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Title: Algunas generalidades sobre la «Generalitat»
Description: Crítica del oportunismo nacionalista de los partidos y del papel de la Generalitat, ayer contra el poder obrero y hoy como gobierno burgués catalanizado.
Author: Manuel Berri
Date: 01/10/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 3
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-10-algunas-generalidades-sobre-la-generalitat
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*Alarma*, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (pág. 8). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1978%20Alarma%203.pdf)

Escribir algo respecto al nacionalismo, al catalanismo y la Generalitat, en estos momentos, es entrar en la polémica más pasional de los últimos meses.

No existe, en muchos casos, objetividad porque se la ha sumergido en los cantos al sentimiento "patriótico", y éste aparece por encima de los planteamientos de clase. Muchos quieren presentar, como hecho fundamental, en primer plano, la necesidad de una reivindicación nacional, por encima de los problemas sociales y políticos de la lucha de clases, pero, quizás sería interesante, antes de entrar en la polémica, ver cuáles han sido las actuaciones de los que ahora defienden posiciones favorables a la autonomía de Tarradellas.

Algunos de nosotros conocemos cuáles han sido los programas políticos de los partidos desde hace tiempo, y cómo se han ido modificando oportunistamente, con fines no de principios políticos e ideológicos, sino de clientela electoral o sindical.

No es un secreto para nadie que las posiciones autonómicas de muchos partidos se han ido afirmando a medida que los condicionantes del entorno social les iban resultado favorables. Recordemos por ejemplo, como el órgano del PSUC, "TREBALL", era prácticamente autocensurado por sus militantes, al estar escrito en catalán, y su distribución se limitaba al uso interno en el partido, mientras se distribuía, preferentemente, "MUNDO OBRERO". Estamos hablando de los años sesenta y algo. ¿Qué ocurría?. Nada. Simplemente, se aducía que el proletariado catalán era mayoritariamente de habla castellana y, por asuntos prácticos, se debía "trabajar" en castellano. Lo mismo ocurría con los órganos teóricos, como "NOUS HORIZONTS", sustituido por "REALIDAD".

Esto es tan sólo una muestra poco importante de la posición general de la organización, respecto al problema nacional o autonómico, que no sólo se plasmaba en el orden propagandístico, sino también en los planteamientos generales, lanzados en su agitación. Algo parecido ocurría en los demás partidos surgidos del seno del PCE, y otros grupos socialistas, a excepción de los típicamente nacionalistas, cuya esencia es el problema nacional.

Corroborar estas afirmaciones es fácil. Basta remitirse a las publicaciones del PCE(i), o al trabajo sobre el problema nacional elaborado por B.R., o tantos otros partidos.

No hace falta insistir en ello. ¿Cuándo se produce el cambio?. ¿A qué es debido?. Tendremos que remontarnos al Consejo de Guerra de Burgos.

Fué una sorpresa para todos los partidos, el desbordamiento popular contra el régimen franquista. Sorpresa, porque nadie puede atribuirse la dirección de una respuesta colectiva, de la envergadura de aquel movimiento general que arrancó la muerte de las manos del verdugo.

El problema de ETA, del nacionalismo, hizo reflexionar a los manejadores de masas, haciéndoles vislumbrar un elemento que, por lo sentimental y facilmente utilizable, podía beneficiar sus programas.

El PSUC comenzó a recuperar su fachada catalanista; los militantes de los grupos maoístas rebozaron su faz, aceptando el hecho nacional; (el firmante de este artículo fue objeto de duras críticas, en cierta ocasión, por expresarse en catalán y ser considerado idioma de la burguesía. Los mismos críticos ahora están por una posición... ¡INDEPENDENTISTA!), y los trotskistas aceptaban cosas como el llamarse ETA VI.

¿Qué había pasado?. Respuesta fácil: El nacionalismo era rentable.

No quiero alargarme en este aspecto. Pero todos sabemos que hasta ahora, los grupos, por el simple hecho de estar en la clandestinidad, eran libres de adoptar las siglas que creyesen convenientes, pues no existía la censura oficial: Todos se llamaban ....de España; hoy todos mutan por Catalunya, Euskadi, Galicia....

¿Es preciso ejemplos?. MCE a MCC; Partido del Trabajo por Partit del Treball, y así un larguísimo etc.

No sería grave este aspecto si no estuviese acompañado con valoraciones de orden político. La manifestación de un millón de personas, la proliferación del sentimiento nacionalista, la presencia de la Generalitat, han tambaleado los principios inamovibles de muchos.

