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Title: ¿Terrorismo o violencia revolucionaria?
Description: El terrorismo de la banda Baader o de las Brigadas Rojas, ajeno al terreno de clase y de molde stalinista, frente a la violencia revolucionaria, que es violencia de clase.
Date: 01/10/1978
Category: Alarme n.º 2
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1978-10-terrorismo-o-violencia-revolucionaria
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*Alarme*, n.º 2, octubre-noviembre-diciembre de 1978 (pág. 5). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n02.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1978-10-terrorisme-ou-violence-revolutionnaire)

Periódicamente, la «información» llama nuestra atención sobre tal o cual atentado terrorista. Cada vez volvemos a aprendernos la larga lista de víctimas de la banda Baader, las Brigadas Rojas, el Frente del Rechazo, etc. Mediante una confusión insidiosa, se deja planear la analogía histórica con los anarquistas que ponían bombas y eran enemigos del Estado, falsamente bautizados «nihilistas».

De hecho, igual que los «propagandistas por el hecho» del siglo XIX y que todo terrorista, Baader y compañía actúan fundamentalmente fuera del terreno de clase. Además, lejos de destruir el Estado, le dan ocasión de justificarse, y estarían dispuestos a tomar sus mandos «para servir al Pueblo», reproduciendo así la más bella tradición stalinista. Encarnan la barbarie de este sistema (que, por lo demás, se lo devuelve con creces: condiciones de detención, asesinatos, chantajes a la familia del terrorista…), transformados y transformándose en mecanismos asesinos frente a un sistema más mortífero todavía.

Como los «izquierdistas», los terroristas idealizan al proletariado y en realidad lo desprecian. Haciendo suyo el tríptico guevarista «Provocación-Represión-Revolución», consideran que la clase obrera se rebelará espontáneamente ante el «Fascismo del Estado», cuando en realidad está aplastada por él (véase la popularidad de la delación en Alemania), y que ellos dirigirán al proletariado en la «Revolución» para construir en realidad un capitalismo de Estado. Con el pretexto de que empuñan una metralleta y de que son valientes, algunos imbéciles intentan (¡en vano!) teorizar la acción de esos nuevos «Mártires de la Revolución». Comprendiendo sin duda la futilidad de sus esfuerzos teóricos, no se toman la molestia de ponerlos en práctica.

No comprenden que el terrorismo es injustificable de todos modos, sobre todo desde un punto de vista revolucionario. En el plano de una organización, cualesquiera que sean sus posiciones de base, si practica el terrorismo ya no puede defender posiciones revolucionarias, sino posiciones terroristas: el terrorismo, que al principio es un medio, se convierte en la finalidad del grupo, que navega rápidamente de la «liberación de camaradas presos» a la «venganza de camaradas mártires». El revolucionario (si es que hay revolucionario, lo que no es el caso de Baader ni de R. Curcio) ya no defiende más que los intereses de un grupo específico y en absoluto los del proletariado; si todavía lo pretende, no hace más que intentar sustituir a la clase históricamente revolucionaria. Los terroristas como los de la R.A.F. y las Brigadas Rojas comprenden todavía menos que se les combata considerándolos contrarrevolucionarios stalinistas. Y sin embargo no son más que eso. Creen, como médicos anacrónicos, que la sangría es un remedio soberano y que traerá la purificación de este mundo —por la revolución—, que confunden con un baño de sangre.

La revolución social es un movimiento profundamente dinámico, violento sin duda, pero que engendra nuevas relaciones sociales, que trastorna el orden anterior; la violencia revolucionaria es una violencia de clase y no una violencia de secta que, en su nombre, reproduce las taras del sistema que pretende combatir. La revolución será obra de individuos conscientes y no de máquinas de matar.
