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Title: Panorama internacional: Argelia
Description: La revuelta cabileña de la primavera de 1980 y su reivindicación de la cultura bereber, mistificación que integra al proletariado en la comunidad nacional; la represión del Estado argelino.
Date: 01/04/1980
Category: Alarme n.º 8
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1980-04-panorama-internacional-argelia
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*Alarme*, n.º 8, abril-mayo-junio de 1980 (pág. 17). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n08.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1980-04-tour-d-horizon-international-algerie)

A raíz de la prohibición de una conferencia sobre el berberismo en Tizi Uzu[^1], se desencadenó a partir de esa ciudad un movimiento de revuelta en toda la Cabilia.

El movimiento, desencadenado por los estudiantes, recibió inmediatamente el apoyo de la población en general, incluido el de los obreros de las fábricas más importantes (electrónica y textil) de la región.

Lejos de atacar el orden establecido denunciando la explotación salvaje del proletariado y la miseria económica y social (reavivada por la escasez y la crisis de la vivienda en Argelia), el movimiento se limitó a reivindicar el reconocimiento del derecho a la existencia de la cultura bereber. En pocas palabras, reivindicó la integración del berberismo en el orden establecido.

El hecho de que la huelga general fuera muy ampliamente seguida muestra que todas las clases sociales de la Cabilia se reconocieron, mezclados todos los intereses, en esa reivindicación.

Frente a ese movimiento, que no pide más que ser integrado en la «comunidad nacional», es decir, sobre todo hacer reconocer la lengua bereber como vehículo de la ideología oficial, facilitando así las relaciones con el Estado, este replicó con una represión salvaje en nombre de la «unidad nacional». El Estado argelino mostró así su debilidad, es decir, su incapacidad para integrar esa reivindicación. Es incapaz de realizar la unidad nacional del capitalismo de Estado argelino y echa groseramente la culpa a un supuesto complot internacional.

Ciertamente, capitalismos nacionales cuyos intereses se ven perjudicados en Argelia han intentado aprovechar estos disturbios sociales para desestabilizar al poder establecido, poniendo así en cuestión la relación de fuerzas internacional en la región (cf. los demócratas argelinos prooccidentales y Hasán II de Marruecos, que inauguró enseguida una academia bereber). En realidad, el movimiento probablemente no fue manipulado desde el exterior, digan lo que digan los politicastros exiliados de todas las tendencias.

La reivindicación del reconocimiento del derecho a la existencia de las lenguas regionales, oprimidas por las lenguas de Estado, que asimila ese derecho a una identidad recuperada, no es en realidad más que una mistificación más. En el marco de esta sociedad de explotación, los hombres solo existen como mercancías (valores de cambio) y, por tanto, están desposeídos de toda identidad. En efecto, ¿tiene una mercancía otra identidad que su valor mercantil?

Así, una vez más, el proletariado mistificado lucha por su integración en una comunidad nacional que en realidad se basa en su sometimiento como bestia productora de plusvalía.

No obstante, hay que añadir que, como en todo movimiento de este tipo, una minoría de individuos, rebasando el estadio estricto de la «reivindicación cultural», ha puesto directamente en cuestión con su práctica (ataques a mezquitas, saqueos de grandes hoteles, incendio de la villa de un ministro) el Estado capitalista y, por tanto, las causas reales de la opresión de todas las minorías.

[^1]: La conferencia del escritor Mouloud Mammeri sobre la poesía cabileña antigua, prohibida el 10 de marzo de 1980, desencadenó la llamada «primavera bereber» de marzo y abril de 1980.
