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Title: Parado o no parado, ¡la misma esclavitud!
Description: El paro es la fatalidad del sistema capitalista; la lucha de los parados tiene que ser la de todos los proletarios por la abolición del trabajo asalariado.
Date: 01/10/1980
Category: Alarme n.º 10
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1980-10-parado-o-no-parado-la-misma-esclavitud
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*Alarme*, n.º 10, octubre-noviembre-diciembre de 1980 (pág. 5). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n10.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1980-10-chomeur-non-chomeur-meme-esclavage)

De la derecha a la izquierda se complacen en repetirnos que el paro no es una fatalidad y que se puede luchar contra él, ya sea votando a la izquierda, ya aceptando sacrificios cada día mayores en espera de días mejores: ¡gilipolleces y más gilipolleces!

El paro es fatal: es la fatalidad del sistema capitalista, la explotación del hombre por el trabajo asalariado.

La introducción de nuevas técnicas y la automatización hacen que hoy millones de obreros sean arrojados al paro para permitir a cada economía nacional aplastar la economía de los demás países mediante una explotación más salvaje de nuestros camaradas proletarios del extranjero y de nosotros mismos. La competencia entre la economía francesa y la economía italiana, alemana o rusa arrastra en su engranaje la miseria social y material de millones de individuos en todo el planeta. Todo progreso que realiza la ciencia se vuelve contra los proletarios, que están sin embargo en su origen con su sudor y su sangre, y beneficia en cambio a todos los burócratas y burgueses de la clase capitalista. La izquierda, con el P«C» y el P«S» a la cabeza, nos afirma también que el capitalismo está en crisis, que está mal gestionado y que por eso hay paro: ¡mentira! Mientras haya hombres obligados a venderse a un patrón o a un Estado (y ese es el caso de los países llamados «socialistas») para vivir, mientras subsistan las clases sociales, habrá paro, habrá guerra, habrá miseria en todas las relaciones entre los hombres, habrá una vida miserable que ningún «salario digno» hará soportable. Tal es la realidad del capitalismo, sistema social abyecto que se sirve de los hombres como de simples objetos de los que se deshace después del uso (y del desgaste).

El capitalismo no tiene fronteras: de Rusia a los EE. UU., y de China a Nicaragua pasando por Argelia o Cuba, es el guardián del inmenso campo de trabajo del proletariado mundial. Los parados franceses tienen que entablar una lucha de clase contra el capitalismo, no solo para obtener «el derecho» a volver al inmenso gueto de la fábrica o de la oficina; la lucha de los parados (y todos somos parados en potencia) tiene que ser la lucha de los proletarios por la destrucción del capital y de todos sus defensores: P«C», P«S» y sindicatos, etc. Estamos hartos de sudar, de jodernos por un puñado de individuos. No son ni los patronos ni el Estado ni los partidos quienes nos alimentan: es nuestro trabajo el que los hace vivir, y vivir bien. ¡Cada día de nuestra puta vida, el Estado, los patronos y los sindicatos chanchullean para que sigamos sometidos a ellos! Parados, se os da limosna, se os dan «subsidios», es decir, se os sigue tratando como esclavos a los que hay que dar con qué sobrevivir (y aun así...) y que tienen que aceptar cualquier salario, cualquier condición de trabajo. La única perspectiva para los parados, como para todo asalariado, es la abolición del trabajo asalariado: hay que atacar el capital, destruirlo, para acabar con nuestra explotación.

Nuestro objetivo, la única alternativa para nosotros, proletarios, obreros y empleados, es imponer una sociedad donde la producción se haga directamente en función de las necesidades. Para lograrlo tenemos que organizarnos contra los sindicatos, los partidos y todos los canallas que quieren que sigamos siendo esclavos o carne de cañón. Parados lo somos porque existe el capitalismo; no llegaremos a ser hombres más que por la revolución y en el comunismo.
