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Title: Progresividad, decadencia, condiciones objetivas
Description: Las condiciones objetivas del comunismo no se miden por una crisis económica irreversible: están maduras porque el proletariado dispone de todos los medios para aplicar inmediatamente medidas comunistas, y es por falta de revolución por lo que el sistema es decadente.
Date: 01/10/1979
Category: Alarme n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1979-10-progresividad-decadencia-condiciones-objetivas
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*Alarme*, n.º 6, octubre-noviembre-diciembre de 1979 (págs. 9-10). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n06.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1979-10-progressivite-decadence-conditions-objectives)

Hoy en día, entre la ínfima minoría de revolucionarios, bastantes reconocen que las condiciones objetivas están más que suficientemente maduras para el triunfo de la revolución comunista. Las diferencias aparecen en el porqué están maduras las condiciones y, consecuentemente, en el propio significado de esta expresión, convertida en un *leitmotiv* que se exhibe como «abolición del trabajo asalariado». Convencidos por frases bonitas, algunos las emplean sin tenerlas verdaderamente definidas y nos machacan con ellas, venga o no a cuento. De ahí proviene la confusión en el seno de las tendencias y entre los individuos que han escapado mejor o peor al terrible impacto devastador del stalinismo en el seno del movimiento obrero y, por tanto, en la teoría revolucionaria aplastada por la propaganda mentirosa de la contrarrevolución capitalista de Estado.

¿Qué se entiende vulgarmente por la expresión «las condiciones objetivas están maduras», y a partir de qué momento se considera que estas condiciones existen? Todos, hoy, intentan pescar estas condiciones en un mal funcionamiento interno de la economía capitalista: crisis de sobreproducción o baja definitiva de la tasa de ganancia. Las condiciones objetivas se reunirían a partir del momento en que la economía capitalista ya no pudiera levantar cabeza. Y todos gritan a cuál más que están en el campo marxista. Que si Marx dijo, que si Marx nunca dijo, que si patatín, que si patatán. La visión materialista dialéctica de la historia queda reducida por tales estupideces a un simple combate de cifras y estadísticas referidas al dios economía. Esta visión, defendida por los verdaderos discípulos de Marx, es tan disparatada que podría hacer creer que Marx, para demostrar la positividad del sistema burgués respecto del sistema feudal, habría comparado las cifras de productividad de ambos sistemas. ¡Visión indiscutiblemente científica, ya que cifras, lo que se dice cifras, las hay!

Mostremos enseguida la confusión que hacen todos los malabaristas de cifras y estadísticas sobre la definición misma de esta expresión. «Condiciones objetivas maduras» no significa la chispa que provoca el fuego; quiere decir solamente que el proletariado dispone de todas las armas para cumplir inmediatamente las tareas comunistas de la revolución, sin verse obligado a realizar tareas que la burguesía no habría tenido tiempo de completar. Marx y Engels consideraban el socialismo, la realización de los objetivos socialistas, como la tarea inmediata de la revolución proletaria. Esta fue la concepción que defendieron cuando la revolución de 1848, y ello para la acción del proletariado en el mundo entero. Marx y Engels revisaron ellos mismos este punto de vista. ¿Por qué, sino porque se dieron cuenta de que el capitalismo no había creado todavía todas las condiciones objetivas suficientes para la realización inmediata del socialismo?

