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Title: Tareas de nuestra época
Description: Consignas de lucha del FOR contra el sindicalismo: menos trabajo y más salario real, derecho de palabra y organización del proletariado, y eliminación del capital y del trabajo asalariado.
Author: Fomento Obrero Revolucionario
Date: 01/03/1979
Category: Alarma (tercera serie), número especial
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1979-03-tareas-de-nuestra-epoca
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*Alarma*, tercera serie, número especial, marzo-abril de 1979 (págs. 4-7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1979%20Alarma%207-0.pdf)

Las propuestas de lucha que bajo forma de consignas aparecen aquí han sido concebidas con una doble finalidad:

1.- Remarcar el sentido pro-capitalista (y por consiguiente anti-obrero) de las consignas y reivindicaciones utilizadas por los sindicatos para manejar a la clase obrera, especialmente en las huelgas “domesticadas y pacíficas”.

2.- Señalar bajo la forma más rápidamente comprensible las principales líneas de ataque al sistema de explotación.

Basta comparar estas líneas de actuación con las reivindicaciones sindicales para comprender que éstas -las sindicales- no son más que momentos de la programación capitalista a fin de perpetuar día a día el sometimiento de la clase a la explotación. Por el contrario las aquí señaladas expresan las necesidades y las posibilidades de la clase; cada una se refiere a un problema particular y el conjunto ataca un sólo objetivo: la esencia misma del sistema capitalista que, puestas en práctica por el proletariado, ellas destruirán.

Desde hace tiempo el capitalismo es reaccionario. Ya no se trata de mejorar la existencia de los oprimidos sino de hacer volar en pedazos el sistema; cualquier mejora de las condiciones de vida es ya imposible.

La “defensa de la clase obrera por los sindicatos” no es más que un burdo engaño. Basta para demostrarlo su alianza con la patronal y con el poder; ahí están sus reivindicaciones para confirmarlo; todo ello no es en realidad más que una defensa cada vez más programada del capitalismo en la que los sindicatos juegan un papel importante. El Programa Común en Francia o los Pactos de la Moncloa en España y la actuación en todos los países -del Este y del Oeste- de los sindicatos en las luchas obreras son una demostración irrefutable de lo que afirmamos.

Hacer volar en pedazos el capitalismo significa arrancarlo de raíz y su raíz principal no es otra que la venta cotidiana, de padres a hijos repetida, de la capacidad de trabajo de cada obrero al capital. La esclavitud del trabajo asalariado es la base del sistema actual, bajo todas sus formas, bajo todas las mercancías, incluída la “mercancía-consciencia” tan abundante hoy.

A pesar de que la posibilidad material de suprimir el trabajo asalariado está ya madura, los sindicatos guardan un silencio total sobre el tema. Ellos, a instancias de los partidos (sus inspiradores y rectores) hablan de “socialismo”, “autogestión” y otras lindezas por el estilo con las que intentan encubrir el capitalismo de estado en el que la totalidad de la clase, como vil mercancía, estará sometida a un único patrón: el estado.

Todas las luchas de los sindicatos son falsas; todas sus actuaciones van encaminadas a reforzar el capitalismo, dominando, engañando y dividiendo a la clase obrera. Por lo tanto, ésta debe rechazar a los sindicatos de sus luchas y atacarlos, a su vez, como elementos activos de la represión capitalista. Sólo así la clase obrera encontrara el camino revolucionario.

Las líneas de actuación que señalamos servirán para esclarecer el contenido real de las luchas; para denunciar a los sindicatos y como polo de cohesión de los elementos más combativos de la clase. Sin embargo, la realización de una o incluso varias de las reivindicaciones expuestas no comportará necesariamente consecuencias revolucionarias si no culminan en la toma del poder, las armas y la economía por el proletariado. Es a partir de aquí cuando enmarcarán realmente la transformación del capitalismo en comunismo.

## A) Menos trabajo; más salario real

1.- Supresión de los destajos y del “salario base” que conduce a ellos.

2.- Reducción de la jornada laboral sin que esto implique disminución del salario real al que deben ser incorporadas las primas, los pluses etc.

3.- Eliminación de cronometrajes y controles que intensifican la explotación, agotan al trabajador y rebajan su dignidad personal.

4.- Cualquier aumento de la producción, provenga de la causa que fuere, debe revertir integramente y colectivamente a sus autores, los trabajadores; el reparto de este aumento es competencia de la clase obrera; sólo así atacaremos frontalmente la acumulación capitalista y lograremos elevar el nivel de vida económico pero sobre todo social de los explotados.

5.- Trabajo para todos, parados y jóvenes y disminución de las horas laborables proporcionalmente al número de trabajadores y las aplicaciones técnicas. Luchando por esta consigna, desarrollando la solidaridad de clase el proletariado actuará como una fuerza unida que, al reivindicar el “derecho al trabajo”, reivindicará también el supremo “derecho a la pereza” hoy en día inexistente.

