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Title: Escombros
Description: Crítica de los intentos de reconstruir en España el POUM y la IV Internacional, organizaciones muertas para la revolución.
Author: G. Munis
Date: 01/10/1975
Category: Alarma n.º 30
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1975-10-escombros
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*Alarma*, n.º 30, finales de 1975 (págs. 13-14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1975%20Alarma%2030.pdf)

Que los partidos otrora obreros renazcan en España a despecho del papel funesto que para la clase obrera misma desempeñaron en el pasado, era de esperarse. Precisamente porque el papel desempeñado entonces, luego internacionalmente confirmado y acentuado, les confiere una respetabilidad conservadora de la cual no puede prescindir el capitalismo en momentos de peligro. Hacen esos partidos llamamiento al proletariado en nombre de la democracia, del comunismo y del socialismo, pero lo enrolan a la esclavitud de la fabrica. La propia insistencia del franquismo en presentar luchas y luchadores contra él como inspirados por el *Partido* dicho comunista, es en el fondo una manera de favorecer la continuidad del sistema, una vez liquidado el regimen. En efecto, es del dominio público hoy que los mas acérrimos fascistas, el capitalismo español e internacional en general, cuentan con el partido "comunista" - y el socialista de propina - para evitar el resurgimiento y la victoria de la revolución comunista en España. El tal partido, por lo demás, lo vocea a los cuatro vientos. Es, él sobretodo, el que todavia engaña a numerosos obreros, pero los engaña precisamente porque muy a posta, la propaganda reaccionaria da el pego sobre lo que son una politica y una organizacion social comunistas.

En suma, el renacimiento de tales organizaciones era inevitable, en la medida y en el momento en que lo requiriese la continuidad de la acumulacion del capital. Por otra parte, el retraso con que siempre aparece la consciencia obrera por relacion a la realidad vivida, o sea a la existencia, favorece su expansion en un primer tiempo, y simultaneamente realza, a ojos de quienes corresponde, su importancia anti-revolucionaria. Han venido a ser, en particular el partido stalinista - antitesis del comunismo - funcion del sistema, de igual modo que la policia, los tribunales, la banca, o cualquier partido fascista. No se trata ya de colaboradores de la burguesia como los de antaño, sino de representantes del capital con tantos y mejores titulos que la burguesia, a la cual se esfuerzan en convencer e incorporar a sus proyectos de concentracion estatal de monopolios y de capitales privados. En la legalidad o en la ilegalidad, esas organizaciones desempeñan en el sistema de explotacion un cometido siempre susceptible de revelarse salvador en momentos de conmocion social.

Pero que decir de las tentativas de reconstruccion de otras organizaciones, cual el Partido Obrero de Unificacion Marxista (POUM) y la Cuarta Internacional? "Por el reagrupamiento de los marxistas revolucionarios" clama un texto publicado en el periodico *LUCHA DE CLASES*. Lo firman ademas el POUM, Lucha Obrera misma, Accion Comunista, Organizacion comunista, Union Comunista de liberacion. El llamamiento entinta una plana entera del periodico, pero desde el punto de mira revolucionario es una plana en blanco. Ni una sola idea, ni concreta ni vaga, que pueda servir de base a un reagrupamiento, aun dejando de lado su naturaleza. En cambio, si podemos deducir de qué se trata a juzgar por esa carencia de contenido, por lo que sabemos de los firmantes, y por el caracter del periódico Lucha Obrera. Se trata de reconstruir un POUM, versión decenio setenta. Prueba de que el hombre, no solo puede tropezar dos y mas veces en la misma piedra, sino que llega a colocarsela él mismo por delante. Lo que ayer podia considerarse error o inexperiencia conviertese asi en obcecado oportunismo. Y si alguna organizacion llegase a salir del intento reconstructor, se situaria desde el primer dia màs a la derecha que el centrista POUM de 1936. Suicidado éste por contragolpe de sus propios tramposeos y melindres politicos, cadaver es, sin que ninguna manipulacion reconstructora consiga reanimarlo.

En caso muy parecido se encuentran los segundos reconstructores arriba nombrados. Sus pretensiones son mayores, su bagage teorico no menos liviano. La IV Internacional, cierto, no perecio durante la revolucion española, pero si, poco despues, durante la guerra imperialista. Dio de lado -hablando con propiedad traiciono- la divisa revolucionaria: *CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, GUERRA CIVIL* y sus principales partidos entonces (estadunidense, ingles, frances) arrimaron el hombro a la defensa nacional capitalista abrigada tras la resistencia. Lejos de rectificar energicamente esa prevaricacion, su primer congreso de la postguerra la respaldo. Y ya en franca vena oportunista, definio la contraposición Rusia-Estados Unidos como la principal del mundo despues de la guerra. De la contradiccion fuerza mundial de trabajo proletario contra capitalismo mundial, el Congreso hizo caso omiso. A partir de ahi, la IV Internacional dejo escapar su contenido revolucionario, como odre apuñalado. En todos los ordenes y sin exceptuar ninguno de sus alborotadores ramales, se revuelca hoy sin lacha en un repulsivo oportunismo stalinizante.

Se puede reconstruir un obelisco egipcio o una catedral gotica a partir de sus escombros; pero los escombros de una organizacion politica son tan putrescibles como los despojos humanos. Desde el momento en que cesa el aliento revolucionario, ya no hay nada que hacer. La descomposicion seguira su curso inexorable. Los reconstructores mismos no escapan al oportunismo maloliente de la descomposicion. Ignoran todas las dejaciones politicas de la IV Internacional a partir de la segunda guerra mundial y por consecuencia las hacen suyas. Ahora bien, aun suponiendo que rectificasen tales dejaciones, se quedarian muy por debajo de las exigencias revolucionarias del momento. Sencillamente porque las bases programàticas que sirvieron a la fundacion de la IV Internacional han sido, unas superadas por la evolucion del sistema mundial, otras negadas por la practica de la clase revolucionaria, sobretodo en la España de 1936-39, y despues en el mundo entero. A menos de comprenderlo e ir hasta el fondo de las consecuencias que se derivan, el palabreo socialista y proletarizante se resuelve en pràctica contra socialismo y proletariado.

Vosotros, los reconstructores de escombros, cesad vuestra mojiganga vacua; si en verdad quereis prestar al proletariado servicio en lugar de deservicio, empezad por arrancaros el carapazon de ideas muertas que llevais encima y asimilad el por qué de cincuenta años de derrotas del proletariado. Entonces empezareis a vislumbrar el arrebol de la revolucion comunista.

Noviembre 1975 — G. MUNIS.
