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Title: Perversidad de una ley
Description: La ley franquista de internamiento psiquiátrico de los reincidentes, calcada de Rusia y Cuba, como arma represiva contra los opositores.
Date: 01/07/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 18
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-07-perversidad-de-una-ley
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*Alarma*, nueva serie, n.º 18, julio de 1971 (págs. 3-4). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2018.pdf)

La degeneración del sistema capitalista es tan profunda, que hechos y leyes de una criminalidad morbosa, cometidos los unos y promulgadas las otras en casi todos los países, no suscitan protesta ni indignación. Apenas reseñados lacónicamente por sus órganos informativos sin distinción de tendencias, el público en general, la clase obrera en particular, lejos de enterarse con precisión de lo que acontece, son malinformados adrede. Sólo aquello que un bloque imperialista está en condiciones explotar contra el otro es bien puesto de relieve, siquiera tendenciosamente.

El caso de la ley franquista que autoriza a internar en establecimientos "psiquiátricos", aislándolos de la sociedad, a los delincuentes que reincidan, es algo particular. España es el primer país de Occidente que impone una ley semejante. Pero el modelo procede de Rusia. Castro mismo lleva a Franco delantera de casi un año. La terminología y las "motivaciones" del articulado cambia de un país a otro; el contenido es el mismo e invariable: la represión de los enemigos políticos del sistema, y antes que nadie de los revolucionarios y de la clase trabajadora en general. Esa comunidad de inspiración en la perversidad legislativa, impide a la prensa del bloque ruso informar sobre la ley franquista o siquiera fingir indignación. Y si algunos órganos de sus criaturas en España, Italia u otra nación la denuncian y llaman a luchar contra ella, es porque casi la totalidad de sus afiliados y simpatizantes ignoran la existencia de leyes de igual especie en Rusia y su cauda de países, y también porque parecería demasiado escandaloso que no lo hiciesen.

Una vez más, un régimen tan clásicamente reaccionario como el de Franco encuentra en Rusia ejemplo y justificación de su criminalidad legal. Es que hablar de socialismo allí constituye una monstruosa estafa ideológica. El mismo sistema capitalista, idénticas necesidades contrarrevolucionarias del régimen existente, engendran las leyes en España y en Rusia. Las presiones sociales son tan intensas y extensas bajo la superficie aparente del orden impuesto, que los gobernantes no pueden mantenerse sin una represión durísima y permanente. Precisan, no sólo la dictadura totalitaria, sino propagar la idea de que quienes la combaten son guillados, anormales a encerrar indefinidamente en esos lugares de tortura llamados sanatorios psiquiátricos penitenciarios.

La ley franquista no necesita explicitar que pueda ser aplicada a los delitos políticos, pero su promulgación apunta principalmente a ellos, como lo han dejado entender varios ministros. Además, la hipocresía congénita al poder franquista le ha llevado a presentar siempre como reos de derecho común a los culpables de actividades contrarias a él y a castigarlos con mayor rigor que al estafador, el ladrón o el asesino.

En el pináculo de su gigantismo tecno-económico, al borde del abismo adonde ha arrastrado a la humanidad entera, el sistema capitalista erige su venalidad mercantil, su opresión y la aceptación pasiva de una y otras en criterio supremo de la normalidad psíquica de cada hombre. Quienes se sublevan contra la explotación y los explotadores, contra la opresión y los opresores, contra la compra y la venta del trabajo y sus productos, de cultura y técnica, son declarados por decreto locos de atar y tratados en consecuencia, sin necesidad de pasar por tribunales, testimonios, juicios, defensa, pruebas, etc.

Hay que añadir que ese criterio de la normalidad psíquica va introduciéndolo la propaganda oficial también en los países aún no totalitarios, y no sin ayuda de los señores psiquiátras y psicoanalistas, sin hablar de los sociólogos. La ciencia al servicio del capitalismo actual arroja por fuerza resultados reaccionarios.

Es como si estuviésemos viviendo, en escala mundial, el conocido cuento del manicomio en manos de los locos. La demencia, en efecto, está en la aparición de ideas y leyes de tan macabra esencia, y el terreno en que aparece y campea no es otro que el de la pervivencia de un sistema que ya no puede aportar a la humanidad sino dolores y degeneración. La demencia está en ser hoy gobernante o simplemente partidario de la continuidad del capitalismo. Y que nadie arguya excepción de Rusia, China o cualquier otro país, porque eso es añadir a la demencia impuesta, contra la cual se puede luchar, la demencia del esclavo satisfecho de su condición, incapaz, portanto, de sublevarse contra la primera.

Los revolucionarios debemos combatir por todos los medios la represión en general, la referida ley en particular. Tenemos que esforzarnos por enarbolar en cada huelga las consignas:

¡ABAJO LA LEY SOBRE INTERNAMIENTO PSIQUIÁTRICO!

¡ABAJO LA LEGISLACIÓN CRIMINAL DEL RÉGIMEN!
