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Title: Mayo, 1
Description: El primero de mayo convertido en ritual sindical de impotencia, frente a la vitalidad de las luchas obreras.
Date: 01/05/1982
Category: Alarma (tercera serie) n.º 13
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1982-05-mayo-1
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*Alarma*, tercera serie, n.º 13, mayo de 1982 (págs. 17-18). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1982%20Alarma%2013.pdf)

Una vez más la clase obrera está ante un 1.º de Mayo. Una vez más, en todo el mundo, se apresta a conmemorar una fecha histórica, casi mítica de la lucha de clases. UNA VEZ MÁS.

Repetitivo. Cada 1.º de Mayo debería ser nuevo, diferente, más amplio, más indicativo de la potencia de la clase obrera en lucha. Pero no lo es.

Admitiendo diferencias, debemos reconocer muy a pesar nuestro, que la diferenciación es negativa: minoritario, cada vez más; significativo de la debilidad de una clase que se conforma -como si de tranquilizar una conciencia secular se tratase- con aglomeraciones gregarias cuyo inocuo carácter ha sido establecido años ha.

A espaldas suyas, sí; pero con su consentimiento. Quien calla, quien acepta algo sin rebelarse, otorga, asiente, se somete.

Hemos machacado siempre el carácter contrarrevolucionario de los 1.º de Mayo sindicalizados y aclasistas de los últimos años. La razón está clara: la situación de la clase obrera permite estos y parecidos manejos.

Burlada, traicionada, pisoteada, la clase obrera es también utilizada por sus propios enemigos.

Nada más lejos de aquel 1.º de Mayo que la mayoría de 1.º de Mayo que le han sucedido. Nada más lejos del recuerdo de un ataque frontal de la clase obrera a la sociedad capitalista que los turbios pactos y sumisiones que conforman el entorno de los 1.º de Mayo de nuestros días.

Lamentable. Decepcionante.

Una vez más el 1.º de Mayo va a ser una manifestación de la impotencia obrera. Una vez más sindicatos y partidos van a utilizar a la clase sacándola a la calle en manifestaciones controladas. Una vez más los gritos de odio van a transformarse en humildes peticiones de una paz y un trabajo denigrantes.

UNA VEZ MÁS.

Y, sin embargo, a pesar de los pesares, a pesar de la docilidad aparente, a pesar de las victorias de sus enemigos seculares, a pesar de todo, la clase obrera está viva y paso a paso cumple su papel histórico incluso a pesar de su propia práctica concreta y cotidiana.

Por eso ante un nuevo 1.º de Mayo nuestra posición es doble:

De una parte el rechazo de la práctica cotidiana de una clase que se entrega indefensa al enemigo secular y que participa aborregada en manifestaciones teatrales de pacifismo repugnante y anti-histórico.

De otra una esperanza. Esa misma clase obrera es la que contra los partidos, los sindicatos, los pactos y miles de pequeñas o grandes claudicaciones, es capaz de rebelarse, de luchar y de enfrentarse a todos y cada uno de los instrumentos de represión del sistema capitalista.

Cierto que la lucha es dispersa; pero existe. Y su existencia atemoriza al capital y acólitos que deben una y otra vez agudizar sus mecanismos de integración y forzar al máximo la máquina sindical como freno, hasta ahora el más perfecto, de la lucha de la clase obrera.

Los mismos obreros que se enfrentan violentamente a la policía belga, alemana, española o argentina serán los que después participarán en multitudinarias manifestaciones de apoyo al régimen. Sea en 1.º de Mayo democratiqueros (Alemania, Bélgica, España...) sea en histerismos colectivos de tipo fascistoide y patrioteril (Argentina e Inglaterra sin ir más lejos).

Poco importa. Frente a las manifestaciones militarescas quedarán los obreros abatidos por la policía; frente a manifestaciones de plañideras pacíficas quedarán luchas violentas fruto inequívoco de la conciencia secular de la clase obrera.

A pesar de las ideologías absurdas, favorecidas por la docilidad de una clase atacada una y otra vez por encarnizados enemigos y traicionada por falsos compañeros de lucha, a pesar de unos y otros, a pesar de su propia práctica conformista la clase obrera debe enfrentarse con un protagonismo histórico que desborda fronteras, que la supera socialmente y que despreciando momentos de debilidad y cobardía proyecta hacia el futuro una conciencia social a veces enmascarada pero siempre presente.

La clase obrera tiene un papel histórico que cumplir, la revolución social incluso por encima de su propio carácter como clase perteneciente al entramado social capitalista.

Un 1.º de Mayo en que una vez más podemos y debemos recordar este hecho tantas y tantas veces negado u ocultado.

No hay medias tintas ni revoluciones democráticas posibles.

Revolución social o barbarie.