Creemos necesaria una breve puntualización. Cuando los revolucionarios del siglo XIX que se basaban en la teoría del materialismo histórico hablaban del esclavismo, del feudalismo, del capitalismo, lo hacían hablando de un todo, en cuanto sistemas de civilización que cumplían un cierto papel en el proceso histórico. De acuerdo con los razonamientos que emplean muchos hoy en día, en el siglo XIX las condiciones objetivas estaban presentes en las crisis cíclicas de sobreproducción y ausentes o disminuidas una vez que el sistema capitalista recobraba un crecimiento económico superior al de antes de la crisis; porque no olvidemos que solo se ha podido decir que eran cíclicas después de comprobar que el capitalismo superaba cada crisis y que, tras el crecimiento, venía otra. Marx, con lo astuto que era, debía de tener, pues, varios programas que proponer según el capital estuviese en crisis o en crecimiento. A eso se llega con razonamientos vulgarmente economicistas. No es por referencia al grado de opresión (¿qué es mejor, ser esclavo, siervo o proletario?) ni por referencia a las cifras de productividad como se demuestra la progresividad en la historia, sino por referencia a las condiciones creadas y necesarias para el derrocamiento definitivo de la sociedad dividida en clases. No fue por casualidad que la burguesía derribara el sistema feudal apoyándose en las capas más explotadas: fue porque esas capas más explotadas no constituían aún una clase internacional con intereses precisos frente al sistema de opresión, mientras que la burguesía sí los tenía, y bien definidos. Y fue ella, la burguesía, la que, instaurando nuevas relaciones de producción, iba a crear las condiciones para eliminar para siempre el reino de la explotación del hombre por el hombre. Desarrollando las fuerzas productivas, agrandaba y concentraba a su enemigo mortal, el proletariado. Estas condiciones no pudieron reunirlas ni el esclavismo ni el feudalismo, porque cada uno de esos dos sistemas segregaba las bases de un nuevo sistema de explotación. La burguesía, en cambio, desarrollando su sistema forjaba la fuerza capaz de suprimir para siempre el reino de la explotación del hombre por el hombre. Es en esto sobre todo en lo que el sistema capitalista fue progresivo. Es decadente hoy porque mantiene su dominación aun cuando todas las condiciones objetivas están definitivamente presentes para que el proletariado pueda derribarlo aplicando inmediatamente medidas comunistas.

Vemos que hasta aquí no ha hecho falta atiborrarse de cifras y estadísticas para presentar los dos términos opuestos: progresivo y decadente.

Como decíamos ya en *Alarme* (1): «es la persistencia del industrialismo capitalista lo que llama a la supresión del sistema, pues los instrumentos de producción han adquirido sobrada capacidad para liberarlos de su mezquindad mercantil».[^1] Esto es lo realmente importante. Las condiciones objetivas están maduras porque la apropiación por el proletariado de todo aquello de lo que está privado permite el advenimiento del comunismo sin que este tenga que pasar por toda una serie de etapas para crear esas condiciones. Entre otras razones, es por esto por lo que hoy ya no puede tratarse de «luchas de liberación nacional», de revolución democrático-burguesa, de revolución permanente y de otras medidas que se han vuelto totalmente reaccionarias por anacrónicas.

