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Title: Mapamundi político: China
Description: El viaje anunciado de Nixon a Pekín, la entrada de China en la ONU y la caída de Lin Piao en la pugna chino-rusa.
Date: 01/10/1971
Category: Alarma (nueva serie) n.º 19
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-10-mapamundi-politico-china
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*Alarma*, nueva serie, n.º 19, octubre de 1971 (págs. 18-19). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1971%20Alarma%2019.pdf)

El tan venteado y preparado viaje de Nixon a Pekín será decisivo para la solución imperialista del conflicto imperialista. Chu En-lai, que cada día se perfila mejor como el verdadero dictador tras la muralla de silencio erigida por el régimen, se apresuró a declarar que su gobierno estaba listo para acudir a una nueva Conferencia de Ginebra, o sea, para proceder a un segundo reparto de intereses e influencias en toda la Península indochina. De Pekín saldrá, con toda seguridad, un plan secreto de paz que luego, en la escena diplomática, irán aceptando quieran que no los directamente interesados. Y la clave del consentimiento chino, además de su propia porción en el reparto, será, sin lugar a duda, alguna combinación que permita a Nixon "decorosamente" extender a Taiwan (Formosa), el dominio de Pekín. Si por cualquier razón fracasase la negociación chino-americana, se recrudecería la guerra en Indochina.

El ingreso de China a la O.N.U., esa segunda "cueva de bandidos", según expresión lapidaria de Lenin referente a la antigua Sociedad de Naciones, augura en favor del entendimiento. Han sido los Estados Unidos y no Rusia los que han impuesto ese ingreso y dejado votar la expulsión de Formosa. El delegado albanés se dirigía a las otras delegaciones diciéndoles: "Hagamos de modo que los Estados Unidos puedan representar el papel de Poncio Pilatos".

Al descubierto y más claro entre bambalinas, las cosas están ocurriendo como si, para China, sus conflictos con Rusia fuesen mucho más importantes que sus conflictos con Estados Unidos. Y lo mismo exactamente puede decirse de Rusia respecto de China. Es la más reciente de las demostraciones de la identidad de sistema de producción entre los tres mencionados. Sobre la base de producción socialista que tantos oportunistas y gente inconsciente atribuyen a Rusia y China, ningún conflicto grave podría surgir entre ellas, y mucho menos adquirir mayor virulencia que el conflicto histórico con el capitalismo, conflicto que en tal caso les sería común. Mas para la indigencia teórica de la pseudoizquierda contemporánea, eso no merece siquiera retener la atención.

El conflicto con Rusia, en efecto, es la principal razón del acercamiento de China a Estados Unidos. Y dicho conflicto es no sólo fronterizo y de dominación en Asia; lo es también, y muy grave, económico. Sencillamente, Pekín encuentra que el comercio y los acuerdos de cooperación técnica y cultural con Estados Unidos, con el imperialismo yankee, son más aprovechables que con el imperialismo ruso. Por ese camino entrevé un crecimiento de su potencial económico que Rusia no le consentiría, porque lo teme.

Por su parte, el Kremlin hace sonrisas a todos los occidentales, incluso a Franco y a los 'revanchistas' alemanes (que tienen importantes contratos comerciales con China) y va de puerta en puerta solicitando un acuerdo de seguridad europeo. Se esfuerza por tal modo en tener las manos libres en su frontera siberiana, donde unas 40 divisiones hacen ya frente a China. En otros términos, la centralización del capital en el Estado-partido en dos países tan vastos, ha creado un nuevo foco de guerra imperialista posible.

En fin, lo que haya sucedido en la alta dirección china, de que la prensa diaria informó a principios de octubre sin poder decir qué, oculta muy probablemente una tentativa más de Rusia para torcer el curso de la política exterior china e impedir el acercamiento a Estados Unidos. Que el propio príncipe heredero, Lin Piao, tuviese en ella un primer papel, como se desprende de su súbito eclipse, tiene tan poco de sorprendente para quienes conocemos la corrupción de ese medio, como si se tratase de Chu En-lai o de un obscuro tercerón. La probable significación del hecho es que Chu En-lai había comido de antemano el terreno a Lin Piao y que éste, a pesar de su título, estaba lejos de tener garantizada la sucesión. Es de importancia escasa que Lin Piao haya sido ejecutado en cualquier calabozo, o
que muriese en el avión que volando hacia Rusia cayó (o fué abatido), en Mongolia, a mediados de septiembre. La verdad y los detalles no se conocerán sino con tiempo, sobretodo tratándose de un caso tan importante como el del mimado vicepresidente, el "más íntimo compañero de armas" del otro, el Mao Tse-tun. Silenciosamente, una nueva oleada de represión está abatiéndose sobre la burocracia, incluyendo los mandos militares que dependían directamente de Lin Piao. El asunto demuestra que el poder monolítico y policíaco, mucho más endeble de lo que aparenta, está corroido por una lucha sorda de camarillas que se devoran entre sí.

Creemos haber sido los únicos en anunciar, ya amainando la operación policíaca que recibió el nombre de "revolución cultural", que la derrota de Liu Chao-chi era más temporal y aparente que real. Ahora puede decirse lo mismo de la victoria de Chu En-lai.
