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Title: Luchas obreras pasadas y futuras en España
Description: Recorrido de la lucha de clases en España de 1925 a 1971 y conclusiones sobre la revolución que se prepara contra la dictadura.
Date: 01/10/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 19
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-10-luchas-obreras-pasadas-y-futuras-en-espana
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*Alarma*, nueva serie, n.º 19, octubre de 1971 (págs. 2-4). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2019.pdf)

La desproporción entre las posibilidades revolucionarias y los proyectos de las organizaciones de oposición, es en España tan enorme como en cualquier otro país, pero más agudo y trágico en lo inmediato, porque cercano, si no inmediato está el desenlace del conflicto entre los oprimidos y la dictadura. Limitándonos a España, el recorrido de la lucha de clases es en resumen el siguiente:

**1925-31** - Lucha contra la dictadura de Primo de Rivera y contra la monarquía. Victoria pacífica de la República, gobierno republicano-socialista, asamblea constituyente.

República y Asamblea gobiernan y legislan para el capitalismo. Los trabajadores industriales y agrícolas ven chasqueadas sus esperanzas. La represión contra huelguistas, ocupantes de tierras y organizaciones avanzadas fué incesante y hecha con el mismo aparato policíaco, militar y judicial de la monarquía.

**1933** - Desorganizada la primera ofensiva obrera por la coalición republicano-socialista, progresa la extrema derecha republicana (Lerroux) y la filofascista (Gil Robles). Adquieren la mayoría parlamentaria y gobiernan. La represión se intensifica. Pero la clase trabajadora reacciona vigorosamente. Pronto se halla otra vez en pié de lucha y ya no se conforma con la República a secas.

**1934** - Insurrección de Asturias y huelga general insurreccional en el resto del país. El proletariado toma el poder en Asturias, incauta minas e industrias, organiza una distribución de sentido socialista. El movimiento fué vencido militarmente, en condiciones que no cabe evocar aquí. Nueva y mucho más feroz represión, particularmente en Asturias. Esa situación dura hasta diciembre de 1935, en que, bajo presión de multitudes, fué disuelto el parlamento y hubo convocatoria a nuevas elecciones.

**1936** - Las elecciones de febrero representaron un triunfo clamoroso para el Frente Popular (socialistas, republicanos, stalinistas), que gobiernan también para el capitalismo, reprimen abajo en forma parecida al primer gobierno republicano-socialista, mientras toleran los desmanes de militares e iglesia y blandean incluso ante los fascistas. Pero ahora las masas trabajadoras han adquirido una consciencia, una experiencia y un temple del que carecían en 1931. Están continuamente al borde de la revolución, a duras penas contenidas por el gobierno y las organizaciones del Frente Popular. Temiendo que éstos no se bastasen para rechazar la revolución amenazante, los militares, el clero y los fascistas deciden doblegar al proletariado mediante un golpe de fuerza. Fué la "rebelión" de los cuarteles el 18 de julio.

**19 de Julio de 1936** - El proletariado, unánime, responde a la cuartelada con una insurrección formidable que aniquila vertiginosamente al ejército en todas las ciudades importantes y en la mayoría del país. Los militares no estuvieron en condiciones de iniciar la guerra civil sino porque el Frente Popular contemporizó con ellos y consiguió, en algunas ciudades del sur y del norte, impedir que los trabajadores se armasen.

**1936-1937** - De julio del primer año a mayo del segundo se sitúa el nivel más alto alcanzado por las masas trabajadoras. Con las armas cayeron en sus manos la economía y el poder, éste último detentado por comités-gobierno. Pero quedaba formalmente en funciones, aunque sin ningún efecto al principio, el poder capitalista representado por el Frente Popular. Este inicia contra la obra revolucionaria un trabajo de zapa que empieza a darle resultados a finales de 1936, y destapa poco a poco su juego traicionero hasta designar como fascistas a quienes ponían en práctica medidas de revolución social o hablaban siquiera de ella. Descollaron en la vileza de tales acusaciones los representantes del partido pseudo-comunista: Pasionaria, Carrillo, Lister, Díaz, etc.