Volvamos a los que ven perfilarse en la crisis económica irreversible las condiciones objetivas para la realización de la revolución comunista: esos se representan las condiciones como la chispa que provocará el fuego. Ahora bien, como ya hemos dicho, decir que las condiciones objetivas están maduras no puede significar en modo alguno que el proletariado vaya a revolucionar el mundo; quiere decir solamente que, si el proletariado se subleva, se encuentra en un terreno propicio al triunfo de la revolución comunista, puesto que todas las condiciones para la realización de las tareas socialistas le están dadas. Son estas condiciones (los enormes medios de que dispone el capital) las que, a falta de revolución proletaria, pudren hasta la más mínima parcela del mundo. Es por esto por lo que hablamos de decadencia de todo el sistema de civilización capitalista. Todo lo que hoy realiza el capitalismo va contra la humanidad y pudre hasta la médula todo lo que toca. Es fácil comprender que se equivocan de medio a medio los que hablan de decadencia del capitalismo ligando íntimamente decadencia y crisis económica irreversible, y que por otra parte ven en esta crisis económica la emanación de las condiciones para el triunfo de la revolución, ya que de ahí a proclamar «¡viva la decadencia del capital!» no hay más que un paso. Proclamar eso demostraría la incomprensión del materialismo histórico que tienen todos estos economicistas puros, porque la decadencia de un sistema no puede significar en modo alguno decadencia tan solo de los que lo defienden y se aprovechan de él, sino decadencia de todas las partes de este sistema que, por la pasividad de algunas de ellas, ayudan a mantenerlo. El proletariado, que se sepa, no vive en la luna y, por consiguiente, no es invulnerable a todos los signos de descomposición social, sino todo lo contrario. No es porque el sistema esté en decadencia por lo que las condiciones están maduras, sino que es porque las condiciones están maduras y la revolución no se realiza por lo que el sistema es decadente. Una crisis económica como la de 1929 no sería más que un añadido a la situación de barbarie actual, y no pondría ciertamente al proletariado en las condiciones ideales para el triunfo rápido de la revolución comunista internacional; al contrario, añadiría enormes dificultades y mistificaciones suplementarias a la transformación comunista de la sociedad. Una cosa debe quedar clara: los medios de que dispone hoy la sociedad se vuelven contra ella mientras estén al servicio del capital; son un arma, y la garantía de la posibilidad de las realizaciones comunistas, en manos del proletariado revolucionario, que los utilizará poniéndolos al servicio del conjunto de la sociedad y destruyendo para siempre la sociedad dividida en clases. Solo en este sentido puede hablarse de positividad, de decadencia y de condiciones objetivas. «La consciencia revolucionaria no puede engendrarla sino una actividad del proletariado que contraponga soluciones socialistas a cada uno de los aspectos del capitalismo en su funcionamiento normal, tratándolo como sistema de asociación humana caduco, ya reaccionario y pernicioso. La bancarrota del sistema de civilización basada en capital y salariato ofrece sobrados motivos y problemas concretos para suscitar la rebelión contra él. Bien torpes los revolucionarios que no lo ven» (*Alarme*, n.º 5).[^2]

En cuanto a los que buscan ese famoso instante «X» en el que el proletariado es capaz de sublevarse (momento que, por otra parte, corresponde en su esquema a la guerra imperialista si el proletariado no se subleva), y que creen haberlo encontrado en esta santa o vil crisis económica (eso depende del resultado: guerra o revolución), pueden buscar mucho tiempo con su «espíritu científico». Porque, si bien es verdad que la humanidad no se rige por la simple voluntad humana, tampoco se rige por fórmulas matemáticas. ¡¡TODO ES DIALÉCTICO, ¿VERDAD?!!

(1) Véase *ALARME* n.º 2.[^3]

[^1]: Citamos por el texto español de Munis, [«Imposibilidad de desarrollo capitalista»](https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1972-07-imposibilidad-de-desarrollo-capitalista) (*Alarma*, nueva serie, n.º 22-23, 1972), que *Alarme* tradujo en su n.º 2 (suprimimos «no es su aparición, sino», que no figura en la cita francesa); el francés dice «liberarnos» donde el español dice «liberarlos».
[^2]: Citamos por el texto español del FOR, [«¿De la crisis monetaria a la crisis de sobreproducción?»](https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1971-10-de-la-crisis-monetaria-a-la-crisis-de-sobreproduccion) (*Alarma*, nueva serie, n.º 19, 1971), cuyo extracto reprodujo *Alarme* en su n.º 5.
[^3]: La traducción del FOR a partir de este texto francés se publicó en [*Alarma*, tercera serie, n.º 8 (1980)](https://marxismo.school/hemeroteca/alarma/1980-01-progresividad-decadencia-condiciones-objetivas); el artículo, reelaborado y ampliado, volvió a salir en [*L'Arme de la critique*, n.º 1 (1985)](https://marxismo.school/hemeroteca/arme-de-la-critique/1985-05-progresividad-decadencia-condiciones-objetivas). Seguimos nuestra traducción de esta versión de 1985, que ya se apoyaba en el texto de *Alarma* de 1980, y la hemos ajustado al francés de 1979 donde la de 1985 lo modifica o lo completa. La traducción de *Alarma* (1980) es libre y contiene errores de sentido (por ejemplo, «no puede significar más que el proletariado revolucionará el mundo», donde el francés dice «no puede significar en modo alguno»; y «¡Viva la crisis del capital!», donde el francés dice «la decadencia»).
