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Title: Afganistán: ocupación militar por el imperialismo ruso
Description: La intervención rusa de diciembre de 1979 en Afganistán, para instalar a Karmal y aplastar la revuelta islámica y tribal, sitúa la región en el centro de las disputas imperialistas; llamamiento a los proletarios de Europa y de América.
Date: 01/01/1980
Category: Alarme n.º 7
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1980-01-afganistan-ocupacion-militar-por-el-imperialismo-ruso
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*Alarme*, n.º 7, enero-febrero-marzo de 1980 (págs. 18-19). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n07.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1980-01-afghanistan-occupation-militaire-par-l-imperialisme-russe)

Como el régimen del señor Amin se revelaba incapaz de mantener el orden, Rusia lo ha sustituido. Con el apoyo de unas cuantas decenas de miles de soldados del «Ejército Rojo» y de su material más sofisticado, el señor Karmal, traído en el equipaje de los militares rusos (¡vaya!, decididamente es una manía... ya Francia hace unos meses en Centroáfrica[^1], ahora Rusia en Afganistán: los medios de transporte de los futuros jefes de Estado son idénticos, salvo el emblema pintado en el fuselaje de los aviones), el señor Karmal, pues, ha asentado el culo en el trono de soberano de Afganistán, amo después de Brézhnev... y después de Dios, pues ¿no fue una de las primeras declaraciones del nuevo señor la de rendir homenaje a la «santa religión islámica»?

Desde abril del 78 se habían sucedido ya dos gobiernos, y los dos jefes de esos gobiernos sufrieron uno tras otro una suerte que podríamos llamar trágica si tuviéramos alguna lágrima que derramar por el destino de defensores del orden capitalista. Abril del 78: toman el poder los stalinistas prorrusos en un golpe de Estado llamado falsamente «revolución»; pues así es como se asquea al proletariado: presentándole en fila india, cronológicamente, montones y montones de «revoluciones», todas falsas, por supuesto, y además golpes de Estado (con mayor o menor participación de las masas mistificadas), cada uno más reaccionario y sangriento que el anterior.

¿Por qué se interesa Rusia por Afganistán? Porque Rusia, como «buena» potencia imperialista, persigue dos objetivos generales en su política internacional —sin contar, por supuesto, el primordial de aplastar toda tentativa de revolución auténtica—: o bien conquistar un país porque le interesaría saquearlo, o bien conquistar un país porque ocupa un lugar estratégico importante (o la combinación de ambos objetivos). Afganistán ocupa un lugar estratégico de la mayor importancia: está en el camino del océano Índico. Y el objetivo imperialista que Rusia persigue en este asunto ofrece a Moscú la ocasión de enmascarar sus dificultades interiores. He ahí aplicado el principio de toda dictadura de clase explotadora: «cuando tengas problemas dentro, haz la guerra fuera».

En abril del 78, y hasta este último golpe de Estado de diciembre del 79, Rusia no había intervenido directamente *manu militari*. Durante mucho tiempo prefirió actuar por medio de títeres interpuestos, como hace actualmente en no pocos países. Pero el último títere en el poder, el llamado y difunto Amin, no conseguía mantener el orden y en particular eliminar la revuelta islámica y tribal que poco a poco se había reforzado. Esta revuelta procede, un poco como en Irán, del choque que ha supuesto para la sociedad del país la industrialización capitalista, que, recordémoslo, no es en modo alguno progresiva, pues se efectúa sobre la base del modo de producción capitalista, cuya supervivencia va hoy contra la historia y contra el progreso social. Rusia no podía seguir aceptando el reforzamiento de esta revuelta —por lo demás tan reaccionaria como el stalinismo al que se enfrenta—, ni tampoco la descomposición del régimen del señor Amin.

La intervención militar rusa en Afganistán tendrá consecuencias internacionales evidentes: Irán, Afganistán, Pakistán y la India se encuentran más que nunca en el centro de las disputas de influencia de los dos grandes. Temamos que la guerra mundial venga de ese rincón del mundo, o también del Sudeste asiático. Y todos vosotros, sí, vosotros, proletarios franceses, tan lejos de todos esos campos de batalla, allá en el otro extremo de la tierra, que no oís los sufrimientos de todos esos mártires sacrificados en el altar del reparto imperialista del mundo y no veis la amenaza que esas disputas entre grandes potencias, para saber quién explotará a nuestros hermanos proletarios de esos países lejanos, hacen pesar sobre todo el género humano; sí, vosotros, proletarios de esos países tan ricos, según parece, pero donde sois tan pobres socialmente, proletarios de Europa y de América, reaccionad, porque si no moriréis en masa como habéis vivido... de bruces. El destino de esos dramas que ocurren tan lejos de nosotros se juega aquí mismo, y la responsabilidad de las matanzas y de los numerosos crímenes cometidos contra la humanidad, hasta la futura carnicería mundial si no somos capaces de impedirla, descansa sobre nuestros hombros.

30 de diciembre del 79

[^1]: En septiembre de 1979 tropas francesas derrocaron en la República Centroafricana al «emperador» Bokassa y llevaron en sus aviones a David Dacko, que fue instalado en el poder.
