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Title: El F.O.R. reivindica las islas Malvinas
Description: A propósito de la ocupación de las islas Malvinas por el ejército argentino, el artículo denuncia la unión nacional, los «derechos humanos» y el sindicalismo que encuadran al proletariado tras la patria.
Date: 01/01/1982
Category: Alarme n.º 15
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1982-01-el-f-o-r-reivindica-las-islas-malvinas
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*Alarme*, n.º 15, enero-febrero-marzo de 1982 (pág. 14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n15.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1982-01-le-f-o-r-revendique-les-iles-malouines)

La reciente ocupación militar de las islas Malvinas por el ejército argentino da lugar, tanto en Argentina como en Inglaterra, a preparativos militares y a declaraciones nacionalistas. Los Estados Unidos intentan hacer de mediadores entre dos de sus mejores aliados; el bloque del Este toma partido por Argentina; Europa occidental, por Inglaterra. Más aún, tras los recientes disturbios sociales que tuvieron lugar en Argentina, el gobierno ha conseguido realizar tras de sí la unión nacional. La C.G.T. argentina, que quería organizar una huelga, organiza ahora la tregua y la unión nacional; por lo demás, sus pocos dirigentes detenidos últimamente han sido puestos en libertad. El «pueblo argentino», tras «sus» sindicatos y «sus» partidos, parece dispuesto a librar combate por «sus» islas. Si esta nota se detuviera ahí, tendría un interés muy escaso publicarla en un periódico revolucionario. En efecto, no hace falta ser revolucionario para hacer notas así; los medios de información capitalistas (radio, televisión, prensa) han intervenido de esa manera. La mayoría, defensores de los «derechos humanos», se han complacido en hacer notar que la unión nacional se hacía allá abajo tras la dictadura bárbara (bien lejos), a costa de los famosos derechos humanos. Algunos daban a entender que el proletariado de Argentina había elegido la unión nacional a costa de la lucha por el progreso social (pues para ellos los derechos humanos acarrean el progreso social).

La diferencia de naturaleza que existe entre nosotros, revolucionarios, y el conjunto de los medios de información se traduce aquí en lo siguiente:

1) Sus «derechos humanos» no existen sin trabajo asalariado. Puesto que hay que destruir este sistema social basado en el trabajo asalariado, ninguna lucha por los «derechos humanos» puede representar progreso alguno para el proletariado. Sus «derechos humanos» descansan en los «derechos de los capitalistas». La libertad de que nos hablan no puede existir sin la libertad, sin el derecho, de los capitalistas a explotarnos. Ahora bien, esa explotación cotidiana que padecemos es la traba fundamental para la libertad y el desarrollo pleno del hombre.

Los «derechos humanos», y lo que de ellos se sigue, no son, pues, para el proletariado sino espejuelos, trampas.

2) La lucha sindical, en este siglo XX, no es una lucha proletaria, sino todo lo contrario. Es decir, lejos de representar los intereses de nuestra clase, se opone a ellos. El sindicato no nos organiza para la revolución social, para cambiar nuestra condición miserable (miserable con relación a las posibilidades sociales existentes); al contrario, nos hace mendigar reivindicaciones propicias, favorables a los intereses nacionales de quienes nos explotan.

3) Por último, en consecuencia, entre un proletariado encuadrado en la unión nacional y un proletariado encuadrado por los sindicatos para, entre otras cosas, la defensa de la economía nacional y de los derechos humanos, no preferimos el uno al otro.

Decimos: vergüenza para los proletarios que se dejan encuadrar por fuerzas opuestas a sus intereses. Vergüenza para ellos cuando defienden las islas Malvinas o la patria en general, pues no tienen nada que defender en la patria, nada les pertenece; los proletarios no poseen más que su fuerza de trabajo, su capacidad de trabajar para otros. Vergüenza para ellos cuando, bajo la buena escolta de los bonzos sindicales, manifiestan su voluntad de salvar la economía nacional y de luchar por los derechos humanos.
