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Title: Elecciones sindicales: no votar. ¡¡Comités obreros para la lucha!!
Description: Ante las elecciones sindicales de 1986, el FOR llama a la abstención y a organizar comités elegidos en asamblea y revocables, contra el sindicato, contrarrevolucionario por esencia.
Author: F.O.R.
Date: 01/10/1986
Category: Alarma (tercera serie) n.º 23
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1986-10-elecciones-sindicales-no-votar-comites-obreros-para-la-lucha
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*Alarma*, tercera serie, n.º 23, octubre de 1986 (págs. 1-2). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1958-88%20Alarma/1986%20Alarma%2023.pdf)

Una vez más los trabajadores hemos sido convocados a nuevas elecciones sindicales. Y una vez más el sistema utiliza el método del iaslamiento y de la división (ramos, empresas) a fin de intentar hacernos olvidar que somos una clase opuesta a sus instrumentos de Opresión.

El voto es aislado, individual, secreto Nada más conveniente a los intereses del capital en un tema tan importante como el del sindicato en el que ve el instrumento capaz de garantizarle una vez más la sumisión de la clase obrera.

Porque, y que nadie caiga en el engaño, la cacareada democracia actual en nada ha cambiado el papel del sindicato; es el mismo de los tiempos de Franco, es el mismo de siempre.

Sustituir a los trabajadores, denunciarles, traicionarles, romper huelgas, predicar sumisión, propagar bulos de crisis irreversibles, recomendar paciencia, pactar el paro, la miseria y el hambre de tres millones de trabajadores sólo en este país. He ahí las tareas de estos sindicatos, de todos los sindicatos.

¿Dónde aparecen siquiera una vez en los programas de los sindicalistas los intereses de los trabajadores? NUNCA.

Hasta el más ingenuo debe reconocer que en todos los planteamientos de los sindicatos el máximo beneficiario ha sido el capital.

Más aún: que no sólo los sindicatos no han sido la vanguardia obrera que pretenden si no muy al contrario el freno y la mordaza de TODAS y CADA UNA de las luchas que la clase obrera ha emprendido.

Los intereses de la clase obrera, de cada trabajador individual y colectivamente son esencialmente opuestos a los del capital y cada uno de sus instrumentos entre los que uno de los más importantes por su falso barniz de "obrerismo" es el sindicato.

Y no puede ser de otra forma. La esencia misma del sindicato, su función social es la aceptación y el mantenimiento de la explotación del hombre por el hombre, es decir la acptación del sistema capitalista como mejor sistema social posible para él ya que es el único en que el mismo sindicato tiene justificación para su existencia.

Y esto es muy simple: en una sociedad en que no haya patronos y obreros, explotadores y explotados, trabajo asalariado, el sindicato no podrá existir. Su papel social será inconcebible.

Es indudable pues que quienes plantean la necesidad de potenciar el sindicalismo están defendiendo los intereses del capital y atacando los de la clase obrera.

El intrusismo en los sindicatos, la utilización de la "legalidad" sindical son ar
gumentos usados sólo por aquellos que pretenden perpetuar este sistema.

Igualmente falsa es la fácil denuncia de la burocracia sindical como elemento "negativo". El argumento de que el **sindicato es contrario a la clase obrera porque sus líderes y burócratas actuales son enemigos de clase, es falso.** Cambiemos de burocracia (de Franco a la democracia) y el resultado es el mismo.

Es el sindicato, sus intereses ligados al capitalismo, su carácter de gestor se la fuerza de trabajo lo que hace de él un instrumento des sistema contra la clase obrera.

Por que el sindicato es *esencialmente* CONTRARREVOLUCIONARIO. Su interés primordial es la subsistencia del sistema y su función la de luchar contra el cambio social, la de oponerse a la clase obrera, motor histórico de la revolución.

Por eso sus líderes, sus burócratas ayer u hoy, sean del color que sean nunca podrán alterar la tarea del sindicato: la gestión y venta de la fuerza de trabajo en las condiciones más favorables para el capitalismo.

No son palabras. Los programas sindicales, los pactos "sociales" están hoy impregnados de una única idea que no por casualidad coincide con la idea básica de los gestores capitalistas: "Hay crisis y lo necesario es levantar la economía, mejorar la productividad, rebajar salarios, evitar conflictos y huelgas, anular reivindicaciones, someterse al paro, ser insolidario... ¡defender la empresa!".

¿Cómo sino se entiende que Chávez, un sindicalista sea hoy ministro de trabajo?.

Sencillo: los programas sindicales coinciden plenamente con los programas del gobierno. Y la aplicación de ambos programas ya los estamos sufriendo los trabajadores. Así de claro.

Hay más: el panorama que nos ofrce el afianzamiento del sindicato como engranaje social no puede ser más desalentador. En los países capitalistas occidentales "avanzados" el sindicato es ya quien contrata y vende directamente la fuerza de trabajo, al igual que en los mal llamados "países socialistas" (de capitalismo de estado, en realidad).

Así la clase obrera se ve sometida al yugo sindical *necesariamente*; su patrón es realmente el sindicato. Los no sindicados, los rebeldes, son marginados por el sistema.

Por eso es posible que en EEUU, Suecia Japón, Alemania etc. los sindicatos sean una auténtica potencia económica y que como tal participen de los beneficios que el sistema obtiene con la explotación de la clase obrera.

¡He ahí el futuro único e insoslayable de lo que hoy pretenden vendernos como "organizaciones obreras"!.

Así pues, frente a esta nueva convocatoria de elecciones sindicales, nuestra primera respuesta ha de ser la de no participar: la ABSTENCION.

Pero como clase obrera no podemos conformarnos con una actitud pasiva.

Hemos de propagar el carácter capitalista y contrarrevolucionario del sindicato denunciando sus auténticos propósitos y los medios de que se vale para lograrlos.

Es realmente importante que el máximo número de trabajadores seamos capaces de comprender la verdadera función social del sindicato y denunciar su carácter contrarrevolucionario.

Frente al sindicato hemos de oponer una vez más la organización de los trabajadores en lucha por nuestros objetivos inmediatos: comités elegidos en asambleas, controlados por ellas y revocables en cualquier momento. Es decir una organización que a través de la defensa de estos objetivos inmediatos se encamine ya a la defensa de los objetivos finales del conjunto de la clase: abolición del capital e implantación del comunismo.

En este camino, con este fin, la lucha contra el sindicalismo, por contrarrevolucionario, es un primer paso importante e inevitable.

F.O.R.

17 de Octubre de 1986