**Mayo de 1937** - El proletariado, harto de verse arrebatar una tras otra sus conquistas, *la revolución*, se sublevó en Cataluña contra el partido pseudo-comunista y su Frente Popular. Esa insurrección, no menos vertiginosa que la del 19 de Julio, no fué derrotada por las armas, ni mucho menos, sino dislocada por la negativa de la C.N.T. a apoyarla y a pedir solidaridad a los trabajadores de toda la Península, que sólo estaban informados por los destructores de la revolución. Quedó así definitivamente afirmado el polo capitalista del poder, desbaratado diez meses antes, y él fué destruyendo rápidamente la revolución, matando así el nervio combativo del proletariado, su razón de lucha, lo que puso irremisiblemente en manos de Franco la victoria militar.

**1939-1971** - Treintiún años de despotismo fascista, militarista, clerical. Una de las más sangrientas represiones que registre la historia de la humanidad, ley de guerra permanente, embrutecimiento cultural, rienda suelta a la explotación, gigantescos negocios sucios y estafas continuamente perpetrados desde el poder. Durante tan largo período, ¿quién se ha levantado contra la opresión y la explotación sin freno sino el proletariado mismo a partir de 1951? Su acción cada día más frecuente y extensa, respaldada por el odio al régimen de la inmensa mayoría de la población, ha carcomido la solidez del régimen y es lo que ha originado las fricciones entre los vencedores y reticencias como las de la iglesia y de determinados círculos burgueses.

Nos encontramos al cabo con un proletariado joven en sus tres cuartas partes, que ha ido avezándose por sí sólo a la lucha en innumerables huelgas locales y con un porvenir cercano tan placentero como pocos en el mundo. ¿En qué sentido debe orientar ahora su lucha económica y política, cuál es la solución a sus problemas? La respuesta está contenida, irrefutable, en su propia historia anterior a partir de la caída de Primo de Rivera y de Alfonso XIII. Si entonces lo que latía en la agitación concreta y en el pensar, siquiera vago al principio, de los trabajadores, era la necesidad de suprimir el capitalismo, ¿cuál otra puede presentárseles *hoy*? Si entonces esa necesidad se abrió camino, a pesar de los obstáculos que encontraba, hasta destruir las bases económicas y políticas del sistema en 1936, es que no podía haber otra solución, es que la revolución constituía, ya entonces, un imperativo histórico inmediato. Con tanta mayor razón en la actualidad. Sin alcanzarla, no habrá solución para los problemas del proletariado, cualquier régimen político se instaure.

Ni siquiera es imaginable que el proletariado español emprenda un ataque simultáneo en todo el territorio, sin ser llevado por la dinámica de la lucha, y aún sin consciencia previa de ello, a tomar medidas revolucionarias. Porque lo hecho una vez, permanece en el proletariado como rescoldo listo para transformarse en llamarada a la primera oportunidad. Podemos estar pues seguros de que, a menos que no sobrepase el nivel de las luchas defensivas locales, tomará rumbo y medidas revolucionarias.

Por eso, a medida que se acerca el desenlace de la situación creada por el franco-falangismo, más urgente se hace preparar consciente, metódicamente, la entrada en acción revolucionaria de los explotados en general. Las condiciones materiales para la revolución (capacidad industrial y técnica, número de trabajadores, etc.) son ahora mejores que en el decenio 30, pero en cambio hay mayores dificultades políticas que vencer. Proceden de cuantas organizaciones niegan que la revolución proletaria sea una necesidad inmediata, urgente, pero en particular de las más hipócritamente anti-comunistas, las que quieren echarnos encima un capitalismo de Estado a imitación de Rusia o de China. El enemigo declarado es mucho menos peligroso que el que se disfraza de amigo. De ahí que la desproporción entre posibilidades revolucionarias y proyectos de las organizaciones conocidas sea tan enorme y aguda en España.

Y bien, todo dependerá en el futuro próximo de que grupos obreros suficientemente numerosos en todo el país, adquieran consciencia de dichos obstáculos y se preparen para derribarlos. La sucesión de los acontecimientos será su mejor aliado e irá dándoles la confianza de la mayoría.

Hay que defender la soberanía absoluta de los trabajadores para cuanto les concierne, en cada lugar y en todo el país. Comités de elección libre.

Hay que orientar las luchas obreras, desde ahora, al fin de la explotación pidiendo: escala descendente de horas de trabajo sin disminución de paga, y

TODO AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD (su valor) A LOS TRABAJADORES QUE COLECTIVAMENTE LA CREAN.

Hay que denunciar sin mitigaciones a los enemigos encubiertos del proletariado, que diciéndose comunistas, preparan una nueva esclavitud bajo un capitalismo estatal.