El PCE (i) se ha hecho "independentista" y la CNT, después del 11 de Setiembre, dice que nunca se opuso a la "DIADA", hasta el fascista López Rodó, se expresa en catalán. La amalgama de oportunistas va, de derecha a izquierda. No se libra nadie. Todo el mundo teme perder la clientela nacionalista o autonómica, como se prefiera.

Esto llega, incluso, hasta la apátrida CNT: Las declaraciones de Peirats han provocado notas de rectificación de los órganos dirigentes cenetistas. ¡Vaya caos! Demasiado oportunismo, ¿no?.

El problema, para nosotros, radica en que no se han sabido clarificar conceptos. Peirats, por ejemplo, confundió "nación" con "estado" y "estado" casi con "gobierno". Lamentable. Según nuestra opinión, todo reside en un conflicto entre las clases sociales, no puede existir liberación de ningún tipo, mientras persistan las clases sociales, no puede desarrollarse una nacionalidad, mientras en su seno existan explotadores y explotados. El problema del libre desarrollo de las nacionalidades, viene a sumarse al de la mujer, el de la educación, el ocio, el consumo, etc.

Todos ellos sólo podrán encontrar una vía de creatividad y de expansión cuando haya sido abatido el trabajo asalariado y la explotación capitalista. Que quede claro: No puede negarse la existencia de las naciones, entendidas como un conjunto de factores de orden psicológico-económico-político-histórico-lingüístico, pero creemos que la libertad nacional va indisoluble al comunismo, que la creatividad de los pueblos y del hombre, sólo tienen cabida tras la revolución comunista.

No cerramos filas junto a los parlamentarios ni con los autonomistas, porque la forma de gobierno propugnada representa la versión catalanizada del gobierno de Madrid; no compartimos la autonomía porque está enmarcada, dirigida y sostenida por el Estado en manos del capital; no participamos en la defensa del Estatut porque éste es un elemento de orden administrativo que deja inalterable, el proceso productivo y las clases sociales. No queremos cambios de gobierno, ni cercanos como el de la Generalitat, ni lejanos como el de Madrid, o los hilos de Washington; queremos cambios de sistema.

Está clara nuestra alternativa. Pretendemos construir la sociedad sobre la base de un ensayado movimiento libre, autónomo, proletario, sin amos y de abajo arriba. Sobre los presupuestos del internacionalismo, y la libre creatividad de las naciones y pueblos.

En resumen: en el comunismo.

La Generalitat no nos ofrece eso. Nos aparece como el elemento de gobierno burgués, y, aunque sea en catalán, "explotació" es lo mismo que "explotación". Los medios de producción siguen donde siempre y el barniz de barras rojas no nos es suficientes.

Se ha mitificado el concepto "Generalitat": se le quiere dar un contenido de piedra filosofal, superadora de todos los conflictos, pero sería interesante recordar que durante su funcionamiento en la década de los treinta, asumió como institución, funciones adversas al movimiento obrero revolucionario; protagonizó el levantamiento contra el poder central en el 34, alejada del apoyo popular y fué aplastada por el ejército. Representaba, en aquellos momentos, los intereses de la burguesía catalana, lejos de un espíritu transformador y socialista. Se vió obligada, en el 36, a aceptar órganos de poder obrero y de control, que la impugnaban como cuerpo político administrativo y, en cuanto pudo, desarrolló todas sus energías para "consolidar la República", eliminando la Revolución.

Recordemos a los hombres de la Generalitat interviniendo en la represión contra cientos de obreros revolucionarios de la CNT y del POUM. La disolución de las milicias obreras y de control, en aras de un ejército regular. La desarticulación de los métodos organizativos de los trabajadores, para rebozar la democracia burguesa. La Generalitat y sus hombres jugaron un papel de primera línea contra el poder obrero. Y ganaron. Entonces, quedó claro ya su contenido de clase y quiénes son los que la sostienen: los parlamentaristas, los que finalizan su trayecto en la democracia burguesa.

Sabemos que, al hablar así, se nos acusará de "españolistas" o "lerrouxistas". Pero no, compañeros: estamos por la libertad de Catalunya, y de todos los pueblos y naciones del mundo, con la diferencia de que algunos se conforman con un Tarradellas, es decir, con un personaje de "centro-derecha" (?) y, nosotros vamos más allá, caminamos hacia una Revolución Social.

Manuel Berri
