---
Title: ¿Sin comentarios?
Description: Comentario de un artículo de «Le Monde» sobre la recuperación de Fiat tras el acuerdo entre sindicatos y patronal de 1980, prueba de que el sindicato es el órgano predilecto de la clase capitalista.
Date: 01/01/1982
Category: Alarme n.º 15
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1982-01-sin-comentarios
---


*Alarme*, n.º 15, enero-febrero-marzo de 1982 (pág. 13). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n15.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1982-01-sans-commentaire)

Realmente no habría casi nada que añadir a este artículo de *Le Monde*, que habla por sí solo...

> **Fiat en estado de gracia**
>
> Fiat, que fue durante mucho tiempo el grupo industrial enfermo de Europa, ha recuperado en un año todo su empuje. Para que nadie lo ignore, su número dos, responsable de la división de automóviles, el señor Cesare Romiti, acaba de hacerlo saber en un tono casi triunfalista por medio del *Corriere della Sera*, al que ha concedido una entrevista.
>
> Es verdad que el fabricante de Turín es uno de los pocos —¿el único?— que, en Europa sobre todo, puede dar muestras hoy de tan buena salud. Sus competidores registran pérdidas, a veces cuantiosas (Peugeot, British Leyland, Alfa Romeo, Seat, Opel), o mantienen penosamente la nariz fuera del agua.
>
> ¿Qué dice el señor Romiti en lo esencial? Que todas las sociedades del grupo —con excepción de las del sector siderúrgico— cerrarán el presente ejercicio con resultados de explotación positivos; que, por primera vez en tres años, Fiat recupera en 1981 una gestión industrial con beneficios, gracias sobre todo a que su actividad automovilística europea vuelve al equilibrio desde este mismo año.
>
> ¿Por qué razones explicar este milagro? Ciertamente, el señor Romiti habla, como es natural, de voluntad, de rigor. Pero añade enseguida: «Hoy podemos decirlo en voz alta: la crisis del otoño de 1980 ha sido el acontecimiento político más importante que ha conocido Italia en los tres últimos años. Desde entonces, las relaciones con los sindicatos, la organización del trabajo y de la producción, el ambiente en las fábricas, han cambiado por completo».
>
> El acontecimiento político al que remite el señor Romiti es el desfile inesperado que, a la llamada de un sindicato de mandos, reunió a cuarenta mil personas en las calles de Turín; reclamaban la libertad de trabajo: las fábricas de Fiat estaban paradas —incluso ocupadas muchas de ellas— desde hacía treinta y cuatro días.
>
> Treinta y seis horas después se firmaba un acuerdo entre los huelguistas y responsables de Fiat y, casi a renglón seguido, la confederación sindical próxima al partido comunista —y el propio partido— hacía su autocrítica.
>
> Desde entonces persiste el estado de gracia. El absentismo en las fábricas de la firma es hoy nulo (era del orden del 18 %), y, como dice el señor Romiti: «Nuestros obreros trabajan, y trabajan bien». La productividad ha dado un salto del 20 %. Por último, de aquí a 1984, Fiat invertirá el equivalente de 22.000 millones de francos solo en el sector del automóvil.
>
> Y para que las cosas queden claras, el señor Romiti añade: «Nuestra capacidad productiva es actualmente de algo más de un millón cuatrocientos mil coches al año. No pensamos reducirla. Pero no conservaremos en nuestra plantilla ni una sola persona más de las estrictamente necesarias para mantener esa capacidad. Y seguiremos recurriendo al paro técnico "coyuntural" para seguir lo más de cerca posible la evolución del mercado, cuya recuperación no prevemos, por desgracia, antes de 1983. No podemos permitirnos dejar que aumente nuestro exceso de existencias, aunque solo sea en una unidad». — A. T.
>
> *Le Monde*, 1[ilegible]-12-81

Así pues, la central sindical italiana próxima al P.C.I., el «enemigo de clase» irreductible del capitalismo, el defensor de la viuda y del obrero, ha logrado su autocrítica: «la productividad ha dado un salto del 20 %, el absentismo es nulo»... y FIAT invertirá de aquí a 1984 el equivalente de 22.000 millones de francos solo en el sector del automóvil. ¡Caramba!

Como ocurre a menudo, los principales criterios de una buena explotación capitalista salen reforzados tras un acuerdo entre sindicato y patronos, un acuerdo en el que los dos «enemigos mortales» han regateado la sumisión de la clase obrera y la mejora de su sobreexplotación. ¡Pero que nadie se engañe! *El sindicato es, en efecto, un órgano de clase*; es incluso el órgano predilecto de la *clase capitalista* para joder y canalizar las veleidades agresivas o defensivas del proletariado. Asegura con un celo particular la buena marcha de la ley de la ganancia, ganancia que sudamos y sufrimos cada día de esta puta vida. Las curvas de productividad, el buen o mal estado de la empresa no son asunto de la clase obrera; son asunto del sindicalismo y de los defensores de la sociedad dividida en clases. En Italia o en Francia, en Moscú o en el quinto pino, la emancipación del proletariado empezará por la guerra contra los sindicatos, con vistas a su destrucción pura y simple.
