 18
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-07-mapamundi-politico-turquia
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*Alarma*, nueva serie, n.º 18, julio de 1971 (págs. 15-16). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2018.pdf)

Turquía es desde hace numerosos años un país en que la represión no ceja un instante sino para agudizarse poco tiempo después. A partir de junio último, una oleada represiva de gran intensidad se abate sobre el país entero. El ejército, el verdadero gobernante y policía, hace y deshace gobiernos, impone leyes, la propia constitucionalidad, dicta la doctrina nacional turca, es, en resumen, el amo político y económico del país. No cabe hablar, en tales condiciones de un ejército de Turquía, sino de una Turquía del ejército. Y como de consuno en tales casos, la corrupción es uno de los principales elementos estructurales del Estado.

Todas las publicaciones de oposición, siquiera relativa, han sido suspendidas indefinidamente, los partidos y los sindicatos menos sometidos, prohibidos, así como las huelgas, las reuniones políticas e incluso las reuniones científicas. Bibliotecas y librerías son expurgadas de libros y publicaciones socialistas. La delación es solicitada por el gobierno y ensalzada como un mérito nacional. Quienes no denuncian son sospechosos y por ese sólo hecho culpables a encarcelar. Millares de personas han sido detenidas, varios millares más figuran en listas de personas a detener, suministradas por el ejército. La represión se extiende hasta importantes personajes de la literatura, el cinema, la enseñanza superior y la propia magistratura; el todo acompañado de las sevicias y torturas en forma inseparables de los depositarios del orden.

Cuando la represión de un régimen se abate también sobre importantes personajes del sistema en que se basa, incluso sobre antiguos colaboradores suyos, es que la tensión entre gobernantes y gobernados alcanza el máximo y amenaza hacer explosión. En efecto, Turquía vive desde la época de Kemal bajo el peso aplastante de un ejército que cuenta entre los más despóticos, venales y obtusos del mundo, lo que no le impide darse aires de ilustrado. Sin disolver ese ejército, las masas turcas no podrán sustraerse al despotismo y a la miseria. Someterlo a una democracia burguesa es imposible; su aniquilamiento se convierte en el paso obligado, y sólamente el primero, de la revolución social. Como en España, no es sólo el régimen lo que se necesita abatir, sino también el sistema que lo ha engendrado. Que las masas odian uno y otro, lo atestigua la represión actual. Los militares aterrorizan a toda la población para impedirle organizarse contra ellos.

Por desgracia, la desorientación política de los trabajadores, hecho mundial agravado localmente por cada dictadura, consiente la aparición de esos "libertadores" que han asesinado al cónsul de Israel en Ankara y raptado a una jovencita, después de otras hazañas de parecido jaez. Lo que obtienen por esos medios es inspirar repulsión, acentuar el terrorismo gubernamental y darle argumentos, al mismo tiempo que acendran la desorientación política de los oprimidos. Es obligación elemental de los revolucionarios condenar sus actividades y consagrarse a la organización de grupos ligados a los trabajadores, pero desligados de todas las potencias mundiales. Así se acercará la hora de la disolución del ejército.
