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Title: Rechacemos a los falsarios
Description: La complicidad entre el gobierno del Borbón y el partido de Carrillo reúne a los dos bandos que destruyeron la revolución en 1936-39; hay que atacarlos como un solo enemigo de clase.
Author: G. Munis
Date: 01/04/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-04-rechacemos-a-los-falsarios
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*Alarma*, tercera serie, n.º 1, abril de 1977 (págs. 3-4). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1977%20Alarma%2001.pdf)

El cuadro político observable en la todavía fascistona España de hoy es más singular del mundo, y al mismo tiempo representación neta general de otro cuadro político. Véase en rápida síntesis lo general para distinguir mejor, acto seguido, lo singular del caso español.

Desde la degollina acá, el capitalismo occidental y el oriental, China comprendida, viven y salvan trances difíciles gracias a una boca a boca mutuo y permanente. La rivalidad entre ambos, criminal en si puesto que conlleva la amenaza incesante de humanicidio, hace tregua en cuanto surge en uno de los dos campos peligro de revolución. En todo momento, sindicatos y partidos de obedencia o de inspiración oriental se suman a otros de inspiración occidental para forzar la regimentación de la clase trabajadora dentro del mecanismo industrial capitalista, ora como gobernantes asociados, ora como "oposicion constructiva", vale decir, respetuosa del sistema. Servicio por servicio, los gobiernos occidentales permiten sin recató al capitalismo oriental liquidar a sangre y fuego las rebeliones obreras en todo su recinto imperial, lo avitullan para evitarle motines del hambre, y silencian o atenuan siempre la enormidad de su represión. Del mismo modo que existe entre ellos el llamado equilibrio militar del terror, en lo político estan trabados por una complicidad que ni oriente ni occidente rompera, pase lo que pase en el mundo. Sencillamente porque una revolucion proletaria victoriosa en cualquier pais desencadenaria un maretazo insureccional en las 4 direcciones.

En tal ambito ha venido a encajarse el desmoronamiento del regimen franquista. Y lo que presenciamos aun desde antes de la putrefacción del dictador es portentoso por la implacable veracidad con que pone al desnudo todas las añagazas politicas. En efecto, la "suceción del movimiento por el movimiento mismo", "la Cruzada" del papal "Caballero de Cristo" que fué Franco Bahamonde Francisco, en suma, el fascismo a usanza hispánica y con enclave occidental, ha ido entrando paso a paso en colusion con el partido de Carrillo-Pasionaria sus comisiones (pseudo) obreras, las asambleas y Coordinaciones de esto o de lo otro, los partidos burgueses dichos socialistas, el "histórico" inclido, y con otros aparatos sindicales menores (UGT, USO, central vascongada, ect...). Al cabo, la corriente arrastra incluso a la anarquizante CNT, cuyo Pleno de Regionales reciente "tomó conocimiento del proceso y conclusiones de la convocatoria cursada por el ministro" (Frente libertario n66, Octubre 1976). ¡Un ministro de relaciones sindicales franquista, que convoca a sindicatos y partidos supuestos enemigos, y conferencia con ellos!

Hace largo tiempo en verdad que los nombrados, y el partido de Carrillo con mas jeta que ninguno, vienen preparandose para hacerse acreedores al trato de favor y a las consultas de que estan siendo objeto por parte del estado franquista. Sin buscar mas lejos, desde que el proletariado entró de nuevo en liza, a principios del decenio anterior. Los millares de huelgas y manifestaciones habidas desde entonces les han dado ocasión socapa de apoyo a las mismas, de confinarlas en reclamaciones inocuas alli donde los suyos estaban implantados y de ponerles fin antes de que transcendiesen a mayores. Y así, por vias de hecho, se han destacado como factor efectivo de orden social a partir de la productividad por hora-hombre, y de imposicion del ideal capitalista de *union nacional*: "proletariado, no te propongas conseguir sino lo compatible con tú condición de clase dominada, en lo económico, en lo político, en lo cultural, en una palabra, lo que conviene el orden reinante". Y como no hay mejor prédica que la emanante del ejemplo, el mensaje ha sido bien acogido al fin y contestado por sus destinatarios. En las cumbres gobernantes, Carrillo, su partido, sus comisiones (pseudo) obreras son considerados como si dijeramos de casa. Andan al tú por tú. Ya en empaque de hombre de estado, el lider promete no hacer nada que comprometa buena marcha de los negocios, se entrevista con personalidades ligadas al gobierno, se instala en España y provoca su detención a fin de ser puesto en libertad legal. Otros sectores de la oposición pseudo-clandestina están en caso parecido, cierto; pero, por mucho que figuren en primer plano, se trata solo de un refuerzo. La clavija del tinglado que está montandose es el partido que por llamarse comunista siendo el mas anti-comunista de todos, por disponer de recursos financieros cuantiosos y por tener dispuesto un vasto aparato orgánico para-politiciaco, está en mejores condiciones de hacer tascar el freno al proletariado levantico. En la propias Cortes franquistas se ha hablado de un pacto del gobierno con la oposicion.

