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Title: Uno de cada tres
Description: El 33 % de abstención en el referéndum constitucional de diciembre de 1978 como signo prometedor de rechazo a partidos, sindicatos y Estado.
Date: 01/09/1978
Category: Alarma (tercera serie) n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1978-09-uno-de-cada-tres
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*Alarma*, tercera serie, n.º 6, otoño-invierno de 1978 (pág. 1). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1978%20Alarma%206.pdf)

La campaña pro-referendum constitucional pecó de optimista. Los parlamentarios —de derecha e izquierda— preveían una votación masiva y un sí rotundo que demostrase el apoyo incondicional del país a su Constitución.

El 6 de Diciembre demostró la falsedad de este optimismo. La constitución fue aprobada como es normal que desde hace años se apruebe todo en España. Los sí fueron mayoría.

Pero la abstención presentó un estremecedor (y para nosotros prometedor) 33% a los atónitos ojos de los líderes políticos.

Ni en tiempos del franquismo el tanto por ciento de abstención había sido tan importante y, sobre todo, tan demostrativo de una indiferencia ante la política gubernamental.

La democracia de los partidos y centrales sindicales esperaba un apoyo mayor por parte del pueblo. Su fracaso ha sido importante. Importante por que ha demostrado que gran parte de los trabajadores están hartos ya de promesas incumplidas, de pactos mafiosos entre sus “delegados sindicales” y la patronal, entre sus líderes políticos y los representantes del Estado. Indiferencia, desengaño y apatía son las tres motivaciones más importantes de ese 33%; ellos y la consciencia de muchos que no pueden aceptar ni a las buenas ni a las malas el abandono de la lucha de clases como único medio para en un primer paso obtener del capital mejoras sociales, mantenerlas después y prepararse así Y SOLO ASI a destrozar este tipo de sociedad, la capitalista, de la que es expresión a nivel de poder represivo un gobierno en el que cierran filas desde los representantes del capitalismo mundial a los falsos representantes de unos intereses de clase que NUNCA, NUNCA han pensado defender.

Con ser importante el número de abstenciones, su perspectiva es aún más prometedora. El día en que los indiferentes, los asqueados, los desengañados, los apáticos logren comprender que:

— Es el Estado como representante del capital su enemigo más inmediato con sus leyes, sus Constituciones, sus programas... y sus ejércitos y policías para imponerlas...

— Que el Parlamento no es más que el gallinero inmundo donde unos falsos representantes de los trabajadores les traicionan descaradamente para defender SOLO al capital...

— Que las promesas de esos líderes no son más que engaños del momento —para ganar votos y así un chollo impresionante— que en ningún momento pensaron cumplir...

— Que los sindicatos, con su burocracia, sus líderes y sus plataformas “coherentes, pacíficas y racionales”, no son más que el mecado donde se vende al trabajador, donde se le putea, donde se le exige mansedumbre y sumisión totales ante un fatal destino con una vaga promesa de mejoras...

— Que los intereses de los trabajadores sólo podrán defenderlos los trabajadores...

— Que estos intereses no pueden quedarse en el inútil regateo de unas mejoras dudosas; que hay que plantearlos en el terreno de lo real, en el terreno de la destrucción de toda esta sociedad en la que siempre serán explotados...

— Que hay que abandonar, en consecuencia las vías traidoras de los cambios y las evoluciones hacia socialismos falsos (hacia capialismos de estado donde la opresión continúa y se agudiza); que el cambio social es decir la liberación de los trabajadores y de toda la sociedad ha de realizarse violentamente...

— Que el primer detentor de la violencia es el estado por ser representante de una sociedad (el capitalismo) basada en la violencia, en la explotación del hombre por el hombre gracias al trabajo asalariado...

— Que los políticos que lloran y gimotean en los entierros de los opresores son también violentos por ser defensores de la violencia del capital contra todos nosotros.

— Que, en definitiva, hay que luchar como una CLASE contra este sistema y contra todo sistema donde exista explotación...

....ese día la revolución social será ya inminente.

Que los tibios, los que votan, los que apoyan a falsos líderes obreros, los que reafirman el poder del capital sobre la sociedad refrendando constituciones, leyes y opresiones, todos ellos, engañados, sumisos, timoratos o simplemente inconscientes reflexionen.

Sin ellos la revolución no será posible y la opresión se perpetuará en beneficio del capital y de sus representantes.

El camino está abierto; de momento uno de cada tres estamos —en un grado mayor o menor— consciente o inconsciente en camino hacia la meta del cambio social. Por eso nos hemos abstenido de votar una constitución con la que nuestros intereses de clase no coinciden.

No pueden coincidir los intereses de los trabajadores con la defensa de una constitución (fascista, democrática o de capitalismo de estado) en la que la explotación está asegurada.

Más aún: el día en que eliminemos de la faz de la tierra la explotación las constituciones no serán necesarias: habremos acabado de una vez con el PODER de unos sobre otros y, consecuentemente, con el ESTADO como representante y ejecutor de ese poder.

Instauremos, de verdad, una sociedad nueva. Y para ello, insistimos, el camino no es el parlamentarismo, los pactos, la democracia o los referendums.

El único camino es la lucha de clases.
