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Title: Toni Negri y la violencia revolucionaria
Description: A partir de una cita de «Dominio y sabotaje», defensa de la violencia de clase y de la dictadura del proletariado frente al terrorismo legalizado del capital.
Date: 01/06/1979
Category: Alarma (tercera serie) n.º 7
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1979-06-toni-negri-y-la-violencia-revolucionaria
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*Alarma*, tercera serie, n.º 7, verano-otoño de 1979 (pág. 9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1979%20Alarma%207-1.pdf)

> «Es, por lo tanto, evidente que la violencia proletaria no tiene necesidad de exhibirse de un modo ejemplar ni de elegir por sí misma objetivos ejemplares. (...) La violencia es el hilo racional que liga la valorización proletaria a la desestructuración del sistema y ésta última a la desestabilización del régimen. La violencia es proyecto revolucionario efectivo porque la deseabilidad del contenido se ha transformado en forma del programa, porque este último se está convirtiendo en dictadura. ¡Basta ya de hipocresías burguesas y reformistas contra la violencia! Que el sistema capitalista se basa sobre la violencia y que esta violencia no tiene nada que envidiar a la proletaria, lo saben hasta los niños. No es casual, pues, que todos los anatemas burgueses y revisionistas contra la violencia se basen en la amenaza de una violencia mayor. Y todo ello contra los marxistas, cuya doctrina constituye precisamente la superación de la violencia de la historia del único modo que les es posible a los hombres y a las clases superarla: asumiéndola. (...) hablemos con claridad de nuestra violencia proletaria como un ingrediente necesario, central del programa comunista.
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> Hablemos de ello con claridad porque si la violencia, si su ejercicio proletario constituye la eficacia de la autovalorización proletaria, sólo podemos producir y reproducir el esfuerzo de legitimarla. Legitimar a la violencia es, para los burgueses, construir órdenes jurídicos, económicos, administrativos. Todo orden social burgués es una legitimación de la violencia (...) es esta racionalidad de las necesidades fundamentales lo que determina la legitimidad de nuestra violencia. Una violencia no homologable a la capitalista porque la racionalidad que la rige es absolutamente distinta, alternativa, proletaria. (...) Una violencia contraria a la capitalista, encaminada a destruir el sistema y régimen del capital, basada en la autovalorización de la clase y no igual en intensidad sino más fuerte, más eficaz que la capitalista. Es una condición esencial para triunfar. Una condición obvia.»

> (Antonio Negri. «Dominio y Sabotaje».)

Hemos querido reproducir esta larga cita del libro de A. Negri para comprobar fácilmente por qué el capitalismo ha considerado su obra, sus escritos como instigadores a la violencia. En realidad, el terrorismo fácil de las B.R., de ETA, Grapo, etc. etc. es sólo un reflejo de ese otro terrorismo más sutil y más extendido que hemos denunciado continuamente: el terrorismo legalizado del capital.

Contra la violencia gratuita y de «objetivos ejemplares» que define Negri le es muy fácil luchar al capital; él mismo la provoca y él mismo —en cierto modo— la controla; contra las armas puede oponer armas y en más cantidad. Como señala Negri, citando a Marx, entre dos derehos iguales se impone la fuerza. Y, hoy por hoy y de forma puntual la fuerza es del capital.

Contra lo que no es tan fácil luchar, lo que el capitalismo no puede soportar sin reaccionar violentamente (es decir legalmente) es contra las ideas que fruto de un correcto análisis de su propia esencia denuncian su carácter violento y demuestran que se debe oponer a esa violencia otra violencia, generalizada, de clase: la dictadura del proletariado.

Negri y los que como él denuncian el terrorismo del capital y defienden la dictadura del proletariado como forma violenta de anulación del sistema actual son más peligrosos que las armas. Por eso el capital intenta de una u otra forma anularlos; por eso, en ayuda de tan degradante tarea acuden directa o indirectamente los partidos políticos y los sindicatos burgueses. Acabar con este sistema de explotación (capital y acólitos es decir socialismos y comunismos de pactorilla) sólo es posible violentamente. Negri tiene razón.