Un consenso recíproco, una *complicidad* innegable esta en funciones entre el gobierno del Borbón hechura de Franco y el partido de Santiago Carrillo hechura de Stalin. Ahí reside lo peculiar del caso español, por su contenido político mucho más aún que por la forma. por la forma, los vencedores de la guerra civil están pidiendo socorro a una parte de los vencidos. Al cabo de 40 años de absolutismo, el sistema que el frailuno fascismo de Franco quiso salvar tiene que poner sordina a este último y aceptar los buenos oficios que desde el extranjero y desde la clandestinidad le ofrecían año tras año, en aras de "reconciliacion nacional", esa categoria de vencidos.

El hecho parecerá enorme, increible, sinembargo de que ahí está, a quienes ignoran lo sucedido en la zona roja a partir de 1936, y la causa determinante de la victoria militar franquista. La verdad histórica es que el unico, el verdadero vencido fue el proletariado. En contra de su revolución se alzó el mismísimo partido que ahora inspira y capitanea a la oposición negociadora; amiga del regimen. Ese partido, siendo Carrillo segundon servil de Pasionaria y Diaz, fue el primer vencedor del proletariado. El suministró argumentos reaccionarios y armas de procedencia rusa contra la revolución; él ofreció ya entonces la reconciliación al bando fascista, y a medida que destruía la revolución hecha, que reprimía y asesinaba a los revolucionarios, iba profundizando su avance las tropas de Franco.

Por lo tanto, no son vencedores y vencidos los que hoy negocian como representantes del gobierno y de la oposicion, sino las dos banderias de destructores reaccionarios que en el 36-39 actuaron contra la revolución obrera desde sus puestos respectivos. Y lo que negocian, cae de su peso, no es ni puede ser sino la mejor manera de retener al vencido de aquellas fechas emparedado dentro del sistema de explotacion. Aquello mismo que al final de la guerra civil los dividió, a saber, la pertenencia a grupos imperialistas opuestos, cede ante su común necesidad de cortar el paso al renacimiento revolucionario en cierne. Ademas, Carrillo ha tenido la precaución de no inquietar a Washsington sobre sus bases militares y hasta sobre la futura inclusión de España en la OTAN.

El abismo de apariencia infranqueable que separa a unos y otros, ha ido colmandose a medida que, arreciando sus luchas la clase trabajadora poniease de manifiesto la complementaridad entre dichos opositores y gobernantes No es que cualquiera de ellos haya forzado la mano al contrincante, sinó que el teson combatiente del proletariado les lleva a entenderse a fin de torcerlo y extenuarlo. Sus propios regateos negociadores lo prueban. Asi queda terminantemente establecida la pertenencia al mismo mundo reaccionario de quienes en la zona roja machacaron la revolución y del bando franquista en la otra zona. Desde entonces tienen denominador comun: *capitalista* de estado los unos, *capitalista* burgués los otros, denominador que no podia dejar de aunarlos llegado el momento. Apenas les queda por andar corto tramo del camino hasta codearse en las mismas instituciones.

He ahí la estricta significación de cuanto está sucediendo en España y lo que esclarece la situación política del mundo, donde de las llamadas izquierdas no se distinguen de las derechas -si se distinguen- sinó en el grado de centralización del capital y en las alianzas imperialistas que postulan, aunque tampoco siempre.

El proletariado español, que con tan buenos auspicios ha reanudado su lucha; ¿Va a sucumbir en la emboscada de la "reconciliacion" en la "democracia"? De cierto si no ataca a los dos sectores en negociacion como un *solo enemigo* de clase. Pero su victoria será no menos segura, y hasta fácil habida cuenta de la experiencia anterior, preparandoles la unica contraemboscada que su situación social y sus propias exigencias históricas le consienten: la revolución comunista.

Ahora bien, decir el *proletariado*, y *preparar la revolución comunista*, resultaria parloteo chirriante, demagógico, si en los lugares de trabajo, en las ciudades y pueblos, doquiera se encuentren, los revolucionarios no se unen en organización politica que denuncie sin tregua la emboscada reaccionaria en urdimbre, proponiendo arreo la batalla por las medidas precisas que componen dicha revolución. El proletariado es la suma y la relación mútua de los hombres explotados, al igual que la sociedad es totalidad de los individuos que la componen y sus relaciones peculiares. En el sistema capitalista, la persona humana, el individuo, desaparece absorbido por la sociedad, que lo apabulla en nombre de su interes supremo Por modo semejante, no pocos en las filas obreras hablan hoy del proletariado como entidad suprema, distinta de sus componentes revolucionarios y opuesta a la agrupacion de estos en partido. Los terminos continuan asi invertidos. porque no es lo colectivo lo que crea la calidad de lo individual, sino lo individual revolucionario lo que da calidad a lo colectivo proletario, y solo a partir de ahí uno y otro termino se favorecen reciprocamente. El contenido histórico, revolucionario, de la clase es objetivo y por lo tanto jamas hallará conversion en hechos sino por la subjetividad revolucionaria de sus componentes individuales. Comprender, saber y concertarse es requisito indispensable de cualquier hacer. A la obra pues, los individuos subjetivamente determinados a luchar concretamente por la revolución comunista. Unamosnos y dejemos a quienes se les antoje seguir perorando vacuidades sobre la clase en general y girando en torno a ella.

G. MUNIS.
