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Title: Contestación a lo arriba propuesto
Description: Respuesta del FOR a Internationalism: acepta la correspondencia y precisa los criterios del internacionalismo, la actitud ante los sindicatos y la crítica de la revolución rusa.
Author: Fomento Obrero Revolucionario (Núcleo M)
Date: 01/01/1973
Category: Alarma n.º 24
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1973-01-contestacion-a-lo-arriba-propuesto
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*Alarma*, n.º 24, 1er trimestre 1973 (págs. 13-14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1973%20Alarma%2024.pdf)

Al grupo INTERNATIONALISM
Nueva York. Estados Unidos

Estimados camaradas:

No podemos responder sino afirmativamente a vuestra proposición de relaciones contínuas, de información y de discusión, entre los grupos que pueden considerarse hoy como revolucionarios. Hacemos únicamente las observaciones que siguen:

1. La condición primera de un grupo revolucionario, tanto como de una futura organización mundial, debe ser el internacionalismo, sin lo cual, ver en Rusia, China, etc., regímenes reaccionarios y capitalistas no tendría ninguna repercusión revolucionaria. Ha de ser pues el llamamiento al proletariado mundial contra los dos Bloques, tanto cuando colaboran como cuando luchan entre sí, y por consecuencia la denuncia de toda guerra o guerrilla, por muy anti-imperialista que se diga, cual la guerra de Vietnam, las guerrillas de América Latina, de Asia u otro sitio, lo que permitirá decir si un grupo u organización es o no es revolucionario.

2. La oposición al reformismo considerada en vuestro texto como caracterísitica revolucionaria, significa poca cosa, vista la ausencia de una sóla organización reformista en el mundo, y salvo explicación sirve más bien para confundir. En efecto, tal como vosotros lo decís se ve uno obligado a identificar el reformismo con el stalinismo, que no tiene absolutamente nada de reformista, incluso si se vanagloria de serlo, y también a los partidos dichos socialistas. Ahora bien, éstos últimos no son sino supervivientes en diferido del liberalismo burgués, siempre listos para administrar los asuntos de su capitalismo nacional, o bien para dejarse tragar por el stalinismo, para el cual el capitalismo de Estado totalitario constituye la meta consciente. De cierta manera, y en ausencia de teorización económica y política, la única que ha distinguido en el pasado al verdadero reformismo, se puede acordar la calidad de reformistas a las organizaciones trotzkistas, puesto que se proponen depurar, o sea reformar el sistema ruso y sus imitadores. Son también ellas las que desempeñan el papel oportunista y capitulador antaño característico de la II Internacional.

3. Falta en vuestra enumeración de puntos fundamentales de coincidencia algo no menos esencial en la hora actual que el internacionalismo, a saber, la actitud ante los sindicatos. ¿Puede tenerse por revolucionaria la política de una organización que vea todavía en los sindicatos uno de los elementos de la lucha de clase y que canalice hacia ellos el proletariado y sus propios militantes? En manera alguna, y cualesquiera sean, por otra parte, las posiciones de dicha organización y sus proyectos de acción en los sindicatos. Debe quedar establecido sin equívoco que en la medida en que los sindicatos son instrumentos de lucha entre las clases se situan al lado del capital contra el proletariado.

4. La actitud crítica respecto de la III Internacional —la de los primeros años, se sobrentiende— no puede tener significación muy positiva sino apoyándola en lo que fué su fondo histórico: la revolución rusa. Así pues, de lo que hay que hablar es de una consideración crítica de ésta. Y tendremos del mismo golpe la crítica del Programa de Transición de Trotzky, que de hecho resume la experiencia de 1917, sobrepasada desde largo tiempo.

5. Nosotros no creemos que las huelgas salvages por sí sólas preludien una ofensiva revolucionaria mundial. Son muy importantes como reacción al dominio de la clase obrera por los sindicatos. Pero no rebasan los límites defensivos en una industria. Hay ahí, cierto, una facilidad para los revolucionarios de que no disfrutaban antes. De todos modos, es preciso que grandes masas obreras entren en acción contra el sistema capitalista y que entrevean siquiera vagamente la posibilidad y la necesidad de derrocarlo, para que aparezca un período revolucionario. El factor subjetivo es tan indispensable al desencadenamiento de la lucha como al éxito de la revolución; con esta diferencia: en el primer caso puede tratarse de una ilusión, mientras el desencadenamiento de sus luchas reales permite la transformación de la ilusión en realidad. Significamos así que la clase obrera puede, en tal caso, destacarse de las organizaciones que ella creía revolucionarias hacia otras que lo son realmente.

No obsta para que el enlace entre revolucionarios no deba esperar para establecerse a que empiece la lucha por el derrocamiento del capitalismo. Sinembargo, las condiciones de existencia actuales, los imperativos de nuestro trabajo revolucionario más urgente, nos impondrán, por un tiempo indeterminado, un límite bastante estrecho a todo trabajo práctico de traducción y de publicación de documentos de otros grupos.

Recibid, estimados camaradas, nuestros saludos fraternales.

Fomento Obrero Revolucionario
Núcleo M
