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Title: Suicidio y barbarie
Description: A partir de las cifras del suicidio en Francia publicadas por Le Monde, el suicidio se presenta como una forma de la barbarie del capitalismo decadente y de la atomización de las relaciones sociales.
Date: 01/10/1979
Category: Alarme n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1979-10-suicidio-y-barbarie
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*Alarme*, n.º 6, octubre-noviembre-diciembre de 1979 (pág. 16). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n06.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1979-10-suicide-et-barbarie)

> **TANTAS VÍCTIMAS COMO EN LA CARRETERA**
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> Según las cifras publicadas por el Ministerio de Sanidad, quince mil personas —como mínimo— se quitan voluntariamente la vida cada año en Francia, y las tentativas de suicidio son de ocho a diez veces más numerosas. El suicidio mata cada año tanto como la carretera: es como si una ciudad de la importancia de Senlis (Oise) fuera borrada del mapa.
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> Entre los países de Europa occidental, Francia viene detrás de la Alemania federal y de Suecia, pero delante de los Países Bajos, en tasa de mortalidad por suicidio: en 1971, 22,4 suicidios masculinos (por cada 100.000 habitantes) y 8,7 suicidios femeninos.
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> Ahora bien, si el número de suicidios consumados se ha mantenido constante en Francia en los últimos años, las tentativas, según una encuesta realizada en 1974 por el Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM), no dejan de crecer. Según este estudio, uno de cada tres «suicidas» reincide, y el riesgo de reincidencia aumenta con cada tentativa. Por otra parte, el suicidio golpea hoy con más frecuencia a los jóvenes de quince a veinticinco años: en esa franja de edad, el 9 % de las defunciones se debieron a un suicidio en 1975, frente al 4,5 % en 1950. Y, fenómeno nuevo y preocupante, el suicidio hace su aparición entre los niños.
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> (*Le Monde*)

¡Qué mundo tan raro este en que sobrevivimos mal que bien!...

La barbarie en todas sus formas rezuma por todos los poros de este sistema decadente. El suicidio es la marca de una de ellas: la barbarie en forma de desesperación que empuja al individuo, aislado y solitario aunque rodeado de gente, a atentar contra su vida. Y es en países como Francia donde esta forma de barbarie es de las más corrientes, allí donde la atomización de las relaciones sociales está más avanzada, donde la competencia y la desunión entre los seres se orquestan con los medios más sofisticados y mejor disimulados, donde las familias, cuando no los distintos miembros de una misma familia, se repliegan sobre sí mismas en un confort que apenas compensa una vida social que casi ha dejado por completo de existir.

Se habla a menudo del suicida como de un cobarde que no ha tenido valor para «hacer frente a la vida». No: el suicida es más bien un desesperado que no ve solución a la situación que padece. Los problemas que lo asaltan, familiares, profesionales, sentimentales, etc., están todos ligados de una u otra manera a la sociedad actual, y su solución, por tanto, no puede ser sino social y política. Eso es lo que no comprende el suicida. Permanece encerrado en sus problemas personales sin llegar a relacionarlos con el marco social. Pero lo que percibe de la manera más aguda es que la vida que lleva es miserable. Para darse cuenta de ello es preciso que sea valiente; en todo caso, mucho más valiente que quienes lo tienen por cobarde y que, ellos sí, no tienen valor para enfrentarse a la realidad miserable de su condición y se complacen en lo que estúpidamente consideran la felicidad.
