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Title: De congreso a congreso
Description: Sobre el congreso del PSOE y la disputa en torno al marxismo entre Felipe González y los «radicales».
Date: 01/06/1979
Category: Alarma (tercera serie) n.º 7
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1979-06-de-congreso-a-congreso
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*Alarma*, tercera serie, n.º 7, verano-otoño de 1979 (pág. 10). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1979%20Alarma%207-1.pdf)

El Partido Socialista Español, delegación «Willy Brandt», va a celebrar en breve su segundo congreso. El primero se caraterizó simplemente por: Intrigas a mansalva, mala leche de izquierdosos de salón, pataleta de Felipe González y mención honorífica para Carlos Marx «el gran ausente».

Tras años y años de historia nauseabunda (los hechos hablan), el PSOE actual se caracteriza por su parlamentarismo ambicioso, sus sueños de grandeza, su sucursalismo socialdemócrata y sus follones internos.

Desde sus inicios el PSOE se ha caracterizado por una luctabilidad sospechosa que le ha permitido sobrevivir felizmente a los rabiosos ataques del «fascismo franquista» lo mismo que sobrevivió al «fascismo primo-riverista»: vendiendo a quien fuese con tal de pertenecer a lo que la historia reconoce como «oposición moderada» (en castellano = «no oposición»). Sus continuos coqueteos con el poder son de sobra conocidos.

Ser considerado el partido de «alternativa de poder» (capitalista, desde luego) ha sido, hasta ahora su mayor éxito. De ahí no ha pasado. En el país de la nueva democracia el más cabrón es principe, o, en nuestro caso, «alternativa».

Que Felipe González es un discípulo aleccionado y pagado por la socialdemocracia-alemana es algo que nadie puede dudar en este país. Y que, finalmente (de momento), en el seno del PSOE existen follones provocados por el liderismo del bello Felipe y el «super-Conesa» Guerra, lo reconocen hasta los más incautos militantes de base.

Lo cachondo es que estas características de un tal «partido obrero» que necesariamente deben provocar luchas, contradicciones y enfrentamientos entre militantes, líderes y jefazos, se han circunscrito en torno a la figura de un inocente (por lo menos en este caso) Carlos Marx.

El pasado Congreso presenció dos notas características:

Por un lado la oposición a Felipe (tras su magistral «cagada» de que Marx era poco menos que un subnormal que sólo decía tonterías) se aprovechó de la ocasión y sin ninguna intención de defender el marxismo atacó a los líderes casi inamovibles del partido: Felipe y Guerra.

Estos se defendieron atacando de inconscientes a los «radicales» y afirmando los aspectos más capitalistas de sus capitalistas teorías, cuyo resumen —y no es broma— podría ser: Marx está superado; no sólo no existe la lucha de clases, el internacionalismo proletario y demás cosas odiosamente revolucionarias, sino que hoy, lo que se debe hacer es defender el sistema capitalista que es en definitiva quien les mantiene, en marcos y en pesetas.

La situación actual, tras un compás de espera es la siguiente: Felipe González se mantiene en sus posiciones antimarxistas... y la oposición ataca al líder andaluz por sus gilipolleces, por su afán de protagonismo y sin duda por que ha visto que el socialismo descafeinado que así defiende es algo indefendible ante los trabajadores. El fracaso en las últimas elecciones es imperdonable en un partido que, a priori, estaba considerado como el gran favorito.

La pelota está en el tejado. ¿Quién vencerá en el próximo Congreso?

Sin duda alguna el gran vencedor será Felipe González (lo contrario sería sólo por molestar a los que afirmamos esto). Volverá a ser elegido Secretario General, los «radicales» se someterán a la disciplina de partido... y el capitalismo español seguirá disfrutando de una oposición seria y moderada que no le molestará más que cada final de mes, a la hora de cobrar.

¿Milagro?, No; la solución de «compromiso» ha sido ya hallada; los también socialistas de pacotilla del PSC, como buenos catalanes, han encontrado la fórmula intermedia: si a Felipe en la práctica y sí a Marx en la teoría. Total, la teoría no tiene nada que ver con seguir disfrutando de una posición privilegiada, de unos apoyos económicos del extrangero y no obliga a defender a la clase obrera frente a los amos capitalistas.

Quién saldrá perdiendo, qué duda cabe, es la clase obrera que embaucada por el PSOE y su falsa democracia interna, seguirá confiando en sus líderes y esperará de ellos la solución a sus problemas sociales. ¡Qué desilusión!

Seguro que en estos momentos poco (por no decir nada) importa si el PSOE se declara marxista o no — ¡que Marx no es la revolución, señores!—; lo realmente importante es que, triunfe el socialdemócrata Felipe o los radicales marxistas, el PSOE seguirá siendo un partido de oposición burguesa y defensor por lo tanto de los intereses capitalistas en contra de la clase obrera.

Sobre todo, en contra de los intereses de la clase obrera.

¿A qué viene el discutir si se es o no marxista? La discusión es falsa desde su inicio si ninguna de ambas partes está dispuesta a admitir de Marx lo importante:

Lucha de clases; ruptura violenta del sistema capitalista (lo que implica abandono del electoralismo y del parlamentarismo); cambio del poder burgués por la dictadura del proletariado y necesidad del control económico, social e ideológico de la sociedad entera por la clase obrera.

Lo demás son zarandajas sin importancia; es olvidar que lo importantes es la revolución; claro que el pensar que el PSOE es un partido revolucionario es desconocerlo totalmente: ha sido y será un partido defensor del capitalismo en tanto en cuanto que de él ha vivido y gracias a él existe.

Seguro: en el próximo Congreso del PSOE quien saldrá perdiendo no será la imagen sacramente utilizada de Marx; será —con todas sus consecuencias— la clase obrera.

Y que conste que quienes esto afirmamos sommos marxistas —pese a quien pese— porque pertenecemos a la clase obrera.
