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Title: Mapamundi político: Rusia
Description: La represión de disidentes y nacionalidades en Rusia, el suicidio de Román Kalanta en Lituania y la necesidad de un movimiento revolucionario no nacionalista.
Date: 01/01/1973
Category: Alarma n.º 24
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1973-01-mapamundi-politico-rusia
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*Alarma*, n.º 24, 1er trimestre 1973 (pág. 17). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1973%20Alarma%2024.pdf)

"El matemático Leonide Plyuchtch, detenido hace un año por actividades antisoviéticas, ha sido condenado, el 30 de enero, al internamiento en un hospital psiquiátrico por tiempo indeterminado". Cables de tan monstruso porte (*Le Monde* 1-2) serían casi cotidianos si el gobierno ruso no operase secretamente y si la gran prensa mundial fuese menos complaciente con él. En el vasto territorio ruso, un número indeterminado de personas son condenadas sin cesar por actividades "anti-soviéticas", mientras la mayoría de las publicaciones del capitalismo occidental hacen el juego de la represión, limitándose a informar cuando los condenados son "personalidades". Así se da el caso de que en el extranjero se conoce mejor la represión en España, en Grecia, en Africa del Sur, en Rodhesia o en Brasil, que en Rusia.

Por otra parte, la represión es incesante desde hace bastantes años en Ukrania, Georgia, los países bálticos y otras nacionalidades, donde la falsa autonomía nacional ha dado origen a un recrudecimiento del nacionalismo. En Lituania —informa *La Crónica*, publicación clandestina rusa— la primavera pasada se suicidó por el fuego un obrero jóven, Román Kalanta. Lo hizo ostentosamente, delante de la representación gubernamental de su ciudad, Kaunas, después de haber escrito: "más vale morir que vivir como hasta ahora". Una manifestación espontánea partió poco despues del domicilio de Kalanta, gritando "¡Libertad!" y "Lituania". Fué disuelta a porrazos por la policía, que detuvo 400 personas maltratándolas en sus locales a estilo franquista. Ocho "culpables", cuatro obreros, una mujer y tres estudiantes, fueron condenados a penas de trabajo forzado de 1 a 3 años.

El sucidio como protesta —lo hemos dicho cuando ocurrieron casos iguales en Checoslovaquia— da idea de las condiciones de desesperación en que viven la mayoría de los habitantes. Pero quienes luchan no por "su" país, sino por la revolución mundial, encuentran en su propia actividad una poderosa razón de vida, por mucho que la represión se encarnice con ellos. La propia muerte en combate, aunque sea en la lobreguez ignota de los calabozos policíacos, es mil veces más fecunda y, cabe decirlo, más satisfactoria que el suicidio, por muy espectacular que sea.

Como en tiempos del zarismo, el nacionalismo dentro del imperio moscovita vuelve a ser un primer estremecimiento, por la vía del menor esfuerzo, de un vasto movimiento revolucionario en gestación. Circunscritos al patriotismo, los nacionalismo actuales irán siendo dominados. Más aún suponiendo que triunfasen no podrían dar origen sino a nuevos países de tan falaz independencia como cuantos hemos visto surgir en los territorios coloniales. En Rusia como en Occidente, el porvenir corresponde a la revolución proletaria, de carácter mundial y no nacional. Es ahí donde la responsabilidad de los Yakir, Bukovsky, etc., entra en juego gravemente. Ellos mismos (proceso en fabricación por la alta policía), desempeñarán un papel oportunista y negativo, si no denuncian el sistema, quienquiera lo gobierne, como contrarrevolucionario, y si no llaman a destruirlo con todas y cada una de sus instituciones. Hay que acabar con las farsas del "respeto a la legalidad soviética", porque aún respetada seguiría siendo reaccionaria. Sólo actitudes así permitirían arrastrar al conjunto de los trabajadores hacia un movimiento subversivo comunista, lejos del nacionalismo.
