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Title: Rutina y revolución
Description: Contra el orden y la rutina de las manifestaciones de la izquierda, elogio del espíritu lúdico e incontrolado de las Ramblas de Barcelona.
Date: 01/10/1977
Category: Alarma (tercera serie) n.º 3
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1977-10-rutina-y-revolucion
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*Alarma*, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (pág. 11). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1978%20Alarma%203.pdf)

Desde el advenimiento a nuestro país de la tan —ahora— cacareada democracia y más concretamente aún, desde el clamoroso triunfo de las "izquierdas" acaecido el pasado 15 de junio, se ha iniciado a marchas forzadas la identificación de dos ideas tan diametralmente distintas como son: RUTINA y REVOLUCION.

Las manifestaciones exteriores del espíritu revolucionario de las izquierdas oficiales u oficiosas pueden resumirse en: mítines, manifestaciones pacíficas, funerales, cartas de protesta, misas, etc. etc.

Si bien no es necesario perder el tiempo analizando el carácter intrínseco de cada una de ellas, sí es necesario señalar que todas se celebran en un marco muy reducido, salvaguardadas, aisladas y encerradas en sí mismas por un SERVICIO DE ORDEN (!!).

El "militante" que acude a estas manifestaciones externas de la izquierda lo hace siempre previa convocatoria de sus líderes y jefes y participa en ellas activa-pasivamente:

- Aplaude (activo)... cuando el líder quiere y al final del acto (pasivo).
- Camina (activo)... por donde le dicen y hasta donde está señalado (pasivo).
- Canta (activo)... lo que está permitido y en el momento oportuno (pasivo).
- Grita (activo)... las consignas que otros crearon, cuando otros quieren (pasivo).
- Firma (activo)... las cartas que otros escriben, sin poder añadir nada (pasivo).
- Acude a la Iglesia para los funerales (activo)... y "oye misa" (pasivo).
- Sale de la iglesia (activo)... ordenada, silenciosamente y con rictus de dolor (pasivo).

Etc., etc., etc.

Este espíritu de rutina, aborregamiento, sumisión, paz y orden, ¿es el espíritu de la revolución?.

Indudablemente, NO. Este espíritu, este ánimo es pura y claramente el que corresponde precisamente a lo que podríamos llamar "inmovilismo social". Es, por lo tanto, todo lo contrario de la revolución y lo es hasta tal punto que poco a poco descubre su auténtico carácter: el de ser una "involución", palabrita de moda que no quiere decir mas que una "vuelta al pasado".

Frente al espíritu asquerosamente serio de la izquierda parlamentaria ha aparecido últimamente en las Ramblas de Barcelona un espíritu de creatividad y cachondeo que ha sobrepasado claramente los presupuestos de orden que conscientemente han acatado los partidos.

Lo de menos es —o puede ser— la vuelta de las Ramblas a su aspecto de zoco viviente, cambiable y variopinto que siempre han tenido. Todo podía ser permitido... menos que se rompiera el orden, la paz, que se transformase la calle en algo más que sitio adecuado para el tránsito pacífico de izquierdosos de salón, de cenetistas "pasados" y de manifestaciones permitidas y legales.

Frente a esto, los partidos socialistas, comunistas, de ultraizquierda y demás ralea han respondido con notas airadas a la prensa burguesa en la que, curiosamente, exponían una cuestión que por manida, por ser jocosamente fascista, todos conocíamos ya. Los partidos de la "izquierda ordenada" se preguntaban quejosos: "¿Quién paga a los provocadores?".

Los antifascistas y demócratas de toda la vida, demostrando la "involución" de sus planteamientos, repetían desde lo más hondo de sus subconscientes el slogan más fascista de la más fascista de las épocas de nuestra historia: ¿Quién paga en las huelgas y manifestaciones a los provocadores?.

Su miopía política —no saben ver más allá de esta sociedad y por eso quieren mantenerla a toda costa— les impide ver que, en muchos casos este espíritu lúdico, de cachondeo que asoma en la calle (Las Ramblas no son mas que un ejemplo), corresponde a un rechazo visceral de todo lo que ellos representan: el orden burgués.

Frente al espíritu versallesco de la izquierda, frente a la rutina que representan misas, entierros, procesiones y memorándums, frente a la sustitución del Himno Eucarístico por Els Segadors con mucho puño al aire y pocas hostias, los que de verdad deseen un cambio social deben aplaudir y apoyar el espíritu lúdico y cachondo de los incontrolados ramblistas.

Si la Revolución tiene algo que ver —aunque sea remotamente—, es con el dinamismo y la alegría de los imaginativos que atacan una y otra vez, incansablemente, el espíritu de orden y paz burgueses; nunca, en ningún caso, con la aridez y ñoñería del orden ya establecido.

Contra la estupidez, el cretinismo y el aborregamiento izquierdista opongamos cada noche en Las Ramblas (es decir: en cada momento y donde estemos) un espíritu alegre, sano, de pitorreo de la sociedad burguesa por muy "democrática y socialista" que nos digan que es.

UN REVOLUCIONARIO TRISTE ES UN TRISTE REVOLUCIONARIO

Contra la rutina, la creatividad

Contra el orden, la revolución
