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Title: Tarea y responsabilidad de los revolucionarios
Description: Ante la «democracia a la española» preparada por el gobierno y la oposición, los revolucionarios deben reagruparse en una organización internacionalista que combata sindicatos y falsos comunistas.
Author: J. Costa
Date: 01/04/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-04-tarea-y-responsabilidad-de-los-revolucionarios
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*Alarma*, tercera serie, n.º 1, abril de 1977 (págs. 2-3). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1977%20Alarma%2001.pdf)

Las clases poseyentes españolas, incluso las más obscurantistas, retrógradas y reaccionarias, han comprendido y bien comprendido, que su método de gobierno no se corresponde con las necesidades ni condiciones sociales del país. Gobernar con el título heredado del odiado y desprestigiado regimen Franquista no les facilita en nada, absolutamente en nada, la tarea de poder continuar oprimiendo y sometiendo al pueblo. En particular al pueblo trabajador, sopena de correr el riesgo, que es lo que tratan de evitar, de un nuevo resurgir revolucionario que ponga en peligro de muerte, no la forma política de gobierno, sino el sistema capitalista en sí. Se prepara y amalgama, con la entente de la canalla dirigente gubernamental y los esbirros dirigentes de la llamada oposición, un gobierno a título democrático destinado a reprimir y masacrar el menor intento de cambio social. Ese y no otro es el objectivo principal de la futura "Democracia a la española". No hay duda que el interés de un tal cambio esta determinado tambien por el incremento y caracter clasista que revisten las luchas sociales en todo el territorio español desde las capitales de primer orden hasta las aldeas más remotas.

El proletariado español, en la ilegalidad, tuvo la oportunidad de desprenderse de la tutela y de la influencia de las organizaciones tradicionales (PC- PS- UGT- ect...) y escuchar la voz de los revolucionarios. Aprendió a batirse y organizar su lucha independientemente de todo control sindical, aplicando de una forma directa, democrática y sin intermediarios, la autentica lucha de clases. Impuso e impone aún, el método de asambleas generales con nombramiento de delegados revocables. Los movimientos huelguisticos, no obedecieron, ni obedecen aún, exclusivamente a móviles de tipo económico sino que, en una gran proporcion, fueron y son motivados por solidaridad con la clase: detenidos, despedidos, represaliados ect... El proletariado español empezaba a elevarse al nivel consciente de los luchadores del 34 Asturiano y 37 Catalan. Mantener y desarrollar esa consciencia es tarea de los revolucionarios. Intentar eliminar y desviar al proletariado de su verdadera lucha, de su objectivo historico, es obra del gobierno y consortes oposicionistas. A estos últimos les está reservado el papel principal, papel que conocen bien y del que han dado pruebas, más que sobradas, durante el movimiento del 36. Hay que tener presente que la derrota de la revolución española (lease *Jalones de derrota* de G. Munis) fué más obra de estos que de los primeros. Se impone hacer una descriminación con los componentes de la titulada oposición y es que, de todos sus componentes el más peligroso, el más de temer, es el nombrado PC y sus Comisiones Obreras. Ellos son los que cuentan con más experiencia en el arte del engaño, la falsedad, la calumnia y la demagogia para desviar la lucha obrera de sus objectivos de clase.

Los revolucionarios tenemos pues una enorme y responsable tarea a realizar: en principio reagruparnos y crear organización suficientemente fuerte para hacernos oir por la clase de la cual somos parte y partida integrante fijándonos como *cuestión inmediata* la de combatir toda ilusión cifrada en la democracia, a la que hay que denunciar como una forma más, al mismo titulo que el fascismo, de dictadura del capital sobre el trabajo, y como consecuencia enemiga irreductible de la revolución proletaria. Hay que prepararse y preparar una lucha implacable contra la gangrena contrarrevolucionaria del mal llamado P. comunista. Contra el socialismo burgués enemigo de clase declarados, contra el sindicato- del color que sean- organismos estos absolutamentes indispensables y necesarios para encuadrar y regimentar a la clase obrera al servicio del capital. Hay que combatir en todo momento y circunstancia toda tendencia colaboracionista en el seno del proletariado. Hay que mantener intransigentemente la lucha en el terreno de lucha de clase con espiritu y caracter INTERNACIONALISTA. Condición esta última, indispensable, fundamentalmente determinativa para la continuidad del proceso revolucionario en la escala mundial. Es con esas perspectivas que el movimiento revolucionario debe orientar su lucha. No habrá ni puede haber la más mínima posibilidad de socialismo si la lucha contra el sistema de explotación capitalista se queda limitada tan solo al triunfo de las clases explotadas sobre las explotadoras en el terreno estrictamente nacional. La chispa debe provocar el fuego de dondequiera que surja la chispa. Si eso no se produce, si la revolución social no puede lograr desencadenar su continuidad en la escala continental, garantía de la mundial, si el movimiento insurecional se queda reducido tan solamente al triumfo sobre su propia burguesía se puede pronosticar, sin temor a dudas, que el intento de cambio social para establecer el nuevo orden no podrá consolidarse y que, aunque las formas de propiedad cambien, el sistema de producción y de distribución terminara siendo el mismo que el del régimen anterior. Tendremos muy seguramente, que sufrir las consecuencias y métodos de explotación de un capitalismo de estado, producto consecuente de la no consolidación del que en sus orígenes fué autenticamente un movimiento revolucionario. Lo que en un principio fue determinado por la necesidad de emancipar la sociedad del yugo de la explotación se transformará en su contrario: en la forma mas acabada del propio proceso de concentracion capitalismo. Tomen nota los que ven las causas de revoluciones no consumadas a traves exclusivamente del factor hombre, organización o burocracia, así de simple: partido que suplanta a la clase, burocracia que suplanta al partido, burocracia suplantada por los lideres, lideres suplantados por el supremo. Sin querer negar que lo ultimo tiene una gran importancia, fuerza es de reconocer que ello esta favorecido por la imposibilidad de consumar la revolución Es en esa no realización pronta que se crean las condiciones materiales para la suplantación: poder del partido y no de la clase.

