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Title: Intervención y núcleos revolucionarios de empresa
Description: El artículo defiende la necesidad de que los grupos revolucionarios militen en los lugares de trabajo y trabajen por la aparición de núcleos revolucionarios de empresa, organizados fuera de los sindicatos y contra ellos.
Date: 01/01/1982
Category: Alarme n.º 15
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1982-01-intervencion-y-nucleos-revolucionarios-de-empresa
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*Alarme*, n.º 15, enero-febrero-marzo de 1982 (págs. 6-7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n15.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1982-01-intervention-et-noyaux-revolutionnaires-d-entreprises)

Mientras un grupo no consiga arrastrar a una parte de la clase obrera contra el stalinismo y sus lacayos trotskistas o cristianos de izquierda (P.S.U., Acción Católica Obrera, etc.) y organizarla fuera de los sindicatos y contra ellos, no habrá organización revolucionaria. Así pues, para arrastrar a una parte del proletariado hay que militar, intervenir allí donde tiene más consciencia de pertenecer a una clase, allí donde tiene más consciencia de su explotación: el lugar de trabajo. Además, la profundización teórica de un grupo no se hace a partir de política ficción, sino a partir de una práctica basada en la vivencia cotidiana de la clase obrera.

¿Cómo tener esa vivencia cotidiana, esa práctica, si no es militando e implantándose allí donde el proletariado vive más su explotación? No puede haber teorización posible FUERA DEL COMBATE COTIDIANO Y PERMANENTE DE NÚCLEOS REVOLUCIONARIOS DE EMPRESA. Para combatir el stalinismo y organizarse fuera de los sindicatos y contra ellos, ¡¡¡ES PRECISO QUE CREZCAN FORMAS PURAMENTE PROLETARIAS Y LOS DESARRAIGUEN!!! Esos núcleos son la expresión de esa exigencia; por tanto, EL DEBER de todo grupo que se quiera revolucionario es militar e implantarse en los lugares de trabajo para TRABAJAR POR SU APARICIÓN.

Ciertamente, algunos grupos clamarán contra el obrerismo, porque o bien tienen miedo de ir a las puertas de las oficinas o de las fábricas, o bien, despectivos, no ven en esos N.R.E. sino el producto de la confusión. Los unos, revolucionarios de salón, prefieren hacer teoría de gabinete, y muy a menudo toman las secuelas de la decadencia social del capitalismo por un movimiento de subversión de la vieja sociedad. Los otros, o bien no quieren ver nada fuera de ellos —«fuera del grupo no hay salvación»—, o bien su esclerosis es tal que son incapaces de comprender que esos N.R.E. son jalones de consciencia producidos directamente por la lucha de clases, que la consciencia del proletariado brota en ellos con toda su fuerza ¡¡¡EN RAZÓN DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS Y DE LA COMPRENSIÓN DE LAS CONDICIONES ESPECÍFICAS!!! Son la autoorganización de la clase obligada a actuar.

Todo grupo revolucionario ve en esos núcleos revolucionarios de empresa órganos de lucha *no representativos*, es decir, que no aspiran a representar al proletariado en el seno de un poder o en otra parte (representan el movimiento revolucionario que quiere la destrucción del Capital y que, por tanto, no acepta negociación ni compromiso alguno), *sino que quieren realizar sus tareas*, en primer lugar la abolición del trabajo asalariado.

Combatiendo el sindicalismo, institución del capital, enteramente confinado, pues, en los límites del sistema capitalista, MIRAN MÁS ALLÁ DEL CAPITALISMO, saben que es indispensable darse los medios de contribuir a la superación de las luchas reivindicativas hacia una actividad revolucionaria real y de hacer de ellas un alimento para esta. «La lucha cotidiana sigue siendo la escuela de guerra del comunismo». La actividad de los N.R.E., subrayando y defendiendo las adquisiciones de las luchas y trazándoles perspectivas globales claras, contribuye a que el nivel del enfrentamiento futuro sea cualitativamente más elevado.

La exigencia de organizarse en las empresas fuera de los sindicatos y contra ellos no es nueva. La ilustra un ejemplo ya antiguo, el de la Alemania de los años veinte (KAPD, AAU y AAUD).[^1] Además, todo grupo consciente sabe cuánto ha faltado esa exigencia en enfrentamientos sociales, en luchas que pueden calificarse de duras, como en el 68. Se asistió a un reflujo, no solo de la agitación social, sino también, lo que es más grave, de la consciencia de clase producida por la lucha. Con demasiada frecuencia, en el 68 y después, se ha visto a trabajadores que, tras haber roto su carné sindical (expresando así su comprensión del papel de obstáculo a su lucha que desempeñan los sindicatos), han renunciado desde entonces a toda actividad o han vuelto poco a poco al sindicato; y ello por la ausencia de N.R.E. que dieran una perspectiva revolucionaria clara en las fracciones de trabajadores en lucha.

Todo grupo revolucionario consciente de esa exigencia de trabajar por los N.R.E. y en ellos se da cuenta de los escollos que hay que evitar:

El primero sería considerarlos como correas de transmisión al servicio de un grupo o de un partido mundial existente o por construir.

El segundo, que se une al primero, sería querer fijarlos en una plataforma, en un programa, pues son polos políticos que defienden, mediante su práctica propia en el seno de la clase, la estrategia impuesta por el fin que es el suyo (la abolición del trabajo asalariado como primera etapa de la organización comunista de la sociedad). Son polos políticos capaces de realizar una profundización teórica a partir de la práctica vivida por sus miembros en las luchas en que están implicados.

Semejante proyecto para los N.R.E. supone obligatoriamente que sean capaces de superar el fabriquismo, el localismo y el nacionalismo (obstáculos para la comprensión global de los problemas planteados).

Otro escollo sería ver en esos N.R.E. la prefiguración o el embrión de los futuros consejos obreros. Hay una diferencia de naturaleza entre ambos. Los consejos obreros constituyen las organizaciones de masas en las que se encontrará el conjunto de la clase en lucha durante el período revolucionario, mientras que los N.R.E. son organizaciones que construyen los trabajadores momentáneamente más conscientes durante un período que no es revolucionario, a fin de encauzar la marcha de su condición de explotados hacia la abolición del trabajo asalariado. Evidentemente, en período revolucionario los N.R.E. trabajan por entero en la creación de los consejos obreros. Mediante una comprensión global clara, querrán animar la dinámica de esos consejos, ser un elemento motor, una fuerza de propuesta y de reflexión.

Por último, todo grupo revolucionario sabe que los N.R.E. son elementos, entre otros, del movimiento revolucionario. No hay antagonismo entre grupos «de fuera de la empresa» y los N.R.E.

Ningún revolucionario *puede dejar de participar* en esos dos tipos de grupos, pues de la dialéctica de esos dos tipos de organización nacerá la emancipación de los trabajadores.

[^1]: El Partido Comunista Obrero de Alemania (KAPD), fundado en 1920, y las uniones obreras (*Allgemeine Arbeiter-Union*, AAU; AAUD, Unión General Obrera de Alemania), organizaciones de empresa enfrentadas a los sindicatos.
