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Title: Tiros a la tetilla
Description: Editorial de la nueva serie: el régimen y su oposición pisan el mismo terreno social; llamamiento a organizar la oposición revolucionaria del proletariado.
Author: F. O. R.
Date: 01/04/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-04-tiros-a-la-tetilla
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*Alarma*, tercera serie, n.º 1, abril de 1977 (pág. 1). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1977%20Alarma%2001.pdf)

Esta publicación no es una más entre las incontables que circulan hoy, semilegales unas, menos toleradas otras. Tampoco viene a hacerles competencia. Se propone, por el contrario, señalar con el índice lo que sus promotores son, haciendo resonar en medio del gallinero actual la voz inequívoca de la revolución obrera.

Dos campos hay. El campo del régimen franquista y el de la oposición mansa. El primero es el antiguo mundo reaccionario en traza liberalizante; a nadie engaña. Pero a su encuentro, sonrisa en boca, mano tendida, sale el bando opositor, y este sí que engaña. Lo primero que proclamamos y que repetiremos desde todos los ángulos en números sucesivos, es precisamente que socolor de democracia, de obrerismo, de "convivencia entre españoles", ect... esa clase de opositores está preparándole a la clase obrera una vil encerrona.

Todos y cada uno de sus componentes mienten. Mienten los que se dicen comunistas, mienten los que se dicen socialistas y mienten también quienes entran en el juego de esos dos falsarios principales, diciéndose anarquistas o trotzquistas. Mienten cuando propugnan u organizan pretensos sindicatos de clase, porque el sindicato, quienesquiera lo dirijan se ha convertido en la mejor anestesia para arrancarle al proletariado una porción creciente de trabajo no pagado, o sea de explotación; sirve al buen funcionamiento de ésta.

Mienten, en fin, hablando de establecer una democracia a la occidental. Los unos porque su meta intencional es el capitalismo de Estado, que con monstruosa perfidia llaman ellos socialismo; los otros, porque fingen ignorar que ese monopolio único o capitalismo de Estado está en las exigencias reaccionarias del sistema, en España y en el mundo entero, y que es necesariamente totalitario. El resto, palabrería liberalizante del régimen, pluralista o democracia de la oposición, es mera finta, vulgar maniobra destinada a desvirtuar, hasta conseguir paralizarla, la rebeldía tan reiterada, potencialmente revolucionaria, de la clase trabajadora.

El régimen y su oposición pisan el *mismo terreno social*, el que mantiene la clase obrera amarrada al capital, salario mediante. No divergen entre sí sino en cómo y con la participación de quiénes renovar las amarras del trabajo al capital, pues las echadas por Franco las ha destrozado el proletariado en lucha. Por eso el régimen trata con guante blanco a su oposición, y vice versa.

Por consecuencia, no existe otra oposición verdadera que la de los *trabajadores en general*. De ella formamos parte. Para ella hablamos, con ella actuaremos. Por eso mismo no ahorraremos críticas a la propia clase obrera ni a sus mejores grupos políticos. Y empezamos por decirles:

Hay que romper tajantemente con la oposición oficial. Frente a su calculada mentira es preciso propagar la verdad de la oposición proletaria y organizarla para la revolución latente en ella. Secundar a la oposición oficial, incluso en lo que parece o fuere de veras justo, es aceptar su mentira fundamental y ayudar a las fuerzas capitalistas.

Basta de supercherías. La democracia a secas, la democracia capitalista, aun suponiéndola posible es reaccionaria. Lo que la clase obrera y la humanidad en su desenvolvimiento necesitan, es la supresión del sistema actual, es decir, de las clases, de la mercancía-hombre del Estado. Todo otro objetivo, cualquier acción no conducente a él, redunda directamente o indirectamente en ventaja del capitalismo.

O nos preparamos desde ahora para dar cima a ese cometido, o nos dejamos poner el bozal de la falsa oposición. Y atados a él nos llevarán del capitalismo franquista al capitalismo de Estado... a un estalinismo más o menos motrenco, "a la española".

Nos dirigimos a la clase en general, pero muy particularmente a sus minorías más activas. A todos les instamos:

Acabemos con las tergiversaciones. Organicemos la oposición revolucionaria del proletariado, uniéndonos en una organización, primer paso para la acción anticapitalista decisiva. Conjuguemos nuestras fuerzas para combatir a los falsarios proponiendo a nuestra clase batirse por las medidas económicas y políticas que conducen a la revolución comunista. De lo contrario, ni siquiera tendremos el derecho a llamarnos revolucionarios.

F. O. R.
