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Title: PP.PP. (la sigla unitaria de los partidos en Cortes)
Description: UCD, PSOE y PCE como «partidos pesetas», unidos por el dinero y por sus proyectos económicos y políticos frente a la clase obrera.
Author: G. Munis
Date: 01/10/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 3
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-10-pp-pp-la-sigla-unitaria-de-los-partidos-en-cortes
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*Alarma*, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (pág. 9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1978%20Alarma%203.pdf)

¿Quién no ha reparado en que los tres principales partidos del régimen franco-borbónico han aparecido repentinamente con una cifra de afiliados muy superior a lo que cabía esperar con relación a su inexistencia o casi inexistencia inmediatamente anterior?. ¿Y quién no considera con estupefacción los porcentajes de sufragios obtenidos por ellos y el número de representantes parlamentarios que han cosechado?.

He ahí dos misterios más chocantes aún que el de la santísima trinidad; porque, a fin de cuentas, éste no pide esclarecimiento sino fé. Y como dice un viejo proverbio japonés que se puede creer hasta en la cabeza de una sardina podrida, porque lo importante es tener fé, para los creyentes la trinidad celestial queda a salvo de manías investigadoras.

No así nuestra trinidad neonacional tan revolcada en los barrizales de la politiquería española y mundial que no está ya en condiciones de aspirar siquiera al papel de cabeza de sardina provocadora de inmutable fé. Nadie, en efecto, puede tener fé en ellos o, en el mejor de los casos atribuírles buena fé.

¿A qué se deben pues los dos misterios dichos?.

¿Cómo se las ha arreglado Suárez para inflar en un santiamén su Unión del Centro Democrático, o el novato y guapetón González para embutir en su Partido Socialista Obrero (PSOE) tantísima gente y no digamos Carrillo —con su Pasionaria a rastras— para multiplicar en el momento oportuno el número de funcionarios en su organización de funcionarios (PCE)?.

La UCD —lo saben hasta los niños— son los franquistas en desbandada, empezando por el mismísimo Suárez; el PSOE no tuvo existencia más que en los últimos tiempos (y aún muy pobre) y sus "partidos hermanos" internacionales no contribuyen más que a clarificar sus posturas, demostrar su médula burguesa y restarle atractivo de cara a la clase obrera consciente; el PCE que durante años ha gozado de un prestigio enteramente artificial, hijo no de sus hechos o ideas sino de la absurda propaganda franquista, ha ido perdiendo este prestigio a medida que sus hechos y sus verdaderas ideas anticomunistas iban siendo conocidas. Y también a él sus semejantes internacionales contribuyen sólo a hacerlo repulsivo.

No. Ni la importancia numérica de estos partidos, ni el papel de sus respectivos componentes en las Cortes y fuera de ellas se explica por las convicciones políticas de sus huestes. La primera, la principal causa es mucho más vulgar y —sin pelos en la lengua— más despreciable. Es pura y simplemente obra del dinero; de dinero en búsqueda de más dinero; porque también en política capitalista las inversiones llevan por mira la obtención de plusvalía.

Así como la trinidad católica representa un solo dios verdadero, nuestra trinidad política lleva por común denominador las cajas de caudales. Si se quiere designarlos con propiedad una sola sigla conviene a los tres: PP.PP.: PARTIDOS PESETAS.

De sus posibilidades en pesetas arranca todo lo demás, incluyendo su jerarquización numérica en las Cortes, el reparto de papeles a desempeñar ante el capitalismo y burgueses por una parte, y —por medio de la vía sindical— ante el proletariado sujeto al capitalismo por otra.

Hacía falta que el partido de los franquistas fuese mayoritario, que el partido burgués denominado "socialista" quedase en segundo lugar y que cerrase el cotarro "democrático" el partido capitalista de estado que se autodiploma comunista. El escrutinio electrónico electoral ha arrojado, como por arte de magia, el resultado que cuadra a un país adjudicado en Yalta y en Postdam a la zona de influencia estadounidense. Y todo ese mundo se autofelicita y en todo el mundo reaccionario, estalinistas y falsos socialistas se hacen lenguas del cívico y democrático comportamiento de los españoles.

El juego estaba evidentemente hecho desde antes de "las primeras elecciones democráticas en cuarenta años". Pero los propios electores no se han dejado engañar por la "combinación" sin ser en parte conscientes de ella. Hay momentos en que se vota a quien sea aún sabiéndolo cargado de taras, por que el voto se deposita ante todo, CONTRA el pasado.

Quince años de huelgas, manifestaciones, protestas y luchas de todas clases habían ido desmoronando la dictadura franquista. Sus propios sirvientes reclamaban desde hace tiempo recurrir a medidas liberales que calmasen la agresividad manifiesta de la clase obrera. Lo que parece venir de arriba en realidad viene de abajo pero deformado, tanto más falseado cuanto que por avatares de la reciente historia, la organización revolucionaria del proletariado está apenas en embrión. Si a esto se añade la imposibilidad de la existencia de partidos verdaderamente democrático-burgueses dado el estado dirigista del sistema capitalista en todas partes, se tendrá el secreto, la causa profunda del contubernio "gobierno-oposición oficial" de que tanto se enorgullecen Suárez, González y Carrillo y sus amigotes de extra-fronteras.

Las siglas PP.PP. les conviene no sólo por ser PARTIDOS PESETAS sino por la unidad esencial de sus proyectos económicos y políticos. Representan para la clase obrera un grave obstáculo, sea cual sea la combinación que entre sí adopten en el reparto del poder. Pero serán los asalariados industriales y agrícolas quienes, haciéndoles frente a ellos y a los intereses capitalistas que representan, forjarán su propio porvenir y el de toda la sociedad: el fin definitivo de la explotación.

G. Munis.