6.- Distribución gratuita de los alimentos y productos de consumo guardados o destruidos como “excedentes de producción”; distribución que debe efectuarse en cualquier país, sin distinción de “bloques”.

## B) Derecho de palabra y de organización del proletariado

1.- Libertad política, de palabra y de distribución de la prensa obrera en todos los lugares; libertad de reunión.

2.- Rechazo de cualquier reglamento de régimen interior en las empresas, sea determinado por el patrón, por el estado o por los sindicatos.

3.- Soberanía total de los trabajadores; eliminación de cualquier ley que castigue o limite la participación en huelgas económicas o políticas.

4.- Derecho de palabra y de voto sin requisito alguno formal de afiliación política o sindical.

5.- Derecho -en las condiciones anteriores- de elegir delegados de taller, empresa, barrio, pueblo etc. para representar a los trabajadores frente a sus explotadores. Estos delegados serán elegidos en asambleas, para cuestiones concretas y podrán ser revocados en cualquier momento por el conjunto de trabajadores, es decir por la asamblea que les eligió.

6.- Derecho de contactar con los trabajadores de otras empresas, barrios, ciudades etc. por medio de los delegados elegidos y esto no sólo a nivel nacional sino internacionalmente.

El imponer estos derechos permitirá al proletariado recuperar e incrementar su libertad de expresión y acción suprimida hoy en la mayor parte de los países o mixtificada en los “democráticos” por un monopolio de partidos [ilegible]

Las consignas que ahora se enumeran permitirán la puesta en marcha de la actividad proletaria en todo el mundo, sin distinción de países avanzados o atrasados. Pero como no se trata de mejorar o de desarrollar la economía basada en el trabajo asalariado sino de destruirla es indispensable ligarlas a las medidas a adoptar en la revolución proletaria.

## C) Eliminación del capital y del trabajo asalariado

1.- El poder político en manos de los trabajadores que lo ejercerán por medio de comités elegidos democráticamente y revocables en cualquier momento.

2.- Expropiación del capital industrial, financiero y agrícola no por el Estado, los sindicatos, el partido o cualquier otra institución (lo que daría lugar a un capitalismo más brutal, tipo la URSS) sino por el conjunto de la clase obrera.

3.- Gestión obrera de la producción y de la distribución de los productos, lo que implica una planificación dictada exclusivamente por la necesidad de la desaparición de clases.

4.- Destrucción de todos los instrumentos de guerra, disolución de los ejércitos, de la policía... reconversión de las industrias de guerra en productos de consumo.

5.- Entrega individual de armas a los explotados por el capitalismo, organizados territorialmente según el esquema de comités democráticos de gestión y de distribución. He aquí una de las mejores garantías de que la revolución social puede dotarse.

6.- Incorporación a la actividad útil de toda la población que hoy realiza trabajos parasitarios o claramente perjudiciales; esto permitirá, utilizando al máximo la técnica y al mínimo el esfuerzo humano, aumentar contínuamente la producción reduciendo el tiempo de trabajo. Es también el único medio para eliminar la división entre trabajo manual y trabajo intelectual.

7.- Supresión del trabajo asalariado empezando por elevar el nivel social de vida de las clases más explotadas y llegando finalmente a la libre distribución de productos según las necesidades de cada uno. Esta es la única prueba (no hay otra) de la transformación del capitalismo en socialismo y de la desaparición de las clases.

8.- Supresión de las fronteras y constitución de una sola organización social y de la economía al ritmo y medida que la victoria proletaria se extienda en los diversos países.

Finalmente es obligatorio señalar que la transformación del capitalismo en comunismo, la dictadura del proletariado, es un concepto sociológico marxista inseparable de la total democracia en el seno de la clase trabajadora que, a su vez, estará inmersa en un proceso de desaparición en tanto que clase. “La emancipación de los trabajadores será obra de los mismos trabajadores”. Los que identifican la dictadura del proletariado con la dictadura de un partido o (caso de la mal llamada “democracia parlamentaria”) con la de varios partidos obran contra este principio: son contra-revolucionarios.

Sólo la abolición de la ley mercantil del valor, basada totalmente en el trabajo asalariado, traerá consigo la abolición del Estado.

El no orientarse hacia esta desaparición desde el primer momento de la revolución hace que el estado se transforme rápidamente en organizador de la contra revolución.

Las condiciones históricamente necesarias para la realización del comunismo, a nivel objetivo, están ya presentes y maduras a escala mundial.

Sin embargo, sólo sobre las alas de la subjetividad revolucionaria podrá el hombre franquear la distancia que existe entre el reino de la necesidad y el de la libertad.

PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES: ¡UNIOS!
SUPRIMID EJERCITOS, POLICIAS, PRODUCCION DE GUERRA, FRONTERAS, TRABAJO ASALARIADO.

FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO.

Marzo/Abril 1979.
