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Title: ETA, o el cretinismo nacionalista
Description: Todos los nacionalismos son semejantes; el terrorismo nacionalista de ETA no combate el sistema, y la lucha revolucionaria es peninsular e internacional.
Author: Y. Barraza
Date: 01/09/1978
Category: Alarma (tercera serie) n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1978-09-eta-o-el-cretinismo-nacionalista
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*Alarma*, tercera serie, n.º 6, otoño-invierno de 1978 (pág. 2). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1978%20Alarma%206.pdf)

Para actuar como le corresponde, el proletariado tiene que ver claro cada problema y hablar sin ambages. Empecemos pués por declarar que todos los nacionalismos son semejantes entre sí y ninguno más estimable que otro. Virulentos o leves, dominantes o dominados, todos tienen origen social y características psicológicas comunes. Cualquiera de los dominados conviértese en dominador en cuanto dispone de ocasión y de fuerza militar suficiente. Los ejemplos demostrativos sobreabundan. China, Vietnam, Cuba, Marruecos, Argelia, Libia, etc., ayer anti-imperialistas, están operando como imperialismo, por su cuenta o al servicio de un tercero más sólido.

A los revolucionarios, la ETA no consiguió enganarnos nunca, aunque no hubiese sido más que por su mentalidad de campanario euscaro. Pero además, desde el principio y en su pleno apogeo se vió las complicidades clericales y burguesas de que gozaba. Lo que a la ETA le importa es que un vasco sea nacionalista y lo más acérrimo posible; que un vasco explote a otros muchos vascos, no le concierne. Y preferirá siempre a los explotadores nacionalistas frente a explotados anti o no nacionalistas.

Aquello de que “los trabajadores no tienen patria” no parece estar más al alcance de su entendimiento que del de cualquier centralista tipo “¡Arriba España”!.

La ETA encontró un buén margen de simpatía más allá de su región, gracias a la brutalidad de la represión bajo Franco y al arrojo físico que sus hombres le opusieron. Cuando se trató del proceso de Burgos, intervinieron en favor de los acusados incluso Washington, Moscú y el Vaticano, lo que jamás habría ocurrido si la ETA postulase la revolución anti-capitalista.

Ahora la situación política ha cambiado lo suficiente para que incluso muchos vascos que la seguían o la miraban complacidos empiecen a darse cuenta de que el verdadero problema no es regional sino peninsular e internacional, a mil leguas de cualquier nacionalismo. Y la ETA, que no podía estar a la altura necesaria, siente su fracaso y emprende lo que se llama una huida hacia adelante: frecuencia acentuada de sus actos de terror contra lo que llama “tropas de ocupación”, cuya salida de Vasconia reclama. Su cretinismo nacionalista no da para más.

Así terminará volviendo en su contrario el márgen de simpatía de que disfrutaba... y recrudeciendo la represión gubernamenta. Las tropas en cuestión, son las del orden actual, el orden post-franquista en todo el país. Cae en el ridículo hablando de ocupación y sus ejecuciones terroristas ya no son vistas como actos de gran valentía o de represalia, ni siquiera por todos sus secuaces. La lucha contra el orden existente no puede ser nacionalista, ni regionalista, ni terrorista, sino general y enderezada a cambiar las bases sociales de que demana dicho orden y las órdenes de la policía. Suponiendo que la ETA quedase como única fuerza armada en el País Vasco, ella misma desempeñaría papel idéntico al de la policía de Madrid, puesto que no se bate contra un sistema que es mundial, sino por el mismo sistema con otro relumbre nacional. Ahora bien, una de las primeras condiciones del ser revolucionario hoy consiste en gritar a pleno pulmón: ¡Fuera todo lo nacional! Porque sin ello jamás podrán llegar las clases explotadas a disponer de sí mismas, o sea, a dejar de ser explotadas y condenadas a la ignorancia, y a constituir una comunidad humana sin fronteras nacionales ni raciales, y sin armamentos ni policías profesionales.

Esa es la libertad asequible hoy, y por lo tanto la única auténtica. Los famosos fueros del país vasco, que datan del Medievo, no son sino uno de los innumerables aspectos que ha tomado a lo largo de la historia el derecho de las clases encaramadas en poder y riqueza a perpetuar su oprobiosa dominación. Son reaccionarios y reaccionaria sería también cualquier autonomía o independencia que pudiere sobrevenir. Y no sólo la vascuence, sino toda otra sin excepción, cabe puntualizar.

El terrorismo ha sido siempre la forma de actuar de organizaciones horras de visión social de lo que una lucha revolucionaria y sus objetivos han de ser. En determinadas condiciones, atraen hombres de incontestable valor humano, que guiados por conceptos ideológicos certeros prestarían grandes servicios a la causa revolucionaria del proletariado. Pero la organización terrorista y nacional les obstruye el cerebro hasta reducírselo a sus propias dimensiones obtusas, salvo ruptura a tiempo. Y pasadas las condiciones de confusión más favorables a su tiroteo de héroes sin perspectiva válida, no queda en su actuar sino un residuo negativo o despreciable.

El terrorismo de la ETA lo engendró el terrorismo gubernamental, cierto.

Pero éste mismo ha engendrado también la concepción revolucionaria que se propone cambiar de arriba abajo el sistema existente, no mediante ráfagas de ametralladora contra este o aquel polizonte, sino mediante acciones colectivas de la clase obrera, reivindicando el derecho de ésta a disponer soberanamente de si misma. La escala de semejante lucha es peninsular e internacional.

Y. Barraza.
