---
Title: Sahel: 7 millones de víctimas del capital
Description: La hambruna del Sahel no es una calamidad natural, sino obra de un capitalismo que somete la agricultura de los países subdesarrollados a los intereses del mercado mundial y de las grandes potencias.
Date: 01/05/1978
Category: Alarme n.º 1
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1978-05-sahel-7-millones-de-victimas-del-capital
---


*Alarme*, n.º 1, mayo-junio-julio de 1978 (pág. 13). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n01.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1978-05-sahel-7-millions-de-victimes-du-capital)

Hoy, de nuevo, el hambre amenaza al Sahel a consecuencia de la sequía. La vida de 7 millones de nativos depende de un poco de agua, de un poco de comida. ¿«Una calamidad natural»? ¿«Una fatalidad»? No: la obra asesina del capital.

En efecto, ¿cómo es que los países del Sahel han desarrollado los cultivos de cacahuete, de algodón y de arroz, restringiendo las zonas de pastos y desnudando desconsideradamente el suelo? Es para responder a la ley del mercado internacional. O más exactamente, es porque la orientación económica de los países llamados subdesarrollados (y no solo de los países del Sahel, sino de todos esos países sin excepción) está totalmente sometida a los intereses económicos de las grandes potencias imperialistas, pese a las fábulas con que algunos nos atiborran sobre la independencia nacional o sobre las posibilidades de conquistar semejante independencia, hoy ficticia.

Humanistas falsamente desinteresados preconizan una ayuda a esos países y describen con todo lujo de detalles las acciones realizadas en ese sentido. ¿Puede pensarse realmente que lanzar en paracaídas unos cuantos contenedores de cereales basta para salvar a esos millones de muertos en suspenso? ¿Puede creerse realmente que los países con producción excedentaria de cereales pueden ayudar «humanitariamente» a los hambrientos de África, cuando tirar a la basura los alimentos sin vender sale evidentemente más barato que hacerlos viajar hasta el Sahel?

Esos mismos «humanistas», cargando al «clima» buena parte de la responsabilidad de la sequía, intentan además hacernos tomar las causas aparentes por las causas reales. No son las «condiciones naturales» las que crean el hambre; es la inadecuación a ellas de los cultivos implantados (sin contar la ausencia de medidas para transformarlas) y, por tanto, son las relaciones económicas, políticas y sociales que han desembocado en esa inadecuación las verdaderas culpables del hambre. Solo la transformación radical de esas relaciones permitirá a la humanidad entera, mediante la organización mundial de la producción y de la distribución, escapar a los peligros que hace pesar sobre ella un sistema capitalista cuyo crecimiento se ha vuelto nefasto para el desarrollo de la sociedad.
