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Title: Contra el parlamento: no votéis, preparad la revolución
Description: Llamamiento ante las elecciones: el parlamentarismo es una forma de dominio del capital; hay que expulsar a los sindicatos y crear consejos obreros.
Date: 01/03/1986
Category: Alarma (tercera serie) n.º 22
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1986-03-contra-el-parlamento-no-voteis-preparad-la-revolucion
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*Alarma*, tercera serie, n.º 22, marzo de 1986 (págs. 14-15). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1986%20Alarma%2022.pdf)

TRABAJADORES

Nuevamente se nos convoca a legitimar y a consolidar con nuestra participación, un sistema de "representación" política, la democracia parlamentaria, que, lejos de otorgarnos un verdadero protagonismo al conjunto de los trabajadores, nos impide la auténtica posesión y gestión de la riqueza que nosotros mismos producimos.

Cada cuatro años las elecciones se convierten en una derrota a plazo fijo. Y esta derrota no está en función de que ganen las elecciones las "derechas" o las "izquierdas", aunque cada fracción exprese intereses propios y una forma determinada de organizar el capital, su proyecto capitalista sólo difiere en designar en manos de quién debe estar el beneficio del trabajo ajeno, nuestro trabajo. La derrota se produce cuando el proletariado es empujado hacia la creencia de que a través de las elecciones parlamentarias ejerce su "soberanía" y que por medio de ésta, sus necesidades serán satisfechas. Que los trabajadores canalicen su actividad "política" a través del parlamento y se sientan parte integrante de este sistema democrático, es la mayor derrota para todos nosotros, para todo el movimiento proletario.

¿Todavía compañeros podéis seguir pensando que con vuestro voto, por medio de la acción del gobierno, podéis influir en la ordenación del sistema? ¿No habéis visto en esta legislatura cómo un partido con diez millones de votos, vuestros votos, hacía justamente lo contrario de lo que había prometido? ¿Cuántas veces tendrá que suceder esto para que nosotros decidamos ser nuestros propios gobernantes?

Que nadie se equivoque. No criticamos al PSOE que no cumpliera su programa electoral. Aun cuando lo aplicara escrupulosamente, sus propuestas no dejarían de ser una forma determinada de gestionar el capitalismo.

Pero el hecho de que este partido, u otro cualquiera, se vea contradicho, demuestra que el capital es quien fija la política a seguir en función de sus necesidades, independientemente de los oropeles verbales de sus representantes, sean de "izquierda" o de "derecha". Evidencaando de esta forma, que quienes concurren a las elecciones tienen el propósito y el deseo de llevar a cabo la política que el capital necesita, como parte integrante que son de éste.

Obviamente, para el capitalismo, ceñir al proletariado a esta función de "ciudadano democrático" es fundamental, y su representante más importante por el momento, Felipe González, lo expresa sin duda alguna: "votad, votad libremente, no importa lo que pase; poco importa quién gane las elecciones... pero votad". No toquéis, nos dicen sus señorías, las instituciones sagradas. No oséis tomar en vuestras manos ninguna decisión que competa a la representación nacional, si no os gusta cómo van las cosas castigad den
tro de cuatro años al gobierno negándole vuestro voto y dándoselo a otra formación política, pero sobre todo ¡no rompáis la convivencia democrática! Esta frase nos martillea los oídos hasta el punto de la rabia, porque para el proletariado, "convivencia democrática", parlamentarismo, significan una forma determinada del dominio (democrático) del capital contra la clase obrera; es una "convivencia democrática" la que legisla desde el parlamento, favoreciendo el incremento del beneficio de la banca; es la "convivencia democrática" la que lleva a cabo la restructuración industrial y arroja a miles de trabajadores al paro; es la "convivencia democrática" la que vota en el parlamento, presupuestos militares y conduce a miles de trabajadores a la guerra, cuando la hay.

ES EL CAPITALISMO QUIEN SE BENEFICIA DE VUESTRA CONFIANZA Y RESPETO HACIA LAS INSTITUCIONES PARLAMENTARIAS Y DEMOCRÁTICAS, CUANDO EN REALIDAD SON UN PODEROSO INSTRUMENTO DE OPRESIÓN.

Y no puede ser de otra forma porque las necesidades de los trabajadores y del capitalismo están abiertamente enfrentadas, excluyéndose mutuamente, sin posibilidad de conciliación de intereses tan opuestos. Con la democracia pretenden ocultar ese conflicto poniéndonos la etiqueta de "ciudadanos", convirtiéndonos, por un juego de prestidigitación, en socios inseparables del destino nacional a trabajadores y empresarios... lo que no dicen es que estos últimos tienen todo el peso del estado democrático para asegurar la perpetuación de la explotación y del férreo control del poder de decisión.

Las instituciones democráticas son un caballo de troya del nacionalismo en las filas proletarias. En nombre de cuyas instituciones y libertades se ha enrolado a los trabajadores en numerosas guerras imperialistas, llevando a la masacre a los explotados del mundo entero. Por mucho que intenten darnos instituciones nacionales e imbuirnos del sentimiento patriótico y nacional, los trabajadores del mundo entero debemos ver a los obreros de otros países, no como elementos de competencia, sino como nuestros propios compañeros de lucha. Contra la política del capital de dividirnos y enfrentarnos, a cada trabajador con "su" parlamento, "sus" libertades y "su" estado, nosotros debemos responder con un solo espíritu de solidaridad.

Todos los partidos solicitarán vuestro voto, os mostrarán cada uno su programa como el más progresista. Pero ninguno presentará el único programa que todos necesitamos: LA PREPARACIÓN DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, YA. Algunos partidos, sobre todo la constelación de partidos estalinistas (Izquierda Unida, Unidad Comunista, etc.) os hablarán de socialismo. Pero todos sabemos cuál es el auténtico programa de estos partidos: el capitalismo de estado ruso, es decir, concentrar todo el capital en manos del estado, de modo que los carrillos, gallegos, iglesias, o quienes fueran, gestionaran ellos mismos la plusvalía que continuarían extrayendo a los trabajadores, como en Rusia, acrecentando la explotación y la opresión.

Otros (LCR, MC) os llamarán a la abstención, probablemente agotados por la anterior gimnasia electoral, de tanto pedir y preparar referendums... que paradógicamente, pierden de forma democrática. Para ellos esta abstención es el "democrático derecho a no votar", pero esto es transitorio, cuando recobren la confianza en si mismos serán quienes más griten bajo la carpa del circo democrático.

PROLETARIOS, contra el parlamento hay una posibilidad de acción inmediata: expulsemos de las fábricas a esos "parlamentarios" que son los sindicatos, liguemos todas las reivindicaciones que en este momento sostenemos en las fábricas (paro, mejora salarial etc.) a la única posibilidad de solucionarlas: hay que comenzar a crear los órganos de poder obrero enfrentados al poder capitalista. Contra el parlamento y su otra representación, el sindicato, organicemos consejos obreros con delegados elegidos en asambleas y revocables en todo momento. COMPAÑEROS, PODER, ARMAS, ECONOMIA A LOS TRABAJADORES.