Los movimientos revolucionarios del 34-36 en españa no triunfaron. La reacción revolucionaria del 37 fracasó. Es dificil, imposible, encontrar ni amigos ni enemigos que nieguen o pongan en duda la combatividad y espiritu de adnegacion del proletariado en los citados movimientos. No se triunfó porque las organizaciones en las que se habia depositado toda la confianza, todas (CNT- POUM- PC- PS- UGT) no eran revolucionarias. Mayo del 37 es particularmente instructivo, y nos da la razón, en cuanto a la importancia de una organización revolucionaria identificada a la clase. De existir una tal organización en mayo 37 el "alto al fuego" no se habria dado, y de darse, los obreros no abandonarian las barricadas puesto que en el espiritu de todos estaba el continuar la lucha hasta el final. hasta sus últimas consecuencias.

Hablar de formas orgánicas independientes de la clase- Soviets, consejos, comites ect- en oposición a la organizacion politica revolucionaria es ignorar la funcion de uno y de otro organismo, o en el mejor de los casos, desconocer a la clase en ella misma. Es ignorar que la forma orgánica independiente (lugares de trabajo, barrios ect...) que se dé el proletariado no esta en oposición a la organización, sino al contrario, ambas se complementan. Lo fundamental reside en la preparación de la clase para que en la conyuntura historica que se presente favorable sea capaz, con el maximo de consciencia, de organizar su propia lucha a traves de sus propios organos de combate. La organización politica debe ser un organismo permanente de actividad constante con el objectivo señalado, mientras que los consejos, comites ect, no pueden surgir más que en circunstancias de algidez revolucionaria. Constituyen pues una forma especifica de lucha determinada por una situación de conflictos sociales de caracter radical donde al poder establecido se le enfrenta la fuerza del futuro poder. Ampliando nuestra concepción de la necesidad de la organización indispensable a la clase, diremos y entendemos que esta tiene como misión y función concreta la de intentar dar al proletariado los conocimientos y la consciencia de su misión y de su condición. Seria inutil y fuera de lugar el hablar en dichos terminos, claro esta, si la consciencia se lograse por si misma a traves simplemente de las luchas reivindicativas y economicas (aumentos de salarios, mejoras practicas, transporte, nivel de vida, ect...) lo que en definitiva no es más que lucha por intereses. Intereses opuestos. lucha de clases. Proprietarios y desposeidos. oprimidos y opresores. *Pero la lucha de clases no significa forzosamente consciencia de clase*. La lucha de clases está y reside en la naturaleza misma del sistema capitalista. La clase obrera es revolucionaria en tanto que clase, del punto de vista cometido historico pero eso no da lugar a idealizar a la clase y confiar todo a su instinto. Instinto generalmente bien orientado pero facilmente desviable de su ruta, La clase obrera como las demas capas sociales del sistema capitalista, no se escapan a la regla de que "La ideologia dominante es la ideologia de la clase dominante", romper con la regla es tarea quierase o no, de los elementos más avanzados, los mejor preparados teoricamente, los más dispuestos y resueltos en la lucha practica contra el sistema que hay que destruir. Son precisamente los obreros organizados los que aportan a la clase las ideas revolucionarias. las ideas socialistas. Las ideas contrarias a la clase dominante. La organización revolucionaria es parte integrante de la clase y seguira el destino de la propia clase. La revolucion no puede ser obra de una o varias organizaciones sino obra del propio proletariado y demas capas explotadas en su conjunto, organizados, repetimos, en sus lugares de trabajo, con sus propios organos de lucha. Los futuros organos de poder. Es a ellos que corresponde no dejarse suplantar por nadie. Es a ellos, a la clase, que les esta dado el demostrar que la revolución no es obra de ninguna categoria, vanguardia, ni de elites profesionales ni de partido sino de ellos mismos. Lo decisivo es que la clase sea capaz, en su movimiento de alcanzar el objectivo final.

Es con la orientacion expuesta que redundamos en señalar como *indispensable* la necesidad urgente, sobretodo en la actualidad española, del reagrupamiento de todos los revolucionarios en una organización lo suficientemente fuerte para enfrentarse y poder desbaratar los planes de todas aquellas otras que, proclamandose de la clase, estan por el mantenimiento del sistema capitalista sea este de propriedad privada, monopolista o de estado.

"...El objectivo final no es nada, es el movimiento que es todo." "NO, al contrario: el movimiento en tanto que tal, sin relacion con el objectivo final, el movimiento como fin en si, NO ES NADA, es el objectivo final que es TODO" (R. Luxemburg).

J. COSTA.
